Río de Janeiro - Ministros del área económica de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela ultimarán mañana en Río de Janeiro los detalles del Banco del Sur, una iniciativa venezolana para financiar el desarrollo suramericano.
La reunión ministerial, en la que también participará Chile en calidad de observador, está planteada como la última antes de la constitución de la naciente entidad, que según ha adelantado el presidente venezolano, Hugo Chávez, comenzará a funcionar en el mes de noviembre próximo y tendrá su sede en Caracas.
Uno de los asuntos que resta definir es el aporte que cada país hará a la nueva institución, que según la idea inicial nacerá con un capital de unos 7.000 millones de dólares, provenientes de las reservas internacionales de los países participantes.
En las discusiones previas a la cita de mañana se ha establecido que cada país miembro tendrá un voto, independientemente del capital que aporte a la institución.
En ese sentido, Brasil y Venezuela mantienen sus diferencias.
Chávez sostiene que cada país debe aportar "lo que pueda", pero Brasil desea precisar esos montos en función del tamaño y peso de las economías de cada uno de los miembros.
La reunión será celebrada en el Palacio de Itamaraty, antigua sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en Río de Janeiro.
La idea planteada por Chávez es que el Banco del Sur sea una alternativa a los organismos multilaterales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM), para financiar proyectos de desarrollo nacional y regional.
Inicialmente, Brasil expresó sus reservas y propuso fortalecer los mecanismos existentes, como la Corporación Andina de Fomento (CAF), pero terminó cediendo ante el proyecto del líder venezolano.
Las dudas en torno al real interés de Brasil las despejó esta semana el ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, quien durante una visita a Quito sostuvo que si su país ha convocado a esta reunión en Río de Janeiro es porque "desea estar" en el Banco del Sur.
"Brasil tiene toda la intención de estar ahí y creemos que va a ser posible llegar a un acuerdo", declaró el canciller.
Sin embargo, aún hay ciertos recelos y los expresó esta semana el ministro de Hacienda, Guido Mantega, quien representará a su país en la reunión y advirtió que Brasil no permitirá que el Banco del Sur sea utilizado "con fines políticos".
Durante la visita de Amorim a Quito, el ministro de Gobierno (Interior) de Ecuador, Gustavo Larrea, vaticinó que el Banco del Sur será la institución "más grande e importante del mundo".
Según Larrea, la entidad llegará a tener el doble de capital del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y le evitará a los países de la región el pago de unos abultados intereses para financiar su desarrollo.
"Sería un gran error no tener un banco propio", sostuvo Larrea, quien precisó que los países suramericanos reciben un 2,2 por ciento de interés por los fondos que depositan en organismos multilaterales y pagan tasas de hasta un 12 por ciento por su deuda exterior.
"Eso debe acabar y va a acabarse" con el Banco del Sur, afirmó el ministro ecuatoriano.
Otros países no han manifestado mucho entusiasmo con el proyecto, como es el caso de Colombia.
En una reciente visita a Brasilia, el canciller colombiano, Fernando Araújo, dijo que su país no se opone a la iniciativa, pero aclaró que no figura entre sus prioridades.
"Tenemos limitaciones en materia fiscal y de reservas, además de un déficit que cuesta mucho mantener y una enorme deuda social", declaró Araújo, quien explicó que Colombia "encuentra en la CAF un escenario adecuado para satisfacer sus necesidades de crédito".
EFE