Los cuatro coraceros más grandes que había en todo Jardines del Hipódromo estaban parados delante de una puerta que hubiera pasado desapercibida si no hubiera tenido una hoja de cuaderno escrita a mano que decía: "Árbitro: Jorge Larrionda, 1º Asistente...", era la entrada al vestuario de la terna que dirigió el encuentro.
Todos sabían que detrás de esa frágil puerta se estaba elaborando el tan esperado informe confidencial que posteriormente será evaluado por las comisiones de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Uno de los que lo sabía era el delegado de Peñarol, Dr. Amadeo Otatti, que mientras todo Danubio era un saco de nervios por lo que pasaba en las tribunas, fue sigilosamente al vestuario y entró a solidarizarse con los jueces.
Estuvo unos cuantos minutos, salió y desapareció. Cuando Héctor del Campo se enteró, quiso hacer lo mismo, pero los cuatro gigantes lo frenaron, abrieron una rendija de la puerta y Larrionda dijo: "Discúlpeme pero estamos elaborando el informe, si me aguarda lo atiendo en diez minutos", y Del Campo se resignó a esperar.
Instantes más tarde, Jorge Larrionda explicó lo acontecido.
"El partido fue suspendido definitivamente por una agresión. El consejo de seguridad resolverá al respecto", dijo a Ovación.
Al ser consultado sobre su opinión acerca del lugar de procedencia del proyectil que impactó en la frente de Mauricio Espinosa respondió: "Eso está en el informe y es confidencial", pero con cara de que las cosas estaban claras agregó: "Danubio estaba festejando un gol y nunca vi a nadie festejar tirando piedras".
Recién después de estas declaraciones ingresó Héctor Del Campo al vestuario de los árbitros, cerró la puerta y no salió por varios minutos.
Ahora el tema quedará en manos de la AUF, que dará el fallo definitivo.
Los delegados de los clubes implicados hablaron con Jorge Larrionda, pero Del Campo lo hizo con el informe ya entregado a los delegados del Colegio de Árbitros.