LUCÍA BALDOMIR
Aunque silenciosa, la inversión española en Uruguay viene creciendo a pasos acelerados y en dos años ya acumula varios millones de dólares en diversos emprendimientos.
Pese a que en los últimos años la inversión que tuvo más eco fue la de ENCE y recientemente la expansión del Grupo Santander en la región, junto con la compra de Movicom por parte de Telefónica y la instalación de call centers, en paralelo se han generado otras inversiones o expresiones de interés en negocios inmobiliarios, hotelería, agroindustria, tecnología, e infraestructura, que cuentan con algo en común: quien pone el capital es un español.
Según los últimos datos del Banco Central, en 2005 la inversión de origen español en Uruguay alcanzó los U$S 202,9 millones (24% del total de la extranjera directa) lo que representa un salto de 439% respecto del año anterior en que habían sido U$S 38,3 millones.
Si bien aún no se conocen las cifras de los años posteriores, varios operadores consultados sostienen que la fuerte tendencia creciente se mantiene.
Más allá del favorable contexto macroeconómico y la seguridad jurídica, el presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-Canarias, Yamandú Costa, dijo que lo que más atrae a los españoles a invertir son "las similitudes culturales".
Una de las grandes apuestas de los españoles en Uruguay últimamente es la inversión en la industria turística. Entre el año pasado y este, un solo grupo de inversores se hizo de cuatro hoteles capitalinos desembolsando unos U$S 10 millones. En el segundo semestre del año pasado adquirieron el Plaza Fuerte y el Reina, ambos ubicados en la Ciudad Vieja. Posteriormente sumaron el Lancaster ubicado en la Plaza Cagancha y este año expandieron su red adquiriendo el Iguazú (San José y Gutiérrez Ruiz). En todos los casos la meta es fomentar el turismo familiar ofreciendo posibilidades de alojamiento céntricas.
Por otra parte, según el operador inmobiliario, Julio Villamide, los españoles son los extranjeros que "encabezan" la lista de inversores en ladrillos en Uruguay actualmente seguidos de los norteamericanos y en todos los casos "no son por menos de entre cinco y seis millones de euros". Las inversiones pasan por estancias turísticas, edificios de oficinas, y proyectos para la construcción de edificios de segundas viviendas "a vender a interesados en España", dijo a El País Villamide.
El director del Departamento de Desarrollo Económico de la Intendencia de Montevideo, Luis Polakoff, dijo que un grupo español ya compró un edificio sin terminar de la constructora Álvaro Palenga sobre la zona de la peatonal Bacacay.
"Mientras en Uruguay la construcción continúa en su senda expansiva en Europa el ciclo inmobiliario es lo que motiva a los grupos con capitales y decenas de miles de inversores a mirar a la región para invertir y el ladrillo es lo primero que buscan", señaló Villamide.
En relación a la edificación, en las últimas semanas también se presentaron expresiones de interés ante la Intendencia de Montevideo de españoles para construir estacionamientos debajo de plazas en la Ciudad Vieja, el Centro y Pocitos que también podrían albergar centros comerciales, dijo Polakoff a El País.
AGROINDUSTRIA. El interés inversor abarca otros rubros como la agroindustria. Según Costa Uruguay es visto como "un buen punto de producción para lograr la triangulación a Venezuela, por ejemplo en lácteos y frutas envasadas". En Venezuela hay una comunidad de dos millones de canarios que "hay interés de abastecer a través de negocios de exportación de agroalimentos instalados en Uruguay", dijo.
En las últimas semanas inversores españoles se interesaron por campos con el fin de producir materia prima para elaborar biocombustibles, dijo Villamide. Este interés de españoles en participar en la generación de energía se suma a la del grupo que instalará un parque eólico en la sierra de Caracoles en Maldonado y que demandará un desembolso de poco más de U$S 10 millones.
Por otra parte, desde hace más de un año un grupo de empresarios de la pesca de ese país vienen insistiendo ante el gobierno para que se permita instalar un puerto pesquero en La Paloma.
Este año los españoles se presentaron nuevamente ante el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, a quien le expusieron un plan de inversión para instalar en la zona del Puerto de Montevideo una zona de cámaras de frío y procesado de pescado.
Otro grupo de españoles adquirió un campo de 90 hectáreas en la ruta 11 y la 8 donde instalarán una bodega para exportar vinos hacia Islas Canarias. Los empresarios invirtieron U$S 3 millones en la compra y armado de las instalaciones y ya plantaron 11 hectáreas de viña con cepas autóctonas de Canarias.
Por otra parte, dentro del sector tecnológico el año pasado dos empresas españolas formaron una sociedad con uruguayos para desarrollar en el país software de exportación al mercado europeo, dijo Costa.
También se donan recursos
Los españoles no solo invierten en Uruguay sino que donan fondos. Entre 2006 y 2007 a través de la Cámara de Comercio Uruguay-Canarias, empresarios españoles desembolsaron más de un millón de euros, dijo su presidente Yamandú Costa. La mayor parte de esos fondos fue hacia proyectos de intendencias del Interior. Entre éstos está el reciclaje de un viejo teatro de Rocha por U$S 20.000, U$S 100.000 para el teatro Mauá de Carmelo, otros U$S 100.000 para un museo de la migración en el ex local de Bazar Mitre.