Sao Paulo - La Justicia brasileña subastará este miércoles cinco bienes inmuebles del confeso narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, alias "Chupeta", quien fue preso el pasado 7 de agosto en su residencia de lujo en la ciudad de Sao Paulo, reveló hoy un portal de Internet.
El subastador nombrado, Renato Moyses, señaló al portal G1 que las propiedades de Ramírez Abadía, preso en la cárcel de máxima seguridad de Campo Grande, están valuadas en 5,7 millones de reales (unos 3,2 millones de dólares).
Las propiedades fueron confiscadas por la Policía Federal (PF) en la denominada operación Farapos (harapos), que desmanteló la red de Ramírez Abadía, dedicada en Brasil al lavado de activos del narcotráfico internacional.
"Ya tenemos registros de interesados. Garantizamos el anonimato de quien lance las ofertas, pero sus identidades serán informadas posteriormente a la Justicia", explicó Moyses.
El responsable de la subasta detalló que la "rapidez" para la misma obedece a "un dispositivo de legislación criminal, cuando se trata de tráfico de drogas, que tiene el objetivo de preservar el valor de mercado. Es la llamada venta anticipada".
"Un bien aprehendido, por ejemplo, no necesita degradarse hasta que la Justicia concluya todos los procesos. Si el reo fuese absuelto, el valor de los bienes vendidos, que queda en una cuenta bancaria, será devuelto sin perjuicio" a los compradores, agregó.
La firma Leilao Eletrónico Jiducial e Extrajudicial valuó una casa en el exclusivo balneario de Angra dos Reis (Río de Janeiro) en 1,12 millones de reales (unos 637.000 dólares) y otra en Pouso Alegre (Minas Gerais) en 540.000 reales (unos 307.342 dólares).
Una hacienda en Guaíba (Río Grande do Sul) fue valuada en 1,7 millones de reales (unos 967.558 dólares), la casa donde "Chupeta" fue capturado en Aldeia da Serra (Sao Paulo) en 877.000 reales ((unos 499.146 dólares) y otra en Florianópolis fue valuada en 1,5 millones de reales (unos 853.727 dólares).
La propiedad de los inmuebles, algunos a nombre de testaferros, ya fue reconocida por el propio Ramírez Abadía, quien espera su extradición a Estados Unidos, donde deberá afrontar un proceso por homicidio y narcotráfico, pero amparado en las exigencias de la legislación brasileña.
La autorización de Brasil para la extradición de Abadía debe expedirse si el país que la pide, en este caso Estados Unidos, se compromete a respetar la condena máxima de 30 años, lo que exime al colombiano de una eventual pena de muerte o cadena perpetua.
EFE