D. ISGLEAS / R. ROSSELLO
La cadena de implicancias y el destino de las armas robadas son ahora el foco de la investigación. Los investigadores policiales sospechan que pudo haber más armas robadas. Y que las faltantes hayan seguido viaje hacia Centroamérica.
Colombia. Ese es el destino por el que se inclinan los investigadores de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) para las armas robadas de Boiso Lanza. ¿Otros implicados en el caso? Se cree que sí.
Luego del procesamiento de los cuatro soldados del cuerpo de Policía Militar de Fuerza Aérea y los cuatro civiles, los caminos se abren en un amplio abanico. En la órbita militar, el Departamento de Información de la Fuerza Aérea trabaja en línea con el juez militar. En la órbita civil, lo hace la DNII bajo directivas del juez penal Ricardo Miguez. Este último aguarda los resultados de las averiguaciones que tiene en curso el servicio policial para ampliar su indagatoria.
El caso puede convertirse en paradigmático, ya que si bien hay cooperación entre los dos servicios de información, existe una zona gris de competencias entre la Justicia Militar y la Justicia Penal ordinaria.
Y también hay algunos matices en las direcciones que toman una y otra investigación. En la fuerza de aire tiende a creerse que los cuatro soldados ahora procesados fueron los únicos implicados, utilizados por una organización delictiva de mayor alcance. En el servicio policial, en cambio, se tiende a creer que pueden existir más implicados en la rama militar.
En la investigación, en cambio, no está involucrada la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (Dinacie), ya que el Ministerio de Defensa resolvió que bastaba con la participación de la rama de Inteligencia de Fuerza Aérea.
hipótesis. Fuentes del Ministerio del Interior indicaron a El País que lo descubierto hasta ahora "es sólo la punta de un iceberg". La investigación del caso provoca más incomodidad que satisfacción en filas policiales. "Nunca pudimos tener contacto con los militares, toda esa parte del procedimiento la hizo Fuerza Aérea", explicó una de las fuentes.
La participación de LDO - un individuo recluido en Comcar por delitos conexos al narcotráfico - puso el foco sobre el estrecho vínculo existente entre el tráfico de armas de guerra y de drogas.
Pero, si bien la proximidad de Brasil hizo pensar en un principio que ése podría ser el destino de las armas, algunos indicios apuntan a una triangulación diferente: Montevideo-Paraguay/Paraguay-Colombia.
La presencia de narcotraficantes colombianos en Uruguay - como evidenció el caso más reciente en Salto - hace pensar a los investigadores que este pueda ser el destino de los fusiles FAL. La caída de algunos líderes de los poderosos carteles y la consecuente puja interna por ocupar espacios de líderes emergentes, hace pensar a los investigadores que algunos de estos grupos estén acudiendo a las más diversas fuentes para obtener armamento.
Por su parte, otras fuentes militares consultadas por El País señalaron que la posibilidad de que organizaciones criminales de Brasil se surtan de armas en Uruguay no es viable. "Es más posible que las obtengan dentro del territorio brasileño, país que además es fabricante de armas, o de otras fronteras más complicadas, como Venezuela o Paraguay", indicó una fuente militar.
Boiso lanza. En tanto, puertas adentro de la principal base de la Fuerza Aérea, el juez militar Gustavo D`Oliveira constituyó despacho para continuar la indagatoria. Según indicaron fuentes del arma, el magistrado militar ya ha interrogado a los casi 60 oficiales y subalternos.
El juez militar trata de determinar qué responsabilidades hay en la cadena de mandos sobre la falta de control del armamento. Fuentes de la Fuerza Aérea señalaron que las armas fueron sacadas de un subdepósito de Boiso Lanza, utilizado por la Policía Militar, encargada de custodiar el predio. Las fuentes abonaron la tesis de la falta de controles. Incluso dijeron que hace un mes y medio que no se devuelven en forma regular. El comandante Enrique Bonelli había hablado de "infiltración" en la fuerza, extremo que de probarse dejaría libre de responsabilidad a los mandos.
Puerto en la mira
La posibilidad de que el tráfico de armas utilice los contenedores que llegan al puerto capitalino es firme según los servicios de inteligencia. Se estima que en tres meses se recibirán escáners aptos para su inspección.
Mercado negro y legal
FAL. Los fusiles de asalto FAL, de origen belga, son también fabricados en Argentina. En 1980 fueron adoptados por dos de las tres armas.
Parque militar. Hay unos 20.000 fusiles FAL en posesión del Ejército y la Fuerza Aérea. Dos mil de ellos están sin uso, informaron fuentes militares.
Precio de venta. En el mercado legal un fusil FAL tiene un valor de U$S 2.500. Se trata de armamento de guerra que sólo puede ser obtenido por organizaciones militares o policiales, no por particulares.
Mercado negro. Las cifras varían ostensiblemente en el mercado ilegal. Fuentes militares señalaron que esta pieza puede cuadriplicar su valor. Quien la sustrae puede obtener U$S 4.500, el intermediario que la coloca en su destino final, en cambio, obtiene U$S 10.000.
Retiro. El fusil FAL carga municiones del calibre 7.62. La mayoría de las fuerzas militares del mundo comienzan a cambiar esta munición por la 5.56, de menor daño, pero con una cadencia de fuego mayor.
Malvinas. Este fusil de asalto fue utilizado por las fuerzas militares argentinas durante el conflicto con el Reino Unido por la soberanía de Islas Malvinas.
Coleccionistas. Según publicaciones especializadas, el fusil FAL comienza a ser apreciado por coleccionistas de armas estadounidenses. En EEUU el FAL contó con grandes detractores, sin embargo ahora que comienza a entrar en desuso, algunos coleccionistas comienzan a adquirir la variante semiautomática de esta arma bélica.