El despliegue policial comenzará con las primeras luces del alba. Un frente de casi tres kilómetros en torno a la planta de Botnia será zona prohibida. Habrá controles selectivos y discreta vigilancia de agentes de Inteligencia.
"Estamos aprendiendo a convivir con este problema", dice el jefe de Policía de Río Negro, Juan Daniel Balbis. Luego de diseñar junto al subsecretario del Interior, Ricardo Bernal, el vasto operativo de seguridad que rodeará la manifestación, Balbis confía en que nunca se llegará a la temida "tercera fase".
Como es habitual en los grandes despliegues policiales, la arquitectura descansa en tres círculos: el preventivo, el disuasivo, y la intervención directa. Este último es al que se confía no llegar en ningún momento de la movilización.
Balbis y un equipo de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) del Ministerio del Interior planificaron durante dos semanas la operación. Como responsable "en la primera línea de los hechos" el jefe policial dijo que no se dejó nada librado al azar.
El arma fundamental de Balbis para lograr sus objetivos fue el diálogo. Durante esta semana se reunió con un grupo de cuatro activistas de Gualeguaychú, con los integrantes del movimiento de afectados por el bloqueo, con representantes de la organización local de jubilados, y otras organizaciones sociales. Básicamente, a cada uno les pidió lo mismo, a la vez que les dejó en claro las reglas de juego: "La manifestación pacífica se va a tolerar, pero no los desbordes".
El número de efectivos que empleará la Policía es mantenido en estricta reserva, aunque se deja traslucir que no será menor al medio millar. La Jefatura rionegrense recibirá contingentes de uniformados de Soriano, Salto y Paysandú. Además, plegarán unidades antimotines de la Guardia Republicana de Montevideo, así como equipos especiales de la Brigada Nacional Antidrogas. Actuarán como respaldo efectivos de la Policía Caminera, y unidades de la Dirección de Bomberos.
ZONA SENSIBLE. La presencia policial se concentrará en lo que en la jerga interna se conoce como "zona sensible": un frente de 2,8 kilómetros de longitud que rodea por tierra el predio de la planta de Botnia.
Si bien aquí descansará el núcleo del dispositivo de seguridad, el primer filtro estará instalado en la misma cabecera del puente internacional. Allí hay una zona de control integrado que reúne jurisdicciones de la Prefectura Naval, la Dirección de Migración y la Dirección de Aduanas. Es allí en el puesto de control integrado donde se llevarán a cabo las primeras inspecciones, además de los trámites habituales de ingreso al país. Para ello la Prefectura recibió el refuerzo de la Unapo, un cuerpo de choque de la policía marítima con asiento en Montevideo.
Una vez que los activistas hayan atravesado esta primera zona de control, comienza la jurisdicción netamente policial. Allí estarán apostadas las primeras unidades combinadas. Las autoridades estiman la realización de controles selectivos de vehículos y personas, tarea que recaerá en el personal de la Brigada Nacional Antidrogas, especializado en tareas de registro y control.
Paysandú reforzó controles
Un operativo de seguridad se registró ayer en el puente internacional General Artigas en Paysandú, uno de los puntos de entrada de los piqueteros que manifestarán hoy en Fray Bentos. Durante todo el fin de semana, los funcionarios aduaneros cuentan con estrictas instrucciones de inspeccionar todos los vehículos que ingresan a territorio uruguayo y de registrar a cada uno de sus tripulantes. Asimismo, deben estar atentos al eventual tránsito de ciudadanos finlandeses, vinculados a organizaciones que estarían financiando las acciones de los piqueteros argentinos.