Aumenta la contribución

Se equivocaron quienes creyeron que la voracidad fiscal del gobierno había quedado satisfecha con la aprobación del impuesto a la renta sobre sueldos y jubilaciones, gráficamente representada en el ejemplo proporcionado por el Director Ejecutivo de Ceres durante su última presentación pública, de un uruguayo común que percibe un sueldo nominal de $ 21.600 y a quien le quedan realmente disponibles $12.600 por mes.

Los mismos, y otros contribuyentes que habían logrado quedar afuera, no han podido asumir aún el impacto que también les espera con la aprobación del nuevo sistema nacional de salud, que empezará a aplicarse el 1º de enero y que se reflejará en aportes tanto directos del 4.5% o del 6% sobre los ingresos de activos, pasivos, públicos, privados y titulares de empresas unipersonales, como indirectos, que deberán ser aportados por Rentas Generales para cubrir los entre U$S 110 y 120 millones en que se encuentra desfinanciado el sistema y que también va a salir del bolsillo de la población. Todavía falta otro mazazo.

En ese sentido es oportuno recordar que el mismo 1º de enero, o sea escasamente dentro de veintiocho días, comenzarán a aplicarse los nuevos aforos de la propiedad inmueble en el departamento de Montevideo, que se verán reflejados no sólo en el pago de la contribución inmobiliaria, sino también en las tasas de alumbrado y saneamiento y en los Impuestos de Primaria, al Patrimonio y a las Trasmisiones Patrimoniales, por más que en estos tres últimos casos la Ley de Rendición de Cuentas del 31 de agosto haya "facultado" al Poder Ejecutivo -que hasta la fecha no ha hecho uso de esa facultad- a maquillar las consecuencias de sus efectos.

Publicados los nuevos aforos en el "Diario Oficial" del 16 de noviembre del 2006 y operando ese mecanismo como discutible forma de notificación, los valores deben considerarse ya como un inapelable hecho consumado, encontrándose vigentes desde principios de este año para Montevideo y Canelones, aunque en el primer caso se resolvió prorrogarlo hasta el 2008 y en el segundo hasta el otro año, aplicando esa práctica de diferir las consecuencias de sus actos para el futuro sin darse cuenta que los futuros siempre llegan. Y la nueva contribución inmobiliaria llegará a Montevideo el martes 1º de enero afectando -de acuerdo a un trabajo indicativo preparado en su momento por "El País"- a 75.000 inmuebles que tendrán un aumento del 25% sobre sus actuales aforos; a otros 25.000 que verán incrementados los suyos entre un 25% y un 50% y, finalmente, a 19.000 entre un 50% y un 100%, mientras que 500 padrones ubicados en las zonas costeras recibirán aumentos de hasta cinco veces el valor actual . Y en esas zonas no vive sólo gente de dinero. En términos generales se estima que 270.000 fincas y el 90% de los terrenos verán aumentado el monto de la contribución al haberse sustituido el sistema de actualización de aforos por el de los valores catastrales.

Por su parte, a la gente de Canelones, a su tiempo, también le va a caer el golpe, de acuerdo a otros valores que ya están determinados; donde la muy poblada Ciudad de la Costa será la más afectada y entre la que debe recordarse el caso de un modesto lector que en su momento escribió a nuestra sección "Ecos" denunciando la situación de un terreno de 146 metros con 75 edificados, ubicado en Pando, donde hay una construcción con techo de chapa, sin luz y cuyo aforo tuvo un aumento del 757%.

El efecto acumulativo de las tres fuentes impositivas se verá reflejado con una mayor intensidad en la clase media uruguaya, que durante decenas de años fue una clase felizmente en ascenso y que hoy está siendo la más castigada en el país. Hace pocos meses se divulgó un trabajo del Depto. de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales, del cual surgía que el 51.7% de los hogares en el Uruguay pertenecen a esa clase media al registrar un ingreso de entre $6.400 y $25.515. Y serán sobre todo ellos los que deberán soportar los efectos de las nuevas medidas.

Por obra y gracia del Frente Amplio, pues, promoviéndolas desde la Presidencia con sus ministros y votándolas con sus legisladores, la ex próspera clase media uruguaya, que creció con la inmigración en el siglo pasado, terminará viéndose reducida por esta invasión de los bárbaros.

Será por poco tiempo.

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