Una investigación de urgencia en el Cementerio del Buceo sobre el alquiler de dos panteones efectuada por un ex militar fue solicitada ayer por la directora de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia, Hyara Rodríguez.
La jerarca municipal dijo que presentó en el Departamento de Personal copias del diario El País del lunes 23 donde constaba las afirmaciones del ex efectivo castrense sobre arrendamientos irregulares de los sepulcros 165 y 1803 del Cementerio del Buceo. El caso será planteado en la Junta Departamental en los próximos días por los ediles colorados Fitzgerald Cantero y Jar Sánchez.
Cantero dejó entrever la existencia de una eventual complicidad de funcionarios municipales en la maniobra, ya que el ex militar -figura como constructor de sepulcros en una columna de las oficinas del Cementerio del Buceo- hace 22 años que "alquila" lugares en ambos sepulcros. En un mausoleo situado cerca de la entrada, el sujeto arrendaba espacios a U$S 1.200 por cuerpo y en otro más alejado a U$S 900 por cadáver.
Ayer, en el programa "Mundo Cañón" de Radio Futura, el constructor reconoció que "se me terminó el negocio" al hacerse público los manejos que hacía con dos panteones de la necrópolis.
El constructor señaló que "no es delito" alquilar panteones ajenos sin que se enteren sus dueños.
"Ese es un problema mío y de los dueños de los panteones. Yo pago todos los impuestos en la Intendencia cuando alquilo un sepulcro a familiares de un difunto. Lo que ofrezco es un servicio similar a las inmobiliarias", explicó. Agregó que cuando fallece una persona y sus familiares no quieren enterrarlos en tierra o en tubular, "acuden a mí para que les consiga algo decente en el Buceo. Y yo trato de solucionarles el problema".
Señaló que "es de palabra" el contrato acordado entre el familiar del muerto y él y que "siempre doy garantías" de que "no habrá problemas" con la Intendencia ni con los propietarios de los panteones.
Tras reconocer que no comparte la ganancia con los titulares de ambos panteones, el constructor dijo que, durante los años que se dedica a esta actividad, en algún momento fue contactado por una empresa de pompas fúnebres para solucionar un problema de lugar para un cuerpo.
"De repente vinieron a hablar conmigo. No recuerdo su nombre. Pero no era uno de los más grandes", señaló.