Helsinki - Finlandia se preguntaba hoy por el móvil y las circunstancias que llevaron a un estudiante de 18 años a asesinar a sangre fría la víspera a ocho personas en centro de enseñanza, un drama que ha sumido en el más completo estupor a un país raramente afectado por la violencia.
Los investigadores empezaron su labor desde primeras horas de la mañana de hoy en Tuusula, un pintoresco pueblo de 30.000 habitantes situado a orillas de un gran lago, unos 40 kilómetros al norte de Helsinki, que se convirtió en escenario de una de las peores tragedias ocurridas en Finlandia en los últimos decenios.
Las calles desiertas contrastaban con la efervescencia de ayer, después de que un alumno del liceo Jokela empezase a disparar contra sus compañeros mientras estos se disponían a almorzar.
En los siguientes 20 minutos, Pekka-Eric Auvinen, de 18 años, descrito por algunos como un solitario apasionado de armas y por otros como un chico "normal", asesinó a ocho personas: la directora del centro, la enfermera, cinco alumnos y una alumna.
A las 12.04 locales (7.04 hora de Uruguay), las fuerzas especiales oyeron el último disparo que, según la primera reconstrucción de los hechos, fue el tiro que el asesino se disparó en la sien y que le causó la muerte horas después en el hospital local.
El centro de enseñanza media -acordonado por la policía tras la tragedia- permanecía cerrado hoy sin previsiones de reabrir sus puertas al menos hasta el final de la semana.
"Tuusula tardará una eternidad en curarse de sus heridas", declaró el alcalde de la localidad, Hannu Joensivu, citado por la agencia STT.
Por las calles de la ciudad, anónimos transeúntes depositaban ramos de flores, tarjetas y velas, bajo las cámaras de las cadenas televisivas de todo el mundo.
Las autoridades finlandesas no han decretado duelo oficial pero han ordenado que las banderas permanezcan izadas a media asta en los edificios oficiales y privados.
AFP