Bogotá - El estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) presentó cerca de la medianoche de ayer varias fotografías y un video que reflejan el reencuentro de la política Clara Rojas, liberada el jueves por las FARC, con su hijo Emmanuel.
La primera fotografía del reencuentro, luego de tres años de separación, mostró el rostro de Clara Rojas y la espalda de Emmanuel, un niño de cabello negros y piel trigueña, que vestía chaqueta deportiva azul.
En una segunda foto la mujer le ofrece un regalo al niño, nacido durante su cautiverio y del que fue separada ocho meses después del parto.
Una tercera fotografía evidencia la emoción de la madre de Clara y abuela de Emmanuel al mirar por primera vez a su nieto.
El video, de algo más de diez minutos de duración, mostró escenas de juegos entre Clara y su hijo sobre un piso alfombrado y manipulando adhesivos con motivos infantiles mientras familiares y funcionarios del ICBF los miraban sentados en distintos sofas.
En otro fragmento del video ambos juegan en una mesa y ella le canta una tonada infantil latinoamericana.
El niño se comportó, según se apreciaba en las imágenes, cariñosamente con todos los presentes y en algún momento ofreció abrazos y besos a algunos de ellos.
"En este momento son veinte para las nueve de las noche de hoy domingo 13 de enero de 2008 y quiero agradecerles infinitamente" dijo Clara Rojas en un mensaje grabado por el ICBF y que fue mostrado luego de las imágenes de Emmanuel.
Rojas dijo experimentar "una sensación muy maravillosa" y que "no hay palabras para expresar lo que sentimos", mientras se escuchaba como fondo el rumor de los juegos de un niño, presumiblemente Emmanuel.
El niño le fue entregado ayer a Rojas por lo cual ella pasó su primera noche en Bogotá con él.
En el apartamento de Clara su habitación fue mantenida intacta como la dejó en febrero de 2002 cuando fue secuestrada en las selvas del sur de Colombia junto a Ingrid Betancourt mientras hacían campaña política para la presidencia de esta última.
Ni en fotografías ni en el video se vieron tomas que permitieran percibir problemas de movilidad en el brazo izquierdo del niño, del que ha sido operado en tres ocasiones debido a una fractura sufrida al momento de nacer y de la que no fue tratado durante sus primeros ocho meses de vida.
"Está divino, tiene una mirada hermosa", dijo Rojas en su mensaje que en el que insistió en la necesidad de tener privacidad en los próximos "días, semanas o quizás meses" para descansar y dedicarse a rehacer el vínculo con su hijo, además de luchar por la libertad de sus compañeros de cautiverio que quedaron en la selva.
En un aparte del video la madre de Rojas, también llamada Clara, contó que en la mañana del domingo antes de emprender el vuelo de Caracas a Bogotá su hija se negó a ver noticias de actualidad y que luego de su primer sueño largo desde que fue liberada se dedicó a ver tiras cómicas infantiles para "actualizarse" y saber qué podía dejarle ver a su hijo en televisión.
La abuela del niño calificó como "glorioso" el momento. "Me siento conmovida y con el deseo de poder continuar para que otros niños que estén en la selva puedan ser liberados porque "¨qué tipo de vida y de futuro les espera allí?", dijo emocionada.
La señora se declaró "enternecida" de haber visto a su hija levantándose en la mañana entonando canciones infantiles que luego le cantaría a su hijo. Está "asumiendo su rol (de madre), pero ahora en completa libertad", dijo la señora Rojas.
En las imágenes el ICBF cuidó que en ningún momento se viera el rostro del niño, para cumplir las normas legales que impiden la identificación física de niños víctimas de delitos, en este caso, el secuestro.
Rojas llegó a Bogotá pasado el mediodía a un aeropuerto militar donde se reunió con algunos representantes del gobierno, luego almorzó una sopa típica de la región que le tenía preparada su familia y hacia las cinco de la tarde llegó a un hogar del ICBF en el noreste de Bogotá, donde se reencontró con su hijo.
Emmanuel, según el testimonio de Rojas, nació por medio de cesárea en algún lugar de las selvas del sur de Colombia en abril de 2004 y ella lo tuvo consigo hasta comienzos de 2005 cuando los guerrilleros los separaron.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se lo entregaron luego a un colono del departamento (estado) de Guaviare, quien a mediados de ese año tuvo que llevarlo a un hospital regional porque no mejoraba de las enfermedades propias de la selva que padecía cuando le fue encargado, ni de la fractura que habían intentado tratar de manera tradicional.
Una vez en el hospital, los directivos denunciaron el caso al ICBF considerando que había de por medio negligencia y abandono familiar pero sin saber quien era en realidad el niño.
El ICBF lo tomó desde entonces bajo su custodia y los trasladó a Bogotá, donde vivió desde entonces a cuidado de una madre sustituta, junto a otros niños abandonados.
ANSA