NUEVA YORK AP, AFP, EFE Y BLOOMBERG
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, no necesitaba nada para hacer más notoria su primera visita a EEUU. Pero utilizó su discurso en la Universidad de Columbia para defender sus polémicas posturas un día antes de hablar hoy en la ONU.
Desde el inicio de su intervención ya se veía que el tono iba a ser duro y polémico. Al presentarlo, el rector de Columbia Lee Boellinger -que debió soportar todo tipo de críticas por invitar a disertar a Ahmadinejad- lo acusó de comportarse como un "cruel y mezquino dictador" y calificó de "ridícula y absurda" su actitud hacia el Holocausto.
Luego llegó el turno del presidente iraní, quien -tras una invocación religiosa- se limitó a "lamentar" los dichos de Boellinger, a los que tildó de "insulto a la información y conocimiento de la audiencia" y comenzó su discurso.
Su presencia en Columbia, un día antes de su discurso de hoy en la Asamblea General de la ONU, generó todo tipo de rechazos y protestas (ver aparte). Sin ir más lejos, en las afueras de la universidad un centenar de personas manifestaron contra su presencia.
Durante su disertación recibió aplausos y abucheos; se le notó molesto en algunos pasajes y evasivo en otros; rechazó las acusaciones de fomentar el terrorismo, pretender la guerra e incluso la existencia de homosexuales en su país.
consultas. En el pasado, Ahmadinejad había calificado al Holocausto como un "mito" y llamado a destruir a Israel. Estas afirmaciones, realizadas desde 2005, son en gran parte lo que cimentó la "fama" mundial del dirigente iraní. Ayer matizó sus opiniones. Rechazó haber negado la masacre provocada por los nazis. "Lo que sí pienso es que, si es algo que ocurrió, porqué no hay más estudios sobre ese tema y desde distintas perspectivas".
Aun así, sostuvo que Israel utiliza el Holocausto para maltratar a los palestinos. "¿Por qué es que el pueblo palestino paga el precio por un hecho del que no tuvo nada que ver? Por 60 años (en referencia a la creación del Estado de Israel) han sido desplazados y asesinados", se interrogó Ahmadinejad.
También pidió más investigación sobre lo ocurrido en Estados Unidos durante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. "¿Por qué ocurrió? ¿Qué lo causó? ¿Qué condiciones llevaron a ello? ¿Quién estuvo realmente involucrado?", se preguntó de manera retórica.
Los presentes le consultaron sobre el trato discriminatorio que sufren mujeres y homosexuales en su país. Organizaciones como Human Rights Watch han asegurado que en la república islámica los activistas por los derechos de las mujeres sufren persecución y cárcel.
Ahmadinejad rechazó las acusaciones respondiendo que las mujeres, a las que calificó de "las mejores criaturas de Dios", disfrutan "los más altos niveles de libertad" en Irán donde "son más respetadas que los hombres".
Sobre el otro punto fue más allá. "En Irán no tenemos homosexuales como en su país", le contestó a un asistente. "En Irán no tenemos ese fenómeno, no sé quién le ha podido decir eso". Este pasaje fue el que provocó más estupor e hilaridad entre la audiencia.
Antes de negar la presencia de gays en una población de más de 68 millones de habitantes, Ahmadinejad respondió que en su país es necesaria la existencia de pena de muerte para "criminales y traficantes de droga". El presidente iraní no se privó de recordar a los presentes que en la mayoría de los estados de EEUU también está vigente ese castigo.
prensa. Antes de enfrentarse al auditorio de la Universidad de Columbia, Ahmadinejad fue entrevistado en video conferencia con el club nacional de la prensa de Washington. Ahí se mostró alejado de cualquier postura beligerante. "Irán no piensa atacar a ningún país".
Preguntado si creía que Estados Unidos se está preparando para la guerra, Ahmadinejad respondió: "No lo veo así ... Creo que algo de retórica en este tema proviene primeramente del enojo. En segundo lugar, es por motivos políticos electorales. Y en tercer lugar, les sirve de cortina de humo para ocultar los fracasos en Irak``.
No ahorró críticas a los gobiernos de Estados Unidos y de Francia, afirmando que hacen "propaganda" de guerra contra Irán. Reiteró que el programa nuclear que impulsa tiene fines civiles. "Somos un país que ama la paz", afirmó.
Al aludir a los temores que existen a nivel mundial sobre una campaña militar contra Irán, respondió, "No creemos que se pueda compensar un error cometiendo más errores``.
Al aludir a lo que se supone son los primeros comentarios sobre un ataque israelí a Siria, Ahmadinejad dijo que ese bombardeo aéreo, que habría ocurrido según la prensa de EEUU el 6 de septiembre, surge del expansionismo israelí "y no tiene nada que ver con Irán``.
El "demonio", "loco", "terrorista número uno" o "Hitler iraní", como lo bautizó la prensa local, terminaba su primer día en EEUU.
Visitante repudiado
"Ahmadinejad es presidente de un país que es probablemente el mayor sponsor del terrorismo", dijo la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice.
"En un mundo justo, su visita nunca se hubiera permitido e Irán no sería miembro de la ONU. Esto saldrá muy caro. El mundo debe poner un freno a esto. La comunidad internacional no puede permitir un Irán nuclear", subrayó la canciller israelí, Tzipi Livni.
"Paren a Ahmadinejad, Hitler de Irán", gritaba Mordechi Levy, un estudiante de la Universidad de Columbia y miembro de la Organización de Defensa de los Judíos.
"Ahmadinejad niega el Holocausto, y está acá por una razón, que es diseminar su prédica del odio en un escenario mundial", expresó la titular del Concejo Deliberante de la ciudad de Nueva York, Christine Quinn.
"Evil has landed" ("El diablo ha aterrizado", en inglés), tituló su portada de ayer el periódico The New York Daily News.
"Yo no creo que él (Ahmadinejad) tenga el derecho de estar aquí en Estados Unidos", dijo Sam Morris, un estudiante de la Yeshiva University High School, una escuela judía.
"Como egresado en 1970 de la Universidad de Columbia estoy profundamente avergonzado de que la Universidad le haya extendido una invitación a un ejemplar de maldad monstruosa y practicante de la tortura y sostén del terrorismo", expresó el Dr. Stephen Steinligth, en la edición digital del periódico The New York Times.