Presidente iraní arriba a EE.UU. en medio de protesta y polémica

ONU. Ahmadinejad quiere limpiar su imagen en Asamblea de Nueva York

2007-09-24 00:00:00 500x500

Nueva York - AFP

La llegada del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, a Estados Unidos está pautada por el rechazo de los neoyorquinos y la expectativa por su alocución ante el foro internacional de la Asamblea de las Naciones Unidas.

"Tienen que comprender que no queremos una bomba nuclear. No la necesitamos. ¿Para qué queremos una bomba?", dijo ayer el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, en una entrevista con el canal de televisión CBS.

El mandatario iraní agregó que no había razones para pensar que su país y Estados Unidos estén camino a una guerra causada por el programa nuclear de Teherán, que ha sido condenado por la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos. "Es erróneo pensar que Irán y Estados Unidos están avanzando hacia la guerra. ¿Quién dice eso? ¿Por qué deberíamos ir a la guerra? No hay guerra en perspectiva".

Ahmadinejad destacó que "nuestro plan y programa es muy transparente. Estamos bajo la supervisión de la agencia (AIEA, Agencia Internacional de Energía Atómica). Todo está sobre la mesa. No tenemos nada que ocultar", dijo el mandatario. "Nuestras actividades son muy pacíficas", añadió.

Sin embargo, el programa atómico iraní ha estado bajo sospecha y se aplicaron sanciones a Teherán, principalmente por la retórica de Ahmadinejad hacia Israel. Antes de su partida a la Asamblea de la ONU -en Nueva York-, presidió un desfile militar donde se presentó un misil capaz de llegar a territorio hebreo.

El presidente ha llamado repetidamente a que el Estado judío sea borrado del mapa y ha dicho que el Holocausto judío fue un "mito".

Pero ayer, el presidente iraní se mostró más moderado y dijo en la entrevista a la televisión estadounidense que las discrepancias con Washington y el resto de la comunidad internacional tienen solución a través de la vía diplomática.

Las amenazas iraníes, en cambio, no cesan. "Estados Unidos debe saber que sus 200.000 soldados en Irak y Afganistán están dentro del alcance del fuego de Irán", dijo Yahya Rahim Safavi, principal asesor militar del supremo líder espiritual, el ayatollah Ali Jamenei. El propio ayatollah había advertido el sábado que los agresores de Irán "sufrirán las consecuencias". En este contexto, se produce el viaje de Ahmadinejad hacia Nueva York.

Encuentro. La Asamblea de Naciones Unidas le servirá a Ahmadinejad para conocer a políticos independientes de Estados Unidos, así como para poner a Irán en el centro de la escena internacional. "La Asamblea General de las Naciones Unidas es una buena oportunidad para presentar las soluciones del pueblo iraní a los problemas mundiales", dijo.

Su visita a Estados Unidos ha desencadenado una áspera controversia. El presidente iraní es considerado aliado de los militantes islámicos y de los insurgentes a los que se atribuye la muerte de miles de soldados estadounidenses apostados en Irak y Afganistán. A la vez, la comunidad judía de Estados Unidos prepara actos de repudio.

Además de su alocución ante la Asamblea de la ONU, Ahmadinejad hablará en la Universidad de Columbia. Políticos neoyorquinos y representantes de la comunidad israelí han expresado su rechazo a la presencia del mandatario en el país. Unos cien manifestantes protestaron ayer y se espera que lo hagan hoy también, en las afueras de la universidad. No obstante, el rector de Columbia, Lee Bollinger, defendió la invitación considerando que "como comunidad dedicada al aprendizaje y al conocimiento, tiene el compromiso de confrontar ideas".

El periplo de Ahmadinejad incluía inicialmente la visita a la Zona Cero, el lugar de los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas, pero las autoridades locales se lo prohibieron.

Cambio climático marca la agenda

Nueva york

La 62a. Asamblea General de la ONU que comienza hoy en Nueva York centra su foco de atención, además de la presencia del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, en el problema del cambio climático.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, destacó que 150 representantes de sendos países -entre ellos 80 jefes de Estado- pidieron debatir un mecanismo para que el vencimiento del Protocolo de Kyoto, previsto para 2012, tenga un plan sustitutivo que asegure la continuidad de la lucha contra el cambio climático.

El tratado, suscripto en 1997, fue ratificado por 169 países que se comprometieron a limitar la emisión de gases contaminantes en el planeta. La falta de un nuevo acuerdo conlleva riesgos en la unificación de la política de protección a escala global del medio ambiente. "No podemos dejar un vacío tras la expiración del Protocolo de Kyoto", advirtió Ban.

Según el grupo de trabajo de la ONU sobre el cambio climático, si no se actúa para combatir los gases que producen el efecto invernadero, la temperatura de la Tierra podría aumentar 4,5 grados centígrados o más, lo que tendría un impacto de gran calado en los ecosistemas y entre la población más pobre y vulnerable.

La ONU tiene previsto además una reunión entre el 3 y el 14 diciembre, en Bali para avanzar en la cuestión medioambiental. ansa y efe

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