El conflicto por la planta de celulosa que funciona sobre el río Uruguay, límite con Argentina, resistido por habitantes de este país y por el gobierno de Buenos Aires, fue eludido hoy en Montevideo, durante la cumbre del Mercosur, en las menciones públicas de los presidentes Cristina Fernández y Tabaré Vázquez, quien multiplicó expresiones de cordialidad y le dijo que "ningún argentino es extraño" en territorio uruguayo.
Vázquez fue especialmente cordial con Fernández, a quien traspasó hoy la presidencia temporal del Mercosur.
La posibilidad de una mención al conflicto referido a la planta de celulosa de Botnia y los cortes de puentes sobre el río Uruguay mantenía en alerta a los periodistas de ambos países, pero después de una mención el lunes del canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, el tema no fue retomado en discursos oficiales y contactos con la prensa.
Además, había expectación por una eventual reunión entre Vázquez y Fernández, pero fuentes de ambos países dijeron que ese diálogo a solas no se concretó y nunca estuvo proyectado.
Al entregar la presidencia pro temporte del Mercosur, Vázquez le dijo a su colega que "está en su casa, en su país", porque en esta nación "ningún argentino es extraño".
Le explicó además que a diferencia de su asunción en Buenos Aires, el 10 de diciembre, "aquí no hay bastón de mando, solo un modesto martillo", que cedió a Cristina Fernández.
La presidenta preguntó entre risas cómo se usa e hizo un par de pruebas, y retribuyó las expresiones de cordialidad del anfitrión.
En su primer discurso como presidenta pro tempore, Fernández comenzó por celebrar la ratificación uruguaya de pertenencia al bloque.
Así, se basó en esa ratificación para responder a los pronósticos de "defunción" del Mercosur, que por el contrario, aseveró, "no solamente goza de buena salud, sino que además tiene excelentes anticuerpos".
ANSA