Oasis, un viaje al planeta Gallagher

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SEBASTIÁN AUYANET

Insoportables, creídos, irónicos, despreciables, antipáticos, rudimentarios y previsibles. La película en DVD Lord don´t stop me now demuestra que la banda de los hermanos Gallagher sigue vigente porque no necesita reinventarse. El mundo la quiere así.

El futuro llegó hace rato. Y los hermanos mancunianos Liam y Noel lo saben demasiado bien. Por eso no tienen problema en aceptar que quizá sus años de rockeros desaforados hayan terminado, después de dieciséis años en la ruta.

Y no hay problemas con eso. ¿A quién le sorprende ver hoy a un rockero romper la pared de un ascensor, un televisor o insultar un periodista? Eso también se ha vuelto un cliché del género, sabiamente ridiculizado por Pomelo, el personaje del cómico argentino Diego Capusotto (buscarlo en Youtube), cuya existencia prueba que esa actitud de "rockstar" está bastante pasada de moda.

Una de las cosas que históricamente atrajo a fanáticos e interesados a la música de Oasis fue esa condición tan propia de los dos ejes de la banda.

Quizá hoy, con la mesura que dan rehabilitaciones y divorcios, el cantante Liam Gallagher no amenace a ninguna leyenda con usar su cabeza como pelota de golf (sucedió con George Harrison) o Noel no le desee que contraiga SIDA al líder de una banda rival (Damon Albarn, ex Blur).

Pero la esencia nunca cambia, y esa dualidad entre soberbia mediática y la accesible emoción que generan algunas de sus letras y baladas rockeras se mantiene desde mediados de los años noventa, cuando eran los verdaderos reyes de la música Britpop.

De esto se compone el grueso de Lord don´t stop me now, la película dirigida por Baillie Walsh, un director poco conocido que antes trabajó con artistas como Massive Attack y Kylie Minogue. El documental alterna grandes momentos de su última gira mundial, cuando presentaron su disco Don´t believe the truth y tediosas entrevistas en distintos países donde siempre se les pregunta lo mismo: que si se siguen peleando entre ellos, que por qué Liam no tocó en el Unplugged de MTV (1996) y otras obviedades como qué piensan del concepto "sexo, drogas y rock n` roll".

Pero los Gallagher siempre rinden en una entrevista, pese a que nunca tengan ganas de hacerla. En eso, tanto Liam como Noel son parecidos: "Al diablo con la música, yo sólo quiero colocarme", responde el cantante a una entrevistadora.

Luego, otro periodista le consulta sobre su deliberada intención de llamar la atención, a lo que el cantante replica en un perfecto y sobrador "cockney" (acento de la clase obrera británica): "Oh, sí, nos encanta llamar la atención, por eso cuando termine la nota voy a salir por esa puerta y patearle las pelotas a alguien, así aparezco en el diario de mañana".

INSULTOS APARTE. Los conocedores de Oasis tampoco se sorprenderán de encontrar momentos en que los Gallagher se ensañan con colegas. En esta recopilación hay palos para Scissor Sisters, el drogón y alimenta-taboides Pete Doherty, e incluso Tom Cruise: "Es un cabrón, él y (el jugador de la selección inglesa) Michael Owen".

Un par de insultos más dentro del backstage y ahí están de nuevo sobre el escenario, tocando en un escenario mítico como el Madison Square Garden como si nada y haciendo morisquetas a la cámara de Walsh: "No nos ponemos nerviosos nunca, creo que la única vez fue cuando vino Ringo (Starr)", dice Noel.

"Oasis es auténtico, sin florituras. Soy el primero que tiene claro que hacemos música para adolescentes y que yo robo más de los Beatles que de cualquier otra cosa", afirma con naturalidad el guitarrista, compositor e hincha del Manchester City.

Tan previsible y efectiva como su música. Así es la película que muestra que la leyenda del rock británico de los noventa sigue en pie. Como dice Liam a unas "groupies" al principio del film "¿Qué vamos a hacer hoy? Enseñar cómo se hacen las cosas".

Lo dicho: arrogancia y antipatía de culto mundial.

Un mito terrenal, incombustible y bien británico

Como buenos villanos del rock que son los Gallagher, también tienen sus "pollos". Resulta gracioso ver al vocalista de la banda Kasabian Tom Meighan pasearse en el backstage de Oasis y hablar con los Gallagher como si fuera un aprendiz de chico malo de secundaria, ante la aprobación de los Gallagher.

En una entrevista reciente, Liam dijo enfáticamente que nunca dejaría que un disco de Oasis se edite gratis y por Internet, como hizo Radiohead. "Puede que eso suceda sobre mi cadáver".

Otro de los enemigos declarados de los hermanos es Robbie Williams. El propio Liam lo llamó "Una estúpida reina del drama" cuando el cantante se internó para recuperarse de una adicción a los antidepresivos.

En 1996, los rumores de separación crecían. Liam no cantó en el MTV Unplugged que iban a grabar aduciendo problemas de garganta. Noel decidió cantar él las canciones. Su hermano vio el concierto desde un palco, fumando y tomando cerveza, mientras abucheaba cada tema.

Luego de ausentarse durante unas fechas de la gira por EE.UU de ese año, Liam volvió. Pero esta vez fue Noel quien dejó la formación y volvió a Inglaterra. Después hubo reconciliación y ese año sería el mejor de la banda (vendieron más de 19 millones de copias de su (What´s the story) morning glory?)

Starkey, el batero buscado

No es novedad que Oasis es la banda de los Gallagher y dos amigos que todo el tiempo parecen agradecidos de haber sido invitados a la fiesta (el guitarrista Gem Archer y el bajista y compositor Andy Bell). Pero uno de sus miembros no oficiales es Zak Starkey, el hijo de Ringo Starr incorporado en 2004, que también toca con The Who. Por habilidad o filiación beatlera, es el más arropado por los Gallagher, y de los que más aparecen a lo largo del DVD.

Edición doble con show en Manchester

Como todo lo que produce Oasis, siempre hay una doble lectura entre calidad, originalidad y las sensaciones que generan sus canciones.

No hay que ser un musicólogo para darse cuenta de eso. Si hay algo que no podemos esperar de ellos son melodías innovadoras o búsquedas en otros géneros. Su fórmula y su identidad no necesitan experimentación.

Con los shows en vivo pasa lo mismo, y eso es lo que se ve en el segundo DVD que acompaña a la película. Se trata de un concierto en el estadio del Manchester City, su club, en el que lo primero que salta al oído son las carencias en la voz de Liam, que suele irse del acento "cockney" a un balbuceo casi indescifrable. Eso ya se había podido ver en el concierto que la banda dio en marzo de 2006 en Buenos Aires.

Sin embargo, en sus shows hay una dosis de frontalidad y volumen de parte de los músicos que desata la euforia. Tan sólo hay que ver al estadio descolgarse con un enorme "pogo" (¿quién dijo que en Europa no se salta en un show de rock?) apenas termina la inaugural Fuckin` in the bushes, pista que hacen sonar mientras los músicos se van acomodando en sus puestos y miran al público.

Para cuando tocan Lyla, uno de sus últimos hits, hay descontrol en toda la cancha, y las distorsiones de Noel resuenan y envuelven los alaridos de Liam entre los himnos melosos Champagne Supernova, Acquiesce o Wonderwall.

Eso es Oasis, un cocktail guitarrero esencialmente británico y rebelde, que por ahora no tiene fecha de caducidad.

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