Aunque es apresurado sacar conclusiones sobre el resultado de las elecciones internas del Frente, el solo hecho de su realización justifica un lugar en este espacio, por lo menos para formular algunas observaciones. Para un juicio definitivo habrá que esperar hasta diciembre ya que el cómputo aparentemente se realiza a mano, voto a voto, como ocurrió en la recientes elecciones en Ecuador.
En primer lugar, son demasiado triunfalistas y subjetivas las estimaciones que han trascendido, sin ningún soporte serio ni ninguna base confiable, ni en el número total; sin tener en cuenta que hay un 70% de votos observados por votar fuera del circuito correspondiente; ni la posibilidad de votos dobles y sin haberse divulgado cuántos fueron los menores de edad que comparecieron. Y cuando el acto en si mismo tuvo etapas poco serias. La clausura de las mesas estaba fijada para las 19 y en algunas fue diferida hasta con cuatro alargues, a las 20, las 20 y 30, las 21 y hasta las 22 horas, y no porque hubiera gente dentro del local de votación y se cerraran las puertas, sino porque la gente seguía llegando e igual se le autorizaba a votar. Además, se permitió hacerlo con cédulas de identidad vencidas y a adolescentes desde 14 años en adelante, por lo que toda comparación con el resultado de elecciones nacionales o de internas anteriores o de juicios sobre el Gobierno, no tiene fundamento o debe considerarse exagerada. Por otra parte, es la primera vez que el Frente vota disponiendo de todo el peso de un Poder y de un Gobierno que ejerce de manera hegemónica y que utiliza con un proselitismo descarado.
En verdad lo que se cumplió, por más cortinas de humo que se hayan desplegado, fue una dura guerra interna para disputarse las líneas del Poder. Eso no se puede ignorar y será lo que habrá que analizar cuando se conozcan las cifras definitivas. Y compararlas con los votos de cada uno de ellos en las elecciones nacionales; los cargos que les adjudicó el Presidente y si todavía se justifica que los sigan ocupando.
Siempre se dijo que en el 2004 hubo quienes salieron favorecidos más allá de sus votos. Habrá que ver si lo siguen mereciendo.