Presidente de Irán dio por cerrada la polémica nuclear

Naciones Unidas. Bush solo mencionó al iraní entre gobiernos represivos

2007-09-26 00:00:00 500x621

NUEVA YORK AP, AFP Y EFE

Cuando el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, subió al estrado para hacer su discurso, la delegación estadounidense en las Naciones Unidas abandonó el recinto. Solo quedó un funcionario menor escuchando el mensaje y tomando apuntes.

Ahmadinejad tomó este año la posta de su par venezolano, Hugo Chávez, como el "villano anti-EEUU" de la ONU. Su discurso, tal vez el más esperado del debate, fue duro pero previsible. Con ello le bastó para convertirse en la "vedette" de la reunión en Nueva York.

El presidente iraní anunció que la controversia por el programa nuclear de su país "está cerrada", y que ahora es sólo una "cuestión rutinaria" que deberá manejar la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), entidad de la ONU a la que alabó por "volver a ocupar su papel como apoyo de sus miembros y supervisor de actividades nucleares".

No tuvo iguales palabras para otro organismo de la ONU, el Consejo de Seguridad, que estudia un tercer paquete de sanciones contra Irán por su plan nuclear. Criticó a las "potencias arrogantes" -sin nombrarlas- que impulsan resolución que su país desestimará y presionan a la AIEA.

Irán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y busca generar electricidad. Pero Estados Unidos y otras naciones europeas consideran que ese proyecto encubre la real ambición de Teherán, que sería la fabricación de armas atómicas.

"Desafortunadamente, los derechos humanos están siendo ampliamente violados por ciertas potencias, especialmente aquellas que fingen ser sus únicos defensores". Ahmadinejad no nombró a EEUU durante su discurso, pero nadie tuvo dudas de a quién iban dirigidos sus dichos. "Instalar prisiones secretas, secuestrar gente, grabación de conversaciones telefónicas, interceptación de correo privado... todo eso se ha convertido en algo común".

La presencia del presidente iraní desbancó este año a Chávez como el elemento "díscolo" del evento. Chávez, que el año pasado conmocionó al público calificando a Bush de "diablo", "tirano" y "mentiroso" en su discurso ante la Asamblea, anunció a último momento que cancelaba su viaje a Nueva York.

amia. Se sabía que Irán iba a ser central en varios de los discursos más esperados de la reunión. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, apenas lo mencionó. Distinto fue el caso del mandatario argentino, Néstor Kirch-ner, que acusó al régimen de Teherán de "no haber hecho nada para esclarecer" el atentado terrorista de 1994 en la mutual judía AMIA, en Buenos Aires, que causó 85 muertos.

La Justicia argentina ordenó en 2006 la captura internacional de seis iraníes -entre ellos un ex presidente- y un libanés acusados del ataque. Irán rechazó el pedido y apeló la decisión a Interpol. "Hacemos un llamamiento aquí para que esta Asamblea General ratifique esas medidas y esperamos que Irán, sobre la base de la ley internacional, acepte y respete la jurisdicción de la Justicia argentina", expresó Kirchner.

En los días previos, la Embajada de Irán en Buenos Aires había advertido a Kirchner que no denunciara al país persa en la ONU por el caso AMIA. "Esta reunión (en Naciones Unidas) será clave para saber quién está a favor o en contra de la guerra (con Irán)", había dicho al diario Clarín el mayor representante diplomático de esa nación en Argentina, Mohsen Baharvand.

Sobre este punto, se temía que esta Asamblea estuviera impregnada de una retórica belicista, lo que no sucedió. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que Irán "tenía derecho a la energía nuclear", pero que dejarlo que se dotara de un arma de ese tipo sería "un riesgo inaceptable para la estabilidad de la región y el mundo".

bush. Contrariamente a lo que se suponía, el discurso de Bush ante la ONU no hizo mención al plan nuclear de Irán. Apenas sí aludió al régimen de Teherán en una lista de gobiernos "represivos" en los que también incluyó a Corea del Norte, Siria, Bielorrusia, Zimbabwe, Sudán y Cuba. También anunció nuevas sanciones contra la junta militar que gobierna la ex Birmania.

Pero mientras Bush hablaba en la ONU, la Cámara Baja de EEUU votaba una legislación que reforzaba las sanciones contra Irán y designaba a la Guardia Revolucionaria -un cuerpo de elite de ese país- como una organización terrorista.

Así como Ahmadinejad había cargado sus tintas contra el Consejo de Seguridad de la ONU, Bush lo hizo contra el de Derechos Humanos. "Esta instancia se ha mantenido en silencio ante la represión conducida por los regímenes de La Habana, Caracas, Pyongyang o Teherán, mientras que concentra sus críticas de manera excesiva sobre Israel", afirmó.

Bush sí se extendió sobre Cuba, donde dijo que "el régimen de un dictador cruel está llegando a su fin (...) El pueblo cubano está listo para la libertad y su nación entra en un período de transición, la ONU debe insistir en la libertad de expresión, de reunión y elecciones libres y plurales".

Como ocurriera con la representación estadounidense al subir Ahmadinejad al estrado, la delegación cubana encabezada por el canciller Felipe Pérez Roque abandonó la sala en ese momento.

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