Suba de precios desnuda polémica sobre liberar las importaciones

Clave. El consumidor termina pagando sobreprecios por producción local

2007-09-26 00:00:00 500x500

RICARDO SOSA

Las amenazas e idas y vueltas sobre importación de pollos y verduras siguen en la agenda diaria, mientras continúa sin discutirse si el país debe seguir protegiendo a esos sectores de la competencia externa.

El ministro de Ganadería, José Mujica, amenaza un día importar pollo y al otro dice que no. En los últimos días volvió a dejar negro sobre blanco la protección que existe sobre la producción avícola y granjera advirtiendo a esos sectores que no pueden "abusar" de ella castigando a los consumidores.

Más allá de los shocks que han golpeado estos precios existen versiones enfrentadas respecto a si en condiciones "normales" se debe liberar la importación y si esto tendría un efecto tangible sobre los consumidores. Un relevamiento de El País entre gremiales y funcionarios ligados a estos sectores mostró una defensa de los actuales mecanismos de regulación de la importación y que se cree que la importación no se traduciría en resultados positivos para los consumidores.

A su vez economistas privados y fuentes técnicas creen que existe una brecha de precios entre la producción local y la importación que sigue pagando toda la sociedad.

posiciones. Ayer en su prédica diaria en su columna radial Mujica se embanderó en que se debe abrir la importación en casos de escasez -en el mercado hortifrutícola - y que "ha de protegerse antes que nada al trabajo nacional".

Advirtió que "cualquier margen" de un producto que sobre en mercados como San Pablo o Buenos Aires "puede sepultarnos" si se liberaliza la importación. Ésta debe actuar como "ayuda o corrección" en determinado momento "y no debiera ser una política general", dijo.

Sin embargo, advirtió que no tolera cuando "la producción nacional con ínfulas de mercado cautivo, cae en el abuso" por las subas desmedidas de precios. Porque, aseguró Mujica, el trabajo nacional a defender "no puede ser una pesadilla usuraria que cae sobre la cabeza de la gente así como así".

Fuentes de la Junta Nacional de la Granja (Junagra) dijeron ayer al El País que en la administración de la importación se busca "cuidar las dos puntas" que son el productor y el consumidor. La autorización para importar finalmente la toma el ministro pero antes pasa por una comisión con funcionarios y productores que son los que analizan la pertinencia de traer productos del exterior y de la habilitación de las Autorizaciones Sanitarias de Importación.

Otra "traba" a la importación es el cobro de IVA que financia programas para el sector granjero. Según los jerarcas de Junagra en condiciones normales la importación "no es demasiado negocio", por lo que "no bajaría el precio" al consumidor.

Aunque en el diálogo se dijo que la producción granjera es eficiente se reconoció asimismo la intención del gobierno de mantener a las familias en el campo antes de medir su viabilidad, lo que parece, por lo menos, una contradicción.

pollo. El dirigente de la Asociación de Avicultores, Jorge Ezquerra, también pareció adoptar una posición contradictoria. Mientras presionó esta semana por la importación de pollos desde Brasil si no se respeta el acuerdo logrado con el gobierno para bajar el precio, ayer dijo a El País que los consumidores uruguayos no aceptarían el producto brasileño por sus características y tamaño.

En otra posición están economistas y técnicos oficiales.

Entre los técnicos se dijo que los estudios sobre series históricas muestran que la importación de verduras permitiría precios un poco más bajos y que existe un subsidio alto que se paga por proteger la producción avícola al estar prohibida la compra del producto desde Brasil.

Aunque ese país le exporta a los mercados más importantes del mundo, en Uruguay está prohibida la importación por la enfermedad de Newcastle que opera, en realidad, como una traba no arancelaria. De hecho, Brasil presiona habitualmente en el ámbito del Mercosur por eliminar esta medida.

La directora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía, Gabriela Mordecki, dijo a El País que se debería abrir a la competencia para permitir menores precios y que eso tendría un efecto positivo. Reconoció que es una decisión de "economía política" que podría tomarse con cuidado.

Un economista de una consultora, que prefirió no realizar declaraciones públicas, opinó que el país debería tomar otro tipo de medidas y no proteger a la granja y la cadena avícola. "Brasil es estructuralmente más competitivo que Uruguay produciendo pollo y eso seguirá siendo así", opinó. Sugirió, como una última alternativa a liberalizar el mercado, aplicar un subsidio explícito y no una protección que paguen los consumidores.

Mujica: "Adiós a Canelones"

Ayer el ministro José Mujica le puso paños fríos al aumento registrado en el precio del pollo a contramano del acuerdo logrado entre el gobierno y la cadena avícola y también a la importación de productos desde Brasil.

Sostuvo que la suba denunciada por algunos productores y carniceros no es en todos los comercios y justificó la suba por la merma en la oferta. "Falta pollo. Si tuviéramos más producción no lo venderían a ese precio", resumió el funcionario, a tono con lo expuesto por los productores avícolas. Mujica dijo que se le prometió que en "20 o 25 días" va a haber más oferta y que eso se trasladará a los precios bajándolos.

Rodeado de periodistas, Mujica volvió a amenazar con importar para luego sostener que, en definitiva, su poder de acción está limitado por la propia realidad. "Si yo tomo la decisión que entren ahora los pollos de Santa Catarina, adiós industria uruguaya, adiós Canelones".

El dirigente de la Asociación de Avícolas, Jorge Ezquerra, coincidió en que hay menos oferta pero responsabilizó a los "dos o tres" grandes productores por incumplir el acuerdo con el gobierno.

Dijo que ese fue "un acuerdo informal" que debe ser ratificado y cumplido por todos los actores que participan de la cadena.

La harina sube 10%

Finalmente, la gremial de molinos decidió ayer que la suba en el precio de la harina a partir de octubre será de 10%. Una semana atrás se preveía un alza de 15%. La desaceleración en las subas del precio del trigo de la próxima zafra hizo que se decidiera un ajuste menor. La suba fue transmitida al gobierno y comercios.

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