I FEDERICO CASTILLO
Impasa perdió como socio al Servicio Médico Integral (SMI) y su viabilidad vuelve a estar en peligro. El Ministerio de Salud Pública realizó contactos informales con el Casmu para fusionar ambas instituciones.
El convenio con el SMI, por el cual la mutualista Impasa pretendía salir definitivamente de la crisis, se cayó la semana pasada y sumerge a la institución en más problemas, cuando faltan pocos días para la entrada en vigencia del nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud.
Fuentes de Impasa dijeron a El País que las dificultades con el SMI surgieron por falta de definición en uno de los convenios que Impasa tiene con el Instituto de Cirugía Cardíaca.
"No hubo acuerdo al momento de establecer cuáles eran los servicios que tenía que dar Impasa y cuáles correspondían por parte del otro socio", explicaron.
Esas dificultades en la negociación se fueron profundizando y no se llegó a un acuerdo, lo cual derivó en la decisión de la SMI de retirarse.
"Seguiremos solos o buscaremos una mejor manera , pero Impasa va a seguir funcionando Nos costará más. Pero de alguna manera tendremos que seguir", agregaron las fuentes.
El presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Alfredo Toledo, precisó que el gremio se enteró de la caída del convenio por vías informales y señaló que ahora están a la espera de una comunicación formal por parte de las autoridades sanitarias antes de tomar cualquier medida al respecto.
Al referirse al futuro de la mutualista en este nuevo contexto, Toledo fue tajante: "Impasa está al borde del cierre y de la inviabilidad", afirmó. "Está en un lío grande justo a días de la reforma de la Salud", agregó.
La alternativa, según Toledo, es buscar una nueva alianza con otras mutualistas, pero aclaró que desconoce que hayan existido contactos formales al respecto.
El Casmu, una de las mutualistas que se presentó como oferente para fusionarse con Impasa -y que fue desechada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) que optó por el SMI- fue "tanteada" la semana pasada por las autoridades sanitarias para ver si seguían interesados en la anterior propuesta, aseguró a El País una fuente de Casmu.
"Al gobierno se le está cayendo la estantería. Está desesperado porque se viene la reforma y una mutualista grande como Impasa está con un cierre inminente", agregó.
Por otra parte, el gremio de los funcionarios no médicos de Impasa anunciaron para hoy una asamblea general en donde se tratará el tema. "Los trabajadores hemos venido negociando hace tiempo, sufrimos, hicimos esfuerzo, tuvimos rebajas y todo para llegar a este punto. No es por parte nuestra que se llega a esta situación porque bastante sacrificio hemos hecho", dijeron desde el gremio.
Impasa tiene una masa de 40 mil afiliados.
Sin embargo, para poder funcionar adecuadamente se debía lograr una alianza con otra institución y así alcanzar una cifra superior a los 50 mil socios. Este número es el que se estima como mínimo para poder insertarse con éxito en el nuevo sistema de Salud.
Cuando el gobierno intervino a la mutualista, en mayo de 2006, el MSP propuso como solución definitiva a la crisis la fusión con otra empresa y lanzó un llamado público para recibir oferentes.
Tres instituciones se presentaron a ese llamado (SMI, Circulo Católico, Casmu).
Antes de que se tomara una decisión , el Círculo Católico se retiró de la propuesta y entre las dos mutualistas que quedaron el Ministerio eligió al SMI, que ya le alquilaba camas a Impasa.
Una fusión con requisitos bien definidos por el MSP
Impasa fue intervenida por el gobierno el 19 de mayo de 2006. La amenaza de entrar en cesación de pagos (debido a deudas con el personal y los proveedores) y el riesgo de distorsiones en la asistencia fueron las razones que llevaron al MSP a resolver la intervención y a proponer posteriormente la fusión con otra mutualista.
El pliego presentaba dos condiciones excluyentes. Por un lado, la institución interesada en asociarse debía mantener el "patrimonio sanitario" de Impasa (activos en materia de prestaciones asistenciales). Por otra parte establecía el requisito de que el nuevo socio conservara todas las fuentes de trabajo, tanto para los funcionarios técnicos, como los no técnicos.
El interventor de Impasa, Raúl Lombardi, señaló en su momento, que los puntos fuertes de la institución son los niveles secundario y terciario de atención. Y subrayó que existían carencias en la atención primaria -algo que tendrá un rol importante en el nuevo sistema de salud-. El intercambio entre las dos empresas debía buscar ese complemento.