"El actual gobierno está preso de sus contradicciones; balotaje es inexorable"

| En julio de 2008 podría estar renunciando a la presidencia del Directorio del Partido Nacional para lanzar su precandidatura en la interna blanca para octubre de 2009. El senador Jorge Larrañaga (líder de Alianza Nacional) da como un hecho que el próximo gobierno se definirá en un balotaje, en un escenario muy diferente al de 2004: los vientos que soplaron a favor de la izquierda hace tres años y que le permitieron a Tabaré Vázquez llegar a la Presidencia de la República en primera vuelta por 9.000 votos de diferencia, no soplarán en 2009. Larrañaga cree que Vázquez está integrando un terreno que se puede confundir con lo electoral.

CARLOS RÍOS

-Usted habló de un pacto social cuando fue invitado a comentar el informe de coyuntura económica del Instituto Cuesta Duarte del Pit-Cnt. ¿En qué consiste su propuesta?

-Hablé de pacto social porque entiendo que el país lo necesita, que de no lograrse se va generar un freno, de hecho ya tenemos un freno. Tenemos un país que está en el marco de una cierta situación de desorden. En este año se habrán ido al exterior más de 25.000 compatriotas, cifra similar al 2002, en plena crisis. Las remesas de 2006 se cuadruplicaron en relación con 2005, andan en los U$S 470 millones, 2,5% del PBI. Tenemos un Estado antiguo y por ello no podemos tener un país moderno. Se necesita un acuerdo social que venza el Uruguay de la confrontación.

-Su propuesta choca con los tiempos electorales. Estamos a menos de dos años de las próximas elecciones.

-Sí, los tiempos quizás puedan no ajustarse al calendario político. Ahora, cabe preguntarnos: ¿el país debe mirarse en función del calendario político o en función de una urgente y prioritaria modernización? Una de las principales críticas que me permito hacerle al Frente Amplio, entre las muchas que tengo, es que cuando fue oposición confrontó, y ahora que es gobierno también confronta. Y son tan débiles los equilibrios en la interna del Frente Amplio, que esos acuerdos mínimos que logra en la interna no puede viabilizarlos hacia fuera de su fuerza política. Por eso, más allá del calendario político-electoral, más temprano que tarde el país va a tener que darse a sí mismo un entendimiento auténticamente nacional.

-En febrero de 2005 el entonces gobierno electo y la oposición firmaron un documento que sentaba las bases de un acuerdo, que luego fracasó. ¿Si no se logró entonces, qué le hace pensar que ahora es posible?

-Ese acuerdo falló porque quien detentaba todas las herramientas las desaprovechó. El gobierno se ha cortado solo. Se cortó solo en la reforma tributaria, que discutió ocho meses en la Mesa Política del Frente Amplio y sin embargo después tuvo muy poco tiempo en el Parlamento. En la reforma de la salud, ahora en el incipiente esbozo de lo que pueda significar el comienzo de la discusión de una eventual reforma educativa, o en la reforma del Estado que es puro título sin contenido. Este gobierno está preso de las contradicciones.

-Luego del fracaso de los acuerdo de 2005, gobierno y oposición siguieron negociando la integración de los organismos de contralor. ¿Eso también quedó por el camino?

-No decimos que quedó por el camino, pero hemos expresado contundentemente que el Frente Amplio, con la acumulación de poder que tiene derivada de la elección de 2004, no puede pretender tener mayorías en los organismos de contralor. Esto es inaceptable. El controlado no puede ser controlador. Fíjese que estamos transitando por un camino, que esperemos no se siga recorriendo, de cierta ficción de democracia.

-¿A qué se refiere?

-Al vaciamiento de la discusión parlamentaria, donde muchas veces después de un proceso de decisiones dentro de la fuerza política que tiene mayorías, se viene al Parlamento con la volqueta.

-¿Eso no es legítimo, que un partido quiera imponer sus proyectos si tiene los votos para hacerlo?

-Creo que más allá de la legitimidad que pueda representar, no es bueno para la calidad de la democracia que un poder del Estado no debata en las órbitas que tiene que debatir temas que afectan a todos. Lamentablemente el Frente Amplio gobierna desde su 50%, desconociendo el 50% restante, con un maniqueo juego de buenos y malos -los buenos son ellos, los malos son los otros-, donde los partidos de la oposición son descalificados.

-¿Cómo está observando el conflicto con Argentina por la instalación de la planta de Botnia?

-Lamentablemente estamos entrando en una situación que es la siguiente: la política exterior termina siendo influída por los asambleístas de Gualeguaychú. Porque el tema del cierre de frontera es extremadamente peligroso. Si el fundamento es el riesgo que los asambleístas pueden generar, los cierres de los puentes están en manos de los asambleístas. Bastará la amenaza de los asambleístas para que la reacción espejo del gobierno sea el cierre de los puentes. Necesitamos recuperar un posicionamiento inteligente, relacionarnos con todos, y no esta suerte de aislamiento donde incluso la bilateralidad de Argentina y Brasil está sustituyendo al Mercosur.

-¿Uruguay debe seguir en el Mercosur?

-Le conviene estar, pero en estas condiciones su permanencia en el bloque va a generar enormes interrogantes. Y ni hablar si entra Venezuela, que va a ser nefasto para el Mercosur, porque va a colocar al bloque en una política confrontativa. El gobierno del Frente Amplio se hace el distraído respecto a un gobierno como el venezolano que inexorablemente se desliza hacia un camino no democrático.

-¿Cree que Uruguay debería adoptar un estatus como el que tiene Chile, de miembro asociado al Mercosur?

-Creo que Uruguay no puede quedar atado a este Mercosur. El Mercosur siempre fue una oportunidad para todos, no una prisión para algunos. Así como logramos un TLC con México, el país tiene que tener la libertad para acordar con países o bloques de fuera del Mercosur.

-¿Cuándo anuncia su candidatura?

-Quiero se muy franco y directo. He venido cumpliendo un papel de trabajo en mi condición de presidente del Directorio del Partido Nacional en clave de unidad, como le gusta decir a mi amigo Luis Alberto Heber, y aceptando la diversidad de los sectores como le gusta expresar a mi otro amigo Francisco Gallinal. El tiempo de las candidaturas será el año que viene. También le digo, es inocultable, yo fui el último candidato único del Partido Nacional como reflejo de elección directa. Es inocultable también que pertenezco a un sector que tiene la mayoría partidaria. Si el año que viene se define que nosotros vamos a salir en la búsqueda de la candidatura única, voy a renunciar al Directorio en julio. Yo siento un enorme respeto por todos los sectores del partido y por los compañeros de esos sectores. Porque hemos trabajado todos, hoy en el imaginario de la mayoría de los uruguayos la alternativa a lo que está se llama Partido Nacional. Una alternativa de certeza, de país moderno, de equilibrio, de responsabilidad, de saber a dónde ir.

-¿Usted visualiza un escenario de balotaje?

-Estoy absolutamente convenido que todos los vientos que soplaron a favor del Frente Amplio en 2004 que hiciera que por apenas 9.000 votos no se fuera a la segunda vuelta, no van a soplar en 2009. Por lo tanto, la segunda vuelta es inexorable.

-¿Le cree al presidente cuando dice que no va a ir por la reelección?

-Yo no tengo por qué dudar de la palabra del presidente, salvo que demuestre lo contrario. Pero también, de manera muy frontal y sincera, no me parece bien el formato al cual está acudiendo para defender su gestión. En marzo hizo un mega acto de rendición de cuentas en Plaza Independencia, después una alocución en todos los medios de más de 50 minutos, y ahora un "mano a mano" o "pueblo a pueblo" en una gimnasia mediática-política-electoral. Es preocupante y no guarda relación con la tradición de nuestro país. Ve que va cuesta abajo su gobierno y su fuerza política y sale a hacer una política que se puede confundir con la política electoral.

-Retomo la primera pregunta. Con estas críticas que usted le hace al gobierno, ¿cómo es posible un pacto social como el que propone?

-Estamos criticando ideas, gestiones, no acudimos a la descalificación, ni abrimos una zanja que sea imposible saltar. Un gobernante aprende más del opositor que del compañero que lo palmea. Y quien no aprenda eso no sabe que ejercer el gobierno, como decía Washington Beltrán, no es la acumulación de derechos sino el ejercicio de una responsabilidad.

"Astori generó un colchón"

-¿De ser gobierno, el Partido Nacional va a derogar el IRPF?

-Nosotros hemos dicho que vamos a derogar la reforma tributaria del Frente Amplio. Obviamente, vamos a impulsar un régimen sustitutivo. Ahora, vamos a ver qué queda, porque el Partido Nacional es partidario del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, pero con otra conformación. Con un mínimo no imponible superior, con deducciones, con la incorporación del núcleo familiar. Pero vamos a ver qué queda, porque en pocos meses el régimen ha sido perforado por la vía reglamentaria.

-¿El IRPF del Partido Nacional, gravaría las jubilaciones?

-En las jubilaciones hemos sostenido la inconstitucionalidad. En un impuesto a la renta no correspondería. Las jubilaciones no son rentas, son prestaciones sociales que el gobierno ha gravado.

-¿Qué gravaría?

-Ese universo es el que tenemos que definir, repito, luego de determinar qué es lo que queda de la reforma de este gobierno. Pero donde básicamente también vayamos de una manera mucho más decidida hacia una reducción del IVA. El Partido Nacional tenía razón en sus críticas a la reforma, al punto que al poco tiempo el Pit-Cnt se subió a las mismas críticas y hasta el propio presidente de la República -de manea oblicua pero inequívoca- cuestionó la reforma al decir que el año que viene iba a tener modificaciones. Y también quedó claramente demostrado lo que decía el Partido Nacional, que el ministro de Economía estaba generando un colchón de dinero. El Partido Nacional tenía razón y el ministro de Economía estuvo tapando la bolsa de dinero para que no se supiera cuánto había adentro.

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