Nairobi - Al menos 162 personas murieron en Kenia desde el jueves en los disturbios por la reelección del presidente saliente, Mwai Kibaki, a cuya victoria Estados Unidos retiró el lunes su felicitación.
"Tenemos serias preocupaciones, como sé que otros tienen, sobre irregularidades en el recuento de votos y creemos que es importante que esas preocupaciones (...) sean resueltas por medios constitucionales y legales", dijo el portavoz del departamento de Estado, Tom Casey.
"No felicito a nadie", agregó, yendo así en contra de lo declarado por otro portavoz del Departamento de Estado tras el anuncio del triunfo de Kibaki el domingo.
Ese triunfo fue impugnado por su rival, el opositor Raila Odinga, quien convocó una marcha pacífica para el 3 de enero.
En cuanto a la violencia desencadenada por la reelección de Kibaki, 132 víctimas perecieron en Nairobi y el oeste de Kenia, en las últimas 24 horas, informó el lunes la policía.
Alrededor de otros 30 muertos se registraron en varias localidades del centro del país y en Mombasa, la segunda ciudad de Kenia, hasta ahora bastante al marge de los disturbios.
Con esas nuevas víctimas, el balance provisional de muertos ascendió a 162 muertos desde el estallido de los disturbios, el jueves, tras los comicios presidenciales.
Esos incidentes son los más graves registrados en ese país del este de Africa desde el fracasado intento de golpe de Estado de 1982 contra el dictador Daniel Arap Moi.
Ante la situación, el reelegido Kibaki aseguró hoy en un mensaje de fin de año que su gobierno "actuará con decisión contra aquellos que amenazan la paz intensificando la seguridad en todo el país".
El presidente reelecto también hizo un llamamiento a la reconciliación, después de que su rival Odinga le acusó de haber falsificado el proceso de recuento de votos.
La policía impuso en Kisumu, el feudo del líder opositor, un toque de queda de 06.00 a 18.00 (hora local) con la orden de "disparar a matar" a quienes lo violen, indicó a la agencia de noticias AFP otro alto responsable policial que pidió el anonimato.
AFP