JOSÉ MASTANDREA
"Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro.... no ¡Dios mío no lo puedo creer! Gol, gol de Peñarol...".
De la euforia a la desazón en cinco segundos. La voz del relator colombiano se apagó. Se esfumó como se había esfumado la ilusión del América de Cali después de aquel zurdazo mortal de Diego Aguirre, "La Fiera".
El argentino Julio Falcioni seguía tirado en el césped y sus compañeros lloraban resignados.
En el último suspiro, en el último segundo de vida, apareció el Peñarol de los milagros, como lo bautizó la revista El Gráfico en su edición de noviembre de 1987.
Otra vez, Peñarol se coronaba Campeón de América. Otra vez hacía posible lo imposible, como contra River Plate en 1966, Cobreloa en 1982, siempre con el Estadio Nacional de Chile como testigo.
El 31 de octubre de 1987 quedó en la historia de la Libertadores. Fue el partido más angustiante de todos.
"No me parece que hayan pasado 20 años. No me doy cuenta... pero lógicamente, esos logros se evocan con un poco de nostalgia", dice Oscar Washington Tabárez a Ovación.
El hoy técnico de la selección uruguaya, fue el estratega de aquel equipo aurinegro. "Fue importante, sin dudas, me pongo a repasar como se dio, como se fue formando el plantel, el bajo promedio de edad que tenían sus integrantes y no hay dudas que el mérito grande fue de los jugadores", dice.
"Se dieron muchas cosas, se formó un buen grupo, nos llevamos bien y se encaminó todo... pero más allá del título, está como terminó más que nada. Hoy muchos seguimos juntos, codo a codo", admite Tabárez.
"El tiempo transcurrido le da más valor al logro. Pero lo más fuerte fue haber entrado en la historia de Peñarol. Estar en la historia de un grande en su país es muy fuerte. Para mí fue el hecho más importante en mis 25 años de carrera", asegura el hoy empresario Eduardo Pereira, el arquero-capitán del Peñarol que tocó el cielo con la manos en Santiago de Chile.
"Hoy se disfruta mucho más. Cuando logramos la Copa yo tenía 21 años, no tomé conciencia en aquel momento de lo que significaba. Pero con el tiempo aquello se fue acrecentando. Era un plantel joven. Se habían juntados dos generaciones del club y de allí se formó el plantel que peleó todo. Nadie creía que podíamos ganar la Libertadores. Pero nosotros vimos que se podía", dice José Batlle Perdomo, ayer el hombre duro de los aurinegros, hoy entrenador de las juveniles.
Pasaron 20 años. Dos décadas y el Peñarol de los milagros no volvió a aparecer...
Las cifras
20 goles marcó Peñarol a lo largo de su campaña en la Copa Libertadores de América de 1987.
8 partidos ganó el aurinegro de trece. Jugó seis en el grupo, cuatro en semi y tres finales.
El debut del maestro Tabárez
"Repaso y no me parece que hayan pasado 20 años.... no sé... me parece mucho menos. Fue un hecho que nos marcó a todos en nuestras carreras, sin duda"
Pereira, el capitán de la hazaña
"Fue el hecho más importante en mis veinticinco años de carrera. Subir al podio y recibir la Copa Libertadores, entrar en la historia de Peñarol, fue muy fuerte realmente".
Otro "Tito" Goncálvez besó la gloria
"En ese estadio mi viejo había sido campeón de América y yo no podía dejar pasar esa oportunidad. Tenía que salir campeón, tenía que ganar con Peñarol. Y lo logré".
Perdomo, un duro con apenas 21 años
"Hoy lo disfruto más que en aquel momento. Fue un logro impensado, sorpresivo, diría yo. Pero me marcó a fuego, esa Copa Libertadores fue ganada a lo Peñarol".
EL BAÚL DE LOS RECUERDOS
LO HIZO DAMIANI
"Obras, triunfos y balances", fue la frase más escuchada en la campaña electoral de fines del 86. La inconfundible voz del Cr. José Pedro Damiani prometía llevar a Peñarol otra vez a lo más alto de la cima. Y así fue. Bajo su conducción, formó un plantel nacido en el club y apostó a una dupla técnica jóven que había hecho una gran campaña en Wanderers. El olfato de Damiani no falló. Logró la Libertadores en su primer mandato.
EL "BOMBA" VILLAR
La revancha con el América de Cali en Montevideo tuvo un final agónico. Comenzó ganando el equipo colombiano con gol del paraguayo Cabañas a los 19 minutos. Igualó Diego Aguirre a los 68 y cuando el partido se moría, el minuano Jorge Villar ejecutó magistralmente un tiro libre cerca del área. La pelota entró en el ángulo y dejó parado a Falcioni. Fue en el minuto 87.
LA GUERRA FRÍA
El primer partido con el América se jugó en Cali. Eran tiempos difíciles y el equipo colombiano llevaba varias finales perdidas. Antes de comenzar el encuentro, tiraron varias bombas de estruendo en el camarín aurinegro. Hubo humo, mucho humo. Los jugadores entraron a la cancha mareados, como dormidos. Después se sospechó que eran otro tipo de petardos. Otros tiempos, otras Copas.
SANTIAGO POR TRES
El Estadio que lo vio ganar
El Estadio Nacional de Santiago de Chile es, a lo largo de la historia, el escenario que más títulos internacionales cobija de Peñarol. En él, los aurinegros ganaron tres Copas Libertadores: 1966, 1982 y 1987.
DE MENOS A MÁS
Avellaneda fue el punto de inflexión
El Peñarol de 1987 se había armado con jugadores del club y dos o tres incorporaciones que sumaron experiencia a un plantel muy jóven para encarar la doble competencia de la Copa Libertadores y el Campeonato Uruguayo. Además, el cuerpo técnico también hacía sus primeras armas al frente de un grande, Oscar Tabárez y el profesor José Herrera venían de hacer una gran campaña en Wanderers y empezaban de cero en los aurinegros.
La campaña empezó bien. Peñarol clasificó primero en el Grupo 2 que compartió con Progreso, Alianza Lima y San Agustín de Perú. Pasó a jugar la ronda semifinal (en aquella época de tres equipos ya que se sumaba el Campeón vigente de la Libertadores, River Plate) junto a los "millonarios" e Independiente de Argentina. Para muchos, el mejor partido de aquel Peñarol fue, precisamente, ante los rojos en Avellaneda. Fue el punto de inflexión, el encuentro en donde se vio que el equipo tenía mística.