Piqueteros pierden un puente, pero ganan aliados uruguayos

| Desalojo. La Gendarmería levantó el bloqueo de Concordia desde ayer

Las dos caras del conflicto: la fundación de la "asamblea binacional" con un puñado de activistas uruguayos en Arroyo Verde, y en Concordia el desalojo del piquete por medio de un numeroso contingente de efectivos de la Gendarmería.

Casi medio centenar de activistas uruguayos cruzaron ayer hacia el campamento de Arroyo Verde para consolidar con asado criollo la "asamblea binacional". El productor rural Hugo Viviano, el naturista de Tarariras, Juan Carlos Borgogno, las activistas fraybentinas Julia Cóccaro y Delia Villalba, se contaban entre los uruguayos que, embanderados, se abrazaron ayer con los integrantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú sobre el puente.

Mientras esto ocurría en las cercanías de Gualeguaychú, unos 200 efectivos de la 2a. División de Gendarmería, con asiento en Rosario, llegaban a la cabecera del puente sobre la represa de Salto Grande. Los uniformados se encararon con los ocho activistas de Concordia para intimarlos a que abandonaran el piquete, en cumplimiento de la orden del juez federal Guillermo Quadrini. La orden emitida hace 15 días por el magistrado había sido desoída hasta ayer por los asambleístas de Concordia. El comandante Héctor González dijo poco después a El País que se había "invitado" a los activistas a retirarse "y ellos lo supieron comprender".

Una guardia de Gendarmería permanecerá en el punto donde se levantaba el piquete para garantizar la libre circulación "de ahora en más y para todo bloqueo al paso internacional de referencia", como establece la orden judicial.

ASAMBLEA BINACIONAL. "Este es un encuentro de los pueblos de Argentina y Uruguay en contra del saqueo y la contaminación. Este es un gran movimiento social, que celebramos a nueve meses del corte", declaró con orgullo el activista Alfredo De Angelis, principal impulsor de la anexión de los grupos uruguayos a la Asamblea.

Unos 200 asambleístas dieron la bienvenida a los uruguayos. Antes de sentarse a comer el asado, se entonaron los respectivos himnos nacionales.

El movimiento uruguayo, pese a lo escaso del número, reúne básicamente a productores rurales de Soriano y Colonia, al movimiento Uruguay Natural Multiproductivo (Unamu), cuya cabeza visible es el naturista Juan Carlos Borgogno y su hijo Nahuel, las activistas fraybentinas del Movitdes. El rechazo a la instalación de ENCE en Conchillas y la de la planta de Isusa en Colonia Agraciada, fueron los disparadores para estos grupos.

"Estamos protegiendo nuestra forma de vivir, nos gusta ser uruguayos, no queremos ser Finlandia, aunque para los finlandeses sea bueno. Queremos ser buenos hijos de esta tierra y no regalársela a las empresas multinacionales", proclamó Juan Carlos Borgogno al ser preguntado sobre el propósito de la jornada.

Por su parte, los asambleístas entrerrianos procuraron mostrarse mucho más cautos en sus discursos, sin alusiones a "acciones secretas" ni amenazas contra Botnia.

La Asamblea Ambiental de Gualeguaychú se propone cortar la estratégica ruta 14 a partir del lunes. El gobernador Jorge Busti, pidió a los asambleístas que no adoptaran la medida, pero éstos lo desoyeron.

La ruta 14 es un importante enlace regional, en Argentina se la conoce también como la "ruta del Mercosur", y su cierre provocaría graves perjuicios a Argentina, con efectos casi nulos para Uruguay.

Consultado sobre el punto, el comandante de Gendarmería, Héctor González, dijo no tener aún órdenes respecto de esta situación. (Salto, Luis Pérez; F. Bentos, Daniel Rojas)

"Focos de resistencia" en Uruguay

"Consideramos muy importante la unión con el pueblo argentino. Esto unifica los focos de resistencia que se están generando en Uruguay en contra de este modelo que quiere acabar con el país productivo de alimentos, para convertirse en un país de celulosa", dijo el productor Hugo Viviano, uno de los uruguayos más activos del movimiento.

"A la gente aún le cuesta mucho concientizarse y manifestarse porque confiaba mucho en este gobierno. Les cuesta creer que realmente sea como es, que este gobierno le haya dado la espalda al pueblo", argumentó.

El abogado Gustavo Cazzolla, que representa a los productores que se oponen a la instalación de Isusa, dijo que es un disparate calificar a los activistas de "terroristas", como se manejó en la queja diplomática de Uruguay. "Terroristas por querer defender un poco el suelo, la tierra, el aire y el agua, bueno, si me quieren tildar también a mí de terrorista lo acepto, pero no soy un terrorista", sostuvo.

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