PARIS
El ex primer ministro francés Dominique de Villepin fue incriminado hoy por "concurso en denuncia calumniosa", entre otros cargos, por el caso de acusaciones falsas al hoy presidente Nicolas Sarkozy, en los tiempos del gobierno de Jacques Chirac.
La noticia fue dada por sus abogados, después de que el ex primer ministro fue convocado hoy por la mañana por los dos jueces que conducen el caso, Henri Pons y Jean Marie d´Huy.
De Villepin está acusado de haber hecho trascender que Sarkozy, quien era su rival interno dentro del gobierno de centroderecha, tenía cuentas en el exterior producto de la corrupción, en lo que es conocido localmente como "caso Clearstream", el nombre de una empresa financiera de Luxemburgo.
El ex primer ministro fue interrogado cerca de una hora por los dos jueces.
La acusación de ambos magistrados es también la de ocultamiento de materiales, abuso de confianza y complicidad en el uso de documentos falsos.
De Villepin, quien regresó hace dos días de la Polinesia, donde estaba de vacaciones, fue acompañado a la audiencia por sus dos abogados, Olivier d´Antun y Luc Brossolet.
Al abandonar los tribunales, el ex funcionario no quiso hablar con la prensa, y sólo afirmó que jamás tomó parte en alguna "maniobra política".
Los jueces lo convocaron nuevamente -la primera vez fue en diciembre de 2006- después del descubrimiento de documentos que fortalecieron la hipótesis de la participación de de Villepin en una "manipulación política" tendiente a desacreditar a Sarkozy, por entonces ministro de Economía y aspirante a la candidatura presidencial.
El nombre del presidente actual fue incluido en una lista de centenares de personas poseedoras supuestamente de cuentas en el exterior en las que, según la acusación, fueron depositados fondos provenientes de sobornos por la venta de naves a Taiwán, en 1991.
Los magistrados llegaron a la conclusión de que los documentos son falsos y Sarkozy se constituyó en parte civil en enero de 2006.
Las acusaciones formalizadas hoy contra de Villepin surgen de documentos inéditos del general Philippe Rondot y de una declaración nueva de un testigo.
ANSA