ROMA - El papa Benedicto XVI anunció este martes sorpresivamente que anulaba su visita el jueves a la Universidad romana La Sapienza que había provocado una ola de protestas de profesores y estudiantes, una decisión sin precedentes en la historia reciente de la Iglesia.
La Santa Sede "considera oportuno postergar" la visita del Papa a la Universidad La Sapienza "debido a los conocidos acontecimientos que se registran en estos días", anunció en un comunicado.
El Papa decidió no participar en el acto, organizado con ocasión de la inauguración del año acádemico, y se va a limitar a enviar el texto del discurso que había programado pronunciar en una de las universidades más antiguas del viejo continente, precisó la nota.
Es la primera vez que durante su pontificado, iniciado en el 2005, Benedicto XVI se ve obligado a renunciar a participar a un acto público por las protestas y polémicas que suscita.
La decisión fue tomada después de que más de 60 profesores firmaran un pedido en contra de la invitación al Papa, que consideraban "incoherente" para una universidad laica.
Grupos de estudiantes ocuparon este martes el rectorado y lanzaron la "semana anticlerical" con la proyección de un filme sobre Galileo (condenado por el Vaticano por sus teorías sobre el universo) y un "almuerzo social con vino y cerdo" para protestar por la visita papal.
El jefe de la Iglesia católica había sido invitado por el rector de la prestigiosa universidad La Sapienza a la inauguración del año académico, dedicado "al compromiso de abolir la pena de muerte" en el mundo.
"Condeno los gestos, las declaraciones y actitudes que provocaron un clima de tensión inaceptable, lo que ofende a Italia, país civilizado y tolerante. Lamento profundamente la decisión del Papa y le manifiesto mi fuerte y convencida solidaridad. Le reitero la invitación para que pueda cumplir el programa original", declaró por su parte el jefe de gobierno italiano, Romano Prodi, católico practicante.
Por su parte, uno de los artífices de la protesta, el físico Marcello Cini, profesor emérito de La Sapienza, entre los firmantes del pedido para que se retirara la invitación al Papa, no ocultó su satisfacción.
"Es lo que pedíamos. La visita del Papa constituía un ataque a la autonomía de la cultura y de la universidad", comentó a la AFP.
"Es una decisión inteligente, porque así podrá seguir jugando el papel de víctima y nosotros seguiremos pasando por extremistas, intolerantes, oscurantistas, como nos ha tratado la prensa y muchos políticos en estos días", agregó el físico.
La renuncia del Papa a esta visita, avivó la polémica y numerosas personalidades de la vida política, social y cultural lamentaron lo ocurrido, temiendo por la imagen de Italia en el mundo.
Criticado recientemente por su injerencia en la política italiana tras las duras apreciaciones la semana pasada contra el alcalde de izquierda de Roma, Walter Veltroni, por el deterioro de la ciudad, Benedicto XVI parece evitar todo enfrentamiento.
Tras "corregir" los reproches contra la capital y anular su controvertida visita a la universidad romana, Benedicto XVI marca un precedente.
Muchos observadores recuerdan la violenta ola de polémicas que suscitó en el mundo musulmán uno de sus primeros discursos como pontífice, en septiembre del 2006, en la Universidad alemana de Ratisbona, en el que disertaba sobre islam y violencia.
Las llamadas "metidas de patas" del Papa alemán, refinado intelectual pero poco dotado para las relaciones diplomáticas, se han convertido en un dolor de cabeza para la jerarquía de la Iglesia.
Su predecesor, Juan Pablo II, visitó una sola vez la institución de enseñanza romama en abril de 1991 y en esa ocasión fue saboteado y abucheado por grupos de estudiantes, lo que generó un simple comentario divertido: "Noto con satisfacción el despertar de los jóvenes", dijo entonces.
AFP