MARÍA EUGENIA LIMA
Un poncho atribuido al prócer José Gervasio Artigas llegó a Uruguay desde Paraguay. Estará expuesto al público desde el jueves a las 19.30 horas cuando el director del museo Histórico Nacional, Enrique Mena Segarra, lo presente en Rincón 437.
Fue un afrouruguayo de apellido Monje, descendiente de uno de los hombres que acompañó a Artigas en su exilio en el Paraguay, quien cuidó el poncho hasta que se lo vendió a un coleccionista italiano, Antonio Lissandrini, en Asunción. Y fue este último quien se lo regaló a Gustavo Vidart, sobrino del conocido historiador y antropólogo Daniel Vidart. La razón: los Vidart son descendientes del prócer uruguayo.
La condición que Gustavo Vidart puso para el retorno a la patria de esta prenda fue que se expusiera para todos en el museo Histórico Nacional. Y de esta manera llegó hasta el profesor Enrique Mena Segarra.
En 2004 Mena Segarra comenzó a realizar dos estudios con el fin de establecer la antigüedad de la prenda y si, efectivamente, pertenecía al padre de la patria y autor de las Instrucciones del año XIII.
Esta indagación no fue sencilla, duró casi tres años. Para conocer la edad del poncho se hicieron pruebas de laboratorio en el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y también se enviaron hebras a un laboratorio chileno especializado en este tipo de estudios.
Los análisis permitieron determinar la naturaleza del tejido, por otra parte típica de la época a la que se atribuye. Se trataba de un poncho de algodón y lana de oveja, que solía utilizarse en época estival.
En relación con la pertenencia de esta prenda, Mena Segarra tiene una hipótesis firme. Explicó que la "tradición oral" señala tanto al libertador chileno Bernardo O`Higgins el obsequio, como al general, también chileno, José Miguel Carrera. El historiador se inclina por este último.
"Si bien el general Carrera nunca tuvo una gran relación con Artigas, se sabe que anduvo por el litoral", explica Mena Segarra, "es posible que para congraciarse con él (con Artigas) le haya regalado ese poncho", agregó. De ser así la prenda habría llegado a manos de Artigas entre 1818 y 1820.
Por otra parte, recordó el historiador, en las investigaciones sobre la antigüedad y origen de la prenda también participaron la química farmacéutica Claudia Barra y la restauradora Ruth Corcuera. Esta última es argentina, especializada en este tipo de indumentaria y autora del libro "Ponchos del Río de la Plata". Precisamente, la especialista asocia la procedencia del poncho a Argentina, debido al diseño.
El poncho es de color crema con ribetes de color blanco en líneas consecutivas sobre uno de los extremos. Los casi 200 años han dejado huellas: las polillas y una pieza que no tuvo en vida de su dueño.
Mena Segarra recordó que los descendientes de aquel afrouruguayo que lo guardó en un primer momento, cosieron una pieza a la boca del poncho con el objeto de utilizarlo como cobertor de cama. Algo que, según el historiador, debió ocurrir entre 1940 y 1960, momento en que llega a manos del coleccionista italiano Lissandrini.
Aunque se probó la antigüedad de la prenda, las investigaciones para establecer de manera fehaciente si este poncho perteneció o no a Artigas llegaron a un punto muerto. De manera que, tal como precisa el director del museo Histórico Nacional, sólo se puede sostener "que es atribuido a Artigas".
Otro elemento que ha permitido ligar la prenda con el prócer es el único retrato "en vivo" que se posee y que ha servido de base para posteriores óleos y retratos de Artigas, según dijo Daniel Vidart durante una entrevista en 2004.
Se trata del recordado dibujo en carbonilla del francés Alfred Demersay, que sirvió de base para el célebre óleo de Juan Manuel Blanes, "Artigas en la Ciudadela", fechado en 1884. Ahora podrán sacarse conclusiones propias desde el jueves.
El poncho que abrigó el exilio de Artigas
El único retrato "en vivo" que se conoce de José Gervasio Artigas fue hecho en carbonilla por el médico francés Alfred Demersay. En 1860 Demersay publicó en París un paisaje en la publicación "Atlas", bajo el título "Casa habitada por Artigas en Ibiray", aunque en realidad la casa de la ilustración pertenecía a la familia López, vecinos de Artigas.
El dibujo de Demersay constituye hoy una pieza clave para los historiadores, así como en su momento lo fue para los pintores que realizaron los retratos del prócer. Fue precisamente en esta pieza artística que Blanes, por ejemplo, se orientó para "reconstruir" las facciones del Artigas en su plenitud.
Durante una entrevista concedida en 2004 a CX36, el conocido historiador Daniel Vidart comunicó su beneplácito por la noticia y cómo decidió con su sobrino que pasara a convertirse en parte del acervo del Museo Histórico.
"Cuando mi sobrino me llama y me da esa noticia me lleno de emoción, ese poncho que figura en el dibujo de aquel francés, regalo de O`Higgins. Así se lo vende un señor Monje de Camacuá, un negro naturalmente, que lo había guardado su familia, lo había guardado durante todos esos años y se lo vendió hace 40 años al coleccionista", recordaba Vidart.
"La singularidad es que la familia adonde cayó el poncho era de negritos pobres y le habían cosido la boca para usarlo como abrigo...", destacó.