Carlos Ríos
Luis A. Lacalle. El ex presidente y líder del Herrerismo fue el principal impulsor de las elecciones juveniles en el Partido Nacional que se realizaron el pasado 12 de mayo, donde votaron 53.000 jóvenes de entre 14 y 29 años. De esos comicios surgieron los 300 integrantes del Congreso Nacional de la Juventud blanca, que asumirán mañana. "En la historia contemporánea de los últimos años del partido, este episodio es el más importante", dice Lacalle, y apuesta a que esta nueva generación de políticos le cambien la cara al partido. Sobre su futuro electoral, insiste en que no son tiempos de definiciones, y deja una puerta abierta mientras se procesa la interna herrerista.
-El sábado se instala el Congreso Nacional de la Juventud del Partido Nacional. ¿Qué alcance le asigna a este hecho?
-Más allá del episodio electoral del 12 de mayo que fue realmente espectacular -53.000 muchachos votando en todo el país es mucha gente-, por primera vez en la historia del partido va a haber una autoridad de jóvenes elegida por jóvenes. Creo que tenemos que ver en este episodio un movimiento político espontáneo sin precedente. ¿Por qué digo esto? Ninguna agrupación nacional o departamental, más allá de que trabajaron e hicieron su campaña, puede justificar y atribuirse la enorme afluencia de chicos y chicas que vinieron a votar. Nunca hubiéramos pensado en un número parecido. Por lo cual extraigo la conclusión de que había la necesidad de una oportunidad y que los muchachos hicieron uso de ella. En la historia contemporánea de los últimos años del partido este episodio es el más importante. Es más, me atrevería a decir que esto señala que en el partido nadie puede estar seguro de nada, porque la gente ha resuelto tomar el destino en sus manos. Y me parece que esa es una transformación cualitativa muy positiva para el partido. Sobre todo en las circunstancias políticas actuales y en las circunstancias futuras electorales.
-Usted se siente como el padre de esta criatura...
-Me siento responsable de haberlo impulsado. Esto no es un tema de paternidad, es un tema de creatividad política y de creer que siempre las cosas se pueden mejorar. Y sobre todo a no tenerle miedo a lo nuevo. Es lo que yo he tratado toda mi vida: ser moderno en el sentido de no tenerle miedo a lo nuevo. A veces nuestro país tiene temores conservadores que impiden que las cosas se hagan de manera distinta o que se hagan cosas nuevas. Y en este caso por suerte el partido optó por romper esos moldes y establecer estas nuevas condiciones de ejercicio de la militancia política.
-Usted se sorprendía de los 53.000 jóvenes que votaron. ¿Cuántos esperaban?
-Puedo decirle, habiendo hablado y escuchado a todos, que con 20.000 era una gran votación. No sólo nos sorprendió, sino que nadie puede atribuirse esa enormidad de votos. Fue una espontaneidad, un hambre, un deseo de participar, que es lo que a mí más me alegra. Porque mucha gente dice `los jóvenes no creen en nada, son apáticos, son indiferentes`. No señor. Acá está la prueba de que no todos son indiferentes, no todos son apáticos. En el tema de la juventud no debemos olvidar la pobreza de los niños y los jóvenes, que está creando en nuestra sociedad dos niveles en las nuevas generaciones, que proyectados hacia el futuro representan una fractura social muy peligrosa.
-Usted decía que esta elección de jóvenes demuestra que a partir de ahora "nadie va a estar seguro de nada" dentro del partido. La referencia viene a cuento por su decisión de "en las actuales circunstancias" no presentar su precandidatura presidencial…
-Voy a aclarar un poco lo de que nadie se sienta seguro, sino queda un poco dramático. Siento que lo que hicieron los jóvenes, que es la movida desde abajo, se va a producir en la elección interna que viene. Van a aparecer listas de convencionales en enorme cantidad, porque la gente ya aprendió el camino. Dicen `queremos participar, y vamos a participar`. No van a pedir permiso, ni van a pedir patrocinio. Van a aparecer con espontaneidad muchos ciudadanos que viendo la crisis que el país vive van a decir `bueno, ahora doy un paso adelante, ahora yo hago más que votar`. Yo siempre digo que nos está faltando un personaje que quiera hacer algo más que votar y algo menos que ser candidato a diputado, senador o presidente. Y creo que éste es el ejemplo de que va a haber muchísima gente que va a dar ese paso.
-No me responde la pregunta que le iba a hacer. ¿Está dispuesto a replantear su posición y ser candidato?
-Mi situación es la misma que el 8 de mayo. Yo dije que en las actuales circunstancias no disputo la candidatura a presidente, aunque lo hubiera deseado. Voy a seguir activo en la vida política como lo he estado siempre mientras Dios me dé vida y salud. Creo que todavía estamos lejos de los tiempos de definiciones electorales. Este gobierno recién llegó a la mitad, recién empieza a tener un deterioro. Además el gobierno que tenemos es una fuerza muy compleja, es un poco partido político, un poco sindicato y un poco fuerza cultural. Y a ese conglomerado que se llama Frente Amplio no se lo combate con armas tradicionales, hay que establecer una alternativa cultural y un modelo de país distinto para poder ofrecerlo a la consideración de la opinión pública. Por eso creo que estos años son de tarea política y no de tarea electoral.
-¿Qué opina de la reforma constitucional que propuso el director de la OPP, Enrique Rubio, que entre otras cosas prevé la eliminación del balotaje?
-Por ahora es el pensamiento de un ciudadano muy importante, no sólo como persona sino por el cargo que ocupa. Si el Frente Amplio la hiciera suya, creo que tendremos que razonar de la siguiente manera. Allí hay dos propuestas que son notoriamente coyunturales: el voto consular y la eliminación de la segunda vuelta. Me parece que es bastante notorio y hasta burdo que es un salvataje por vía de Constitución. Eso lo rechazamos. Pero creo que si mañana el Frente convoca a analizar la Constitución, desde mi punto de vista sería bueno que se le hicieran ajustes. Estoy de acuerdo con que las elecciones nacionales y municipales sean el mismo día, con la posibilidad de votar partidos distintos. Si hay acumulación de sublema para el Senado, tiene que haber para los diputados que acompaña a esos senadores. Una cosa que la Constitución no permite, son las alianzas de partidos. En Chile, la Concertación ha ganado las últimas cuatro elecciones y son dos partidos adversarios. Si se quieren hacer reformas innovadoras, que se permitan los acuerdos entre partidos para la elección.