RICARDO REILLY SALAVERRI
Las alternativas del precio del petróleo han tenido siempre influencia en la realidad económica y la secular pobreza venezolana. Sobre el particular, un especialista inglés recuerda que cuando el tiempo de los petrodólares ocurrido en los años 80 del pasado siglo, "en este país la riqueza petrolera impulsó no sólo grandes proyectos de obras públicas, sino que también altos salarios artificiales, importaciones de artículos de lujo, y ni qué hablar del más alto promedio de consumo per cápita de "whiskey" escocés en el mundo".
Recuerda además que aún luego de superada la bonanza de aquel tiempo, Caracas continuó comprometiendo billones de dólares en empresas públicas de dudosa viabilidad, y que, cuando aparecieron los déficits, se tomaron prestados créditos de prestamistas internacionales confiando en las expectativas de futuras ganancias petroleras ("The end of oil", Paul Roberts, ed. Bloomsbury).
Acercarse a la historia más próxima del mencionado país que llega hasta el presidente Chávez, es sumergirse en un mundo de corrupción e ineficiencia política, que produjo escepticismo y descontento en la población.
En ese escenario, lo que se ve destacar a muchos analistas de política internacional es que si bien el proceso político actual marcha intencionalmente hacia los objetivos "bolivarianos", con una impronta de neta raíz autoritaria, rara combinación de militarismo, nacionalismo y populismo, una diferencia perceptible del quehacer chavista, comparado a gestiones de administraciones anteriores, es que socialmente predica y en buena medida practica una atención de las necesidades de la gente más pobre, que antes no se había conocido.
Curiosamente, no obstante, la gente más modesta y la población rural, que se supone es cerno de los beneficios que el gobierno otorga a partir del carnaval petrolero actual, dentro de un abstencionismo electoral que se aproximó al 50%, de los habilitados para votar, fue fundamentalmente la que faltó a la cita.
Y se afirma que fueron la clase media y los estudiantes universitarios, quienes por primera vez frenaron la rauda marcha del hablador presidente venezolano rumbo al establecimiento de una monarquía absolutista y bolivariana.
También se dice que personalidades que acompañaban al mencionado personaje, pesaron al darse vuelta en su contra. Entre otros destaca un ciudadano alemán que es el inventor del proyecto del "socialismo del siglo XXI ", un cuento de maravillas tan mágicas como imposibles de realizar, que puede hasta empalidecer las exitosas aventuras de Harry Potter.
Derribado circunstancialmente años atrás por un golpe de Estado, al que sobrevivió no sin angustias e incertidumbre, Chávez imputó responsabilidad en el episodio a los medios de comunicación privados, al gobierno de Estados Unidos y al núcleo más significativo del empresariado. Por lo cual, en términos de mero instinto de conservación, no es difícil deducir a qué se debe el indisimulable resentimiento del protagonista, ante los medios de comunicación privados, el gobierno norteamericano y la empresa privada.
Atendiendo a la televisión, se vio en la antesala del momento de divulgación del resultado del último plebiscito a Freddy Guevara, un líder estudiantil reafirmando el compromiso de los jóvenes con la libertad y la democracia. Es que por ahí es por donde incluso continentalmente el plebiscito venezolano no es un hito definitivo pero tiene su que ver.