Disculpas entre diputados tras la trifulca del martes

Públicamente, dan por terminado el enfrentamiento

Ayer los ánimos en la Cámara de Diputados, mientras se discutía el proyecto que crea el Sistema Nacional Integrado de Salud, estaban más calmados.

Los legisladores que el martes habían intervenido en una gresca mientras debatían sobre el libro Cero a la izquierda -que relata episodios de la vida del ex tupamaro Jorge Zabalza- dieron por terminado el asunto y algunos incluso intercambiaron disculpas.

El diputado del MPP Pablo Naya (suplente de Víctor Semproni), quien el martes había golpeado en el ojo al herrerista Luis Lacalle Pou, le pidió disculpas ayer cuando ambos se cruzaron a la salida del baño.

Naya le extendió la mano y le pidió disculpas. Lacalle Pou estaba hablando por su teléfono celular. Se limitó a palmearle la espalda y a decirle "No pasa nada".

Contactos informales entre legisladores del Frente Amplio y del Partido Nacional buscó bajar los decibeles del enfrentamiento entre ambas bancadas. "Está enterrado. Está muerto. Ya bastante rencor hay en la sociedad como para que yo sume más", dijo Lacalle Pou a El País.

El diputado herrerista hizo una autocrítica de lo que fue el entredicho con el tupamaro Juan José Domínguez y el intercambio de puñetazos con los empepepistas Hugo Arambillete (suplente de Luis Rosadilla) y Naya. "No me siento nada orgulloso de lo que pasó. No fui un ejemplo. Como gobernante tengo el deber de ser el ejemplo y no lo fui", sostuvo. Empero, Lacalle Pou reconoció que su conducta fue causada por la acusación que lanzó Domínguez contra el gobierno que presidía su padre, el ex presidente Luis Alberto Lacalle, de provocar "una masacre" cuando en 1994 se produjeron incidentes en las afueras del Hospital Filtro al momento de trasladar a los tres ciudadanos vascos acusados de pertenecer a la banda terrorista ETA.

"Salí en defensa de mi familia. Él acusó de una masacre planificada y no fue así", declaró.

Lacalle Pou aclaró que no llamó "asesino" a Domínguez durante la sesión del martes.

En la reunión de la bancada del Frente Amplio previo a la sesión de ayer hubo consideraciones sobre el episodio. Integrantes del oficialismo dijeron a El País que dieron por cerrado el enfrentamiento y que acordaron no ingresar en debates con la oposición por temas del pasado.

Ni en la bancada frenteamplista ni en la interna del MPP se entiende que debe sancionarse u observarse la conducta de sus integrantes.

Domínguez mantuvo su decisión de no hacer declaraciones públicas. Fuentes de su sector político dijeron a El País que pretende dar por superado el tema.

Nin: que cada bancada se "haga cargo" de su gente

No habrá intervención judicial de oficio ni de las autoridades del Poder Legislativo, por lo cual tampoco habrá consecuencias para los diputados envueltos en la riña del martes 6.

El presidente en ejercicio, Rodolfo Nin Novoa, consideró que el incidente fue un episodio "bochornoso", e hizo un llamado a todas las bancadas para que "se hagan cargo" de la conducta de sus legisladores. Pero no tomará medida alguna. "Todas las bancadas tienen que reflexionar para no dar más esos espectáculos que son bochornosos e injustificables", comentó Nin Novoa a El País.

El presidente del Directorio blanco, Jorge Larrañaga, criticó lo ocurrido, pero atribuyó la responsabilidad al Frente Amplio porque hubo "una agresión verbal" al diputado Lacalle Pou.

"Esto no debe repetirse porque no debe ser la imagen de la política", dijo Larrañaga. Y volvió a criticar a la izquierda: "Se advierte una intolerancia creciente. Esa intolerancia brotó desde la bancada de un sector del oficialismo que en algunas oportunidades utiliza de modo equivocado la mayoría parlamentaria, que más que un derecho le debía imponer una enorme responsabilidad".

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