Las autoridades de Salud Pública buscaron remarcar que a pesar de las renuncias, el Pereira Rossell "está funcionando". Si bien hubo nueve traslados, el jueves se hicieron en el hospital ocho de las 11 cirugías de urgencia que llegaron y 17 de las tomografías indicadas. Los primeros impactos empezaron en esa fecha, puesto que ese día los anestesistas se concentraron en hacer las últimas cirugías coordinadas programadas.
Las cirugías oncológicas no urgentes que estaban programadas se están reagendando en el Instituto Nacional del Cáncer (INCA).
El hospital tiene solamente 14 anestesistas presupuestados y ocho contratados (renunciaron 59). Su director, Fernando Tomasina, explicó que el centro conserva capacidad de respuesta porque se han suspendido todas las cirugías coordinadas, con el fin de que los especialistas disponibles se concentren en las urgencias y emergencia.
Una de las repercusiones más obvias del conflicto será el crecimiento de las listas de espera de las cirugías coordinadas. No obstante, Tomasina indicó a El País que la semana próxima se evaluará realizar algunas de estas operaciones en base al apoyo de un anestesista de otro hospital público.
"Los pacientes no andan deambulando. Ingresan al hospital y los médicos evalúan si corresponde el traslado", apuntó dijo a El País el director de ASSE, Baltasar Aguilar.