GUILLERMO ZAPIOLA
Las candidaturas al Globo de Oro han llamado doblemente la atención sobre Denzel Washington. Es candidato a mejor actor por "American Gangster", y su nueva dirección, "The Great Debaters", figura entre las aspirantes a mejor film.
The Great Debaters es la segunda película de Washington como director (ya había hecho Antwone Fisher, sobre un psicólogo de la marina enfrentado a un recluta con problemas), y parece la clase de película que la industria cinematográfica norteamericana espera de un "afroamericano" políticamente correcto.
La historia se basa en hechos reales ocurridos hacia 1935. Washington encarna a Melvin Tolson, un profesor del Wiley College de Texas que inspiró a sus alumnos negros a formar su primer equipo de debate, que terminó enfrentado a su equivalente de Harvard en un campeonato nacional. Escrito por Robert Eisele sobre una historia propia y de Jeffrey Porro, el film ya obtuvo el premio Freedom of Expression del National Board of Review, y ahora la Asociación de la Prensa Extranjera aparece incluyéndolo entre los candidatos a mejor película.
El crítico norteamericano Harvey Karten habla de una película "sobriamente narrada y espléndidamente actuada por su actor-director", y añade como elogio adicional que su enfoque de las conflictivas relaciones raciales en los Estados Unidos en los años treinta no aparece enfocada desde el punto de vista de la victimización y la queja, sino desde el esfuerzo para enfrentar una realidad hostil y superarla. "Es un rayo de luz en medio de una época sombría", sostiene.
Por su parte Robert Levin, en la página web cinemattraction, objeta la falta de necesidad de algún "subplot" (un incidente político que envuelve al protagonista, un romance lateral) pero señala que en lo esencial el film funciona, adhiriéndose a su línea narrativa central y manejando su material, que fácilmente podía incurrir en la convención, con un considerable nivel de eficacia.
DELINCUENTE. Sin embargo, y más allá de los probables méritos de The Great Debaters, "la" labor del año de Denzel Washington es, según casi toda referencia, la que realiza en American Gangster, que se inspira en hechos reales y le proporciona la oportunidad de interpretar uno de los escasos personajes de villano que ha encarnado a lo largo de su extensa trayectoria (otro fue el policía de Día de entrenamiento, que le valió un Oscar).
Washington es Frank Lucas, quien comenzó siendo el chofer de uno de los mafiosos negros más peligrosos de Harlem. A la muerte del "capo", Frank se hizo cargo del vacío de poder creando su propio imperio del narcotráfico. Sus actividades empezaron pasando droga oculta en los ataúdes de los soldados norteamericanos muertos en Vietnam, y luego crecieron hasta la creación de un auténtico imperio del crimen
En declaraciones periodísticas, Washington ha explicado las razones que lo llevaron a interpretar el papel: "No tuve dudas al aceptarlo; antes de Día de entrenamiento nunca me los habían ofrecido, pero todo se limita a la calidad del material y los actores y el director con los que trabaje".
En este caso al menos parece tener razón. Scott es por supuesto un artesano superior (Blade Runner, Gladiador, Cruzada) aunque a veces dilapide su talento en trabajos inferiores (Leyenda, Hasta el límite). Y el compañero de reparto y opositor de Washington en American Gangster es también alguien de peso: el ya actor fetiche de Scott, Russell Crowe (Gladiador, Un buen año). Incidentalmente, no es la primera vez que Washington y Crowe coinciden en una película: ya habían actuado juntos, o más bien el uno contra el otro, en el policial con elementos fantásticos Asesino virtual (1995), un film menor dirigido por Brett Leonard.
encuentro. Observadores internacionales ha señalado que tanto el agente de la ley encarnado por Crowe como el criminal con el rostro de Denzel Washington representan las dos caras de una misma moneda, guiados por un férreo código ético y unos métodos muy personales. Se ha podido añadir incluso que la película tiene algo de El padrino, con Washington como la versión al carbónico de don Vito Corleone, y Fuego contra fuego, con la oposición de policía y delincuente repitiendo la de Al Pacino y Bobby De Niro en ese antecedente de Michael Mann.
Washington tuvo la oportunidad de conocer al verdadero Frank Lucas, el delincuente que interpreta en la película, quien utilizaba los féretros de soldados norteamericanos traídos de Vietnam para distribuir heroína en Nueva York y que se enriqueció durante los años sesenta gracias a ese tráfico hasta que la policía logró darle caza.
El propio Lucas, quien actualmente se encuentra postrado en una silla de ruedas, estuvo presente durante el rodaje del film y dio consejos a su "otro yo" cinematográfico y los demás intérpretes. Russell Crowe ha dicho que fue como encontrarse con la historia.
Sus más recientes trabajos delante de la cámara
El embajador del miedo
Nueva versión de la obra maestra de paranoia política que John Frankenheimer realizara en 1962. Una historia de lavado de cerebro y conspiración política con las grandes corporaciones en lugar de los comunistas como villanos últimos, y Medio Oriente reemplazando a Corea. Washington repite el papel que originalmente encarnara Frank Sinatra.
El plan perfecto
Un asunto de copamiento y robo de banco, con algunas complicaciones que se desvelan a medida que la trama avanza. Washington es el policía que debe enfrentar al mismo tiempo a los ladrones, al poderoso banquero encarnado por Christopher Plummer y a la manipuladora Jodie Foster. Dirige el "afroamericano" Spike Lee.
Deja vu
Intriga policial con toques de ciencia ficción. El protagonista viaja al cercano pasado para evitar un atentado terrorista que ya ocurrió, replanteando el tema de las paradojas temporales y la interrogante metafísica de la posibilidad de hacer que lo ya ocurrido no ocurra. Uno de esos personajes heroicos que el actor prefiere como trabajo de rutina.
American gangster
Los villanos son minoritarios en la carrera de Denzel Washington, pero le han ofrecido algunas de sus mejores oportunidades. Ganó un Óscar como policía corrupto en "Día de entrenamiento", y es aquí un gangster de Harlem bajo las órdenes de Ridley Scott. Por él compite en los Globos de Oro, y habrá que ver qué pasa con el Óscar.
La esforzada trayectoria de un hijo de pastor protestante
Denzel Washington ha recorrido un largo camino, por cierto. Nacido en Mount Vernon, Nueva York, en 1953, hi- jo de un pastor pro- testante, estudió periodismo antes de que lo atrajera la actuación. Al finalizar los estudios se mu-dó a San Francisco con una beca para estudiar teatro, pero después de un año dejó el conservatorio y comenzó a buscar trabajo como actor.
Durante la década de los 80 combinó sus apariciones entre la televisión y el cine, llamando la atención en la serie de televisión St. Elsewhere. En 1987 interpretó al militante anti-"apartheid" Steve Biko en Grito de libertad, de Richard Attenborough, y su carrera dio un paso adelante.
El resto es por supuesto historia, aunque esa historia incluye títulos tan variados como Mississippi Masala, Malcolm X, El informe Pelícano o Huracán.