Buscan matador de Lebel en asentamiento canario

Asesino. Investigadores creen que se le escapó primer tiro

CANELONES PATRICIA MANGO

Los investigadores de la Armada y de la Policía estiman que el asesinato de Marcelo Lebel, ocurrido el domingo 2 en Barra de Carrasco, fue protagonizado por un rapiñero de poca monta radicado en el asentamiento de Paso Carrasco.

Los investigadores realizaron una serie de actuaciones en viviendas precarias de ese barrio marginal e interrogaron a vendedores de piñas que acostumbran ubicarse sobre la rambla costanera, a poca distancia de donde fue asesinado Lebel.

Tanto los agentes de la Armada como de la Jefatura de Canelones suponen que al rapiñero se le escapó el primer tiro que hirió al joven en el cuello, tras solicitarle el dinero por la ventanilla del auto.

Herido, Lebel habría abierto la puerta del auto y tratado de perseguir al asaltante. Sin embargo, habría caído a pocos metros. La joven que acompañaba a Lebel testificó en el Juzgado Penal de la Costa que, al ver a su víctima caída, el rapiñero regresó y le pegó un segundo balazo en el rostro.

FESTEJO. La víctima no tenía consigo los documentos. Sin embargo desde el principio se supo que se trataba de alguien vinculado a la Armada.

Una vez identificado se corroboró que se trataba del hijo del Jefe del Estado Mayor de la Marina, Federico Lebel, y nieto del contraalmirante retirado Oscar Lebel. Esta prosapia militar pudo llevar a pensar en un primer momento en un homicidio de intenciones vinculado a esos apellidos.

Las pericias arrojarían luego que Lebel fue víctima de un asalto. El rapiñero logró llevarse los $ 1.000 que éste tenía en la billetera.

LA MUJER. Los investigadores sabían que Lebel no había ido solo al lugar. Encontrar a la mujer que lo acompañaba fue cuestión de horas ya que fue quien hizo la denuncia vía celular, al 911. Entre una docena de testigos, el juez Eduardo Pereira logró reconstruir paso a paso, las últimas horas de la víctima. Había estado en un cumpleaños, luego fue a un boliche en Ciudad Vieja y allí conoció a dos jóvenes.

Con ellas se fue del lugar. A una la dejó en una casa de Malvín. La segunda reside en Lagomar. Lebel se dirigió hacia ese balneario manejando su Peugeot con la muchacha de 18 años que había conocido poco rato antes.

En la búsqueda de un lugar discreto, en la Bajada 5.500 de la rambla costanera, bajaron hacia la playa y estacionaron en una zona desolada.

La joven compareció dos días en calidad de detenida. Recuperó su libertad el martes 4 y su testimonio fue revelador para rehacer los últimos instantes de Marcelo.

De acuerdo a su declaración, un hombre a cara descubierta se acercó exhibiendo un arma. Sin más, le pidió la billetera a Lebel. El individuo no se dio cuenta que Lebel estaba acompañado, según dijo la mujer en el Juzgado Penal.

Los rasgos aportados por la acompañante permitieron elaborar un retrato hablado. El dibujo fue llevado a la Armada Nacional, que tiene el caso a su cargo por haber ocurrido en zona de playas.

Amigos de Marcelo Lebel emitieron folletos con el identikit impreso y con mensajes: "Tenemos cosas que devolverte. Mejor que te presentes en el juzgado". Consultado al respecto el juez de la causa, Eduardo Pereira, dijo a El País el día miércoles, que no había visto los carteles y que, por desconocer los términos en que está redactado, declinó opinar.

Zona desolada al lado del Roosevelt

La zona donde apareció el cuerpo del infortunado Marcelo Lebel, a pocos metros del Parque Roosevelt es desolada. Un cordón de médanos allí existente y la vegetación la convierten en un área peligrosa para deambular tanto de día como de noche. No es frecuente ver vecinos haciendo deportes ni siquiera paseando.

Por otra parte, el balneario Barra de Carrasco puede categorizarse como "dormitorio", ya que sus residentes trabajan en Montevideo y solo regresan a sus casas a dormir.

El asentamiento más cercano queda a unos cinco kilómetros de ese balneario. Para la Policía, la zona es muy tranquila.

Las viviendas más cercanas al lugar del asalto se encuentran a 500 metros. En la zona de playas hay una casa donde viven pescadores. Está separada por un gran médano de la escena del crimen. No hubo denuncias policiales contra estas personas en los últimos años.

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