Sellaron su matrimonio en el salvavidas del "explorer"

Naufragio. Se completó el rescate de turistas; están listos para ir a casa

PUNTA ARENAS. AFP Y EFE

El naufragio del "Explorer" anticipó los planes de una pareja danesa que, frente a la incertidumbre de no saber si sobreviviría, decidió casarse simbólicamente en uno de los botes salvavidas mientras turistas y tripulantes esperaban el rescate.

Arropados con las pocas prendas que pudieron salvar antes de que el crucero se hundiera en las gélidas aguas de la Antártida, Jan Henkel y su novia Mette Larsen se juraron amor eterno con un grupo de náufragos como testigo. "Cuando estábamos en la balsa mi novia vio el anillo e inmediatamente dijo que sí", contó Henkel. "Se suponía que nos casaríamos cuando pusiéramos un pie en tierra, pero no estaba seguro si llegaríamos ahí. Así que en el bote pensamos que podríamos divertirnos y tener un momento de felicidad".

El episodio, digno de una película romántica y que trae a la memoria las escenas de Titanic, sirvió también para espantar la angustia del momento, el frío y sobre todo el miedo a morir allí, en medio de la nada.

Jan y Mette son novios desde hace dos años y medio. Ellos y otras 75 personas que iban en el "Explorer" llegaron el sábado a Punta Arenas, una ciudad chilena ubicada en el estrecho de Magallanes. Ayer hizo lo mismo el resto de los 154 turistas y tripulantes que permanecían en la Antártida a la espera de un vuelo de la Fuerza Aérea chilena para regresar al continente.

Todos estuvieron desde el viernes -cuando se produjo el accidente- alojados en las bases militares de Chile y Uruguay en la Antártida, donde pasaron una noche a la espera de que mejoraran las condiciones meteorológicas y pudieran ser trasladados.

Tanto el sábado como ayer, la mayor parte de los náufragos lucían sonrientes y manifestaban su agradecimiento por el operativo de rescate y el alojamiento que les brindaron en las bases militares. No obstante, también expresaron su cansancio y el miedo que sintieron cuando el siniestro.

"Estoy feliz porque todos sobrevivimos. Mi primera preocupación era sobrevivir. Todo estaba muy frío y las tres horas que estuvimos en las balsas salvavidas, expuestos al aire libre en la Antártida, fueron muy difíciles", contó el turista estadounidense Eli Shanne.

"Al momento del impacto con el iceberg, yo estaba en el salón principal del buque. No hubo pánico porque confiábamos plenamente en el manejo de la situación por parte de la tripulación", destacó por su parte la holandesa Marie van der Berg.

Ahora, estos ciudadanos de países como Gran Bretaña, Holanda, Canadá, Australia, Argentina, China y Estados Unidos deberán decidir cómo y cuándo volver a sus respectivos países.

El Explorer -uno de tantos barcos que lleva turistas al sexto continente a un costo promedio de U$S 8.000 por persona- había partido el 11 de noviembre del puerto argentino de Ushuaia, en el extremo austral americano y a poco más de 1.000 km del sitio del choque. La travesía debía culminar en Ushuaia el próximo miércoles 28 de noviembre.

El naufragio ya quedó atrás. Hoy el "Explorer" está a 1.100 metros de profundidad, en el estrecho de Bransfield. Existe cierta preocupación por el derrame de combustible. Según los últimos informes -publicó el diario chileno El Mercurio- el derrame tiene una extensión de 180 por 20 metros.

"Las autoridades marítimas, por su experiencia en este tipo de casos, han señalado que este tipo de diesel es más inofensivo que otro tipo de hidrocarburos ya que se diluye con facilidad al contacto con el agua", publicó el matutino.

Jan y Mette, por lo pronto, deberán decidir cuándo concretarán su matrimonio formal una vez en casa y, tal vez, pensar si volverían a embarcarse rumbo al sur del mundo. "Estoy muy contento de estar vivo", dijo Henkel antes de abrazar a su novia, besarla en los labios y jurar que la luna de miel será en un sitio más cálido.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar