El encanto y el talento de vuelta

Tras cinco años de vida familiar, la actriz volvió a la actividad y tiene en su haber tres nuevos filmes

2007-07-13 00:00:00 300x300

GUILLERMO ZAPIOLA

Cuando a George Clooney le preguntaron cuál era su mujer perfecta, la armó con la risa de Nicole Kidman, la personalidad de Julia Roberts, la ambición de Jennifer Lopez y el cuerpo de Michelle Pfeiffer.

Clooney podría haber agregado que Michelle es también la mejor actriz dramática de las cuatro (en todo caso, al nivel de Kidman), y que en ese terreno Julia y JLo ni siquiera tienen con qué arrancar, aunque la primera por lo menos pueda rendir a veces a buen nivel cuando un director se molesta en controlarla (o ella se deja).

Semejantes consideraciones no eran suficiente atractivos para que Pfeiffer volviera a la pantalla grande. Envuelta en decisiones personales, la actriz estuvo cinco años por fuera del circuito de Hollywood, pero ahora volvió y de una manera que no va a pasar desapercibida. Son tres las películas que la devuelven a la consideración pública, dos de ellas con inminente lanzamiento en los Estados Unidos.

Curiosamente, uno de los títulos, la comedia romántica I Could Neve Be a Woman, dirigida por Amy Heckerling, ya fue estrenada en mayo en España con el título de El novio de mi mamá, se la vio en junio en algún festival norteamericano, y su lanzamiento comercial en su propio país tendrá lugar recién en setiembre.

Para entonces ya se habrá visto también Hairspray, cuyo lanzamiento norteamericano y británico se anuncia para el 20 de julio, adaptación del musical de Broadway basado a su vez en la comedia homónima (1988) de John Waters, ese vocacional de lo bizarro y el mal gusto.

El pasado miércoles Hairspray se presentó en Los Ángeles en carácter de "avant premiére", y Pfeiffer acudió con su marido, el productor televisivo David Kelley (Ally McBeal, Boston Legal), y sus hijos John Henry y Claudia Rose. Michelle compartió la alfombra roja con su amigo John Travolta, que interpreta en el film al personaje de Edna Tumblad, que fuera encarnado en la película original por el travesti Divine.

Hairspray es un musical muy singular, a propósito de las vicisitudes de una adolescente (Nikki Blonsky) que hará lo que sea necesario para ingresar como bailarina en el programa más popular de la televisión. El filme trabaja al mismo tiempo sobre la nostalgia (la evocación de los tempranos sesenta y su música) y la visión ácida y burlona de esos tiempos. Para Pfeiffer se trata de un retorno más que curioso.

No sólo es su vuelta al cine luego de cinco años de alejamiento, (en el ínterin hizo solamente una labor de doblaje para el film animado Simbad, la leyenda de los siete mares) sino también de la vuelta con un musical, género que la lanzó hace 25 años con Grease 2, aunque probablemente poca gente la recuerde en esa película. Incidentalmente, Travolta no estuvo en Grease 2, pero sí protagonizó la primera Grease, de modo que cabe la broma de que en Hairspray se encuentran dos antiguos "greasers".

Mucha gente se ha preguntado por qué tanta actividad (Michelle acaba de completar también el cuento de hadas Stardust, en el que también actúan Claire Danes y Bobby De Niro) luego de un lustro de alejamiento, pero la actriz esgrime sus razones. Y la mejor de todas es que reconoce ser un poco perezosa.

"Confieso que estoy estupendamente sin trabajar", reconoce Michelle. "Me gusta estar con mi familia, disfrutar de mis hijos, mi granja, los animales. Vivimos lejos de Hollywood. En Los Ángeles estoy cómoda, pero mis hijos están mejor lejos de esta ciudad." Sin embargo decidió volver "porque no pude resistirme a los guiones que había recibido". Por otra parte, sus hijos ya son mayorcitos, y tenía ganas de volver a filmar. "Ahora mi vida está completa", añade.

De todos modos, cuando uno se acerca a los cincuenta (Michelle tiene 49) se vuelve más impaciente: "Sólo quiero trabajar en algo que realmente me fascine. Me tiene que llamar mucho la atención porque siento que es la única manera para que disfrute del proceso artístico. No quiero invertir mi tiempo en algo que me produzca frustración, Si voy a alejarme de mi familia, que sea por algo que merezca la pena. Misión cumplida".

Una mujer feliz, una profesional exigente que se permite elegir. Recuerda casi con nostalgia sus comienzos: "De joven estás desesperado, necesitas que te aprueben y necesitas trabajar. Al principio, cuando no tenía película, no sabía qué hacer, existía sólo a través de mi trabajo. Convivía con dos personas diferentes, ya no soy así. Hoy tengo una libertad artística, disfruto con lo que hago porque me tomo mi oficio de manera menos desesperada, y puedo jugar más con mi interpretación. Eso sí, cuando estoy rodando no leo otros guiones, no voy a comer con nadie ni salgo porque me gusta estar concentrada en mi personaje".

Esa concentración en el trabajo da trabajo, claro. Ha tenido que saltar de ser una mujer enamorada de un hombre mucho más joven ("la vida de esta mujer no tiene nada que ver con la mía, pero al mismo tiempo es una madre que se enfrenta en su día a día a los mismos problemas que yo. También me sorprendieron sus comportamientos, sus miedos, su vulnerabilidad") a la pérfida bruja de la historia fantástica de Stardust. Dicho sea de paso: ¿qué ocurre con las brujas, se han puesto de moda luego de que Tilda Swinton fue una de ellas en la primera Narnia y Nicole Kidman será próximamente otra en The Golden Compass?

Con cierta resignación, Pfeiffer evoca las horas de maquillaje ("eternas y terribles") que le ha implicado prepararse para su personaje de Stardust. Le es más fácil en cambio como madre, actriz y esposa de un productor desembarazarse de alguna pregunta típica acerca de la violencia en el cine, que tantos critican.

"Hollywood debería tener más cuidado a a hora de presentar ciertos asunto", reconoce. "Pero son los padres los que deben educar a sus hijos y no permitirles ver películas que no son adecuadas para ellos".

Pasos para ser una estrella en Hollywood

Caracortada

1983

"Remake" de Brian de Palma del clásico gangsteril de Howard Hawks (1932), con exiliados cubanos en lugar de los inmigrantes italianos del original. La entrelínea incestuosa que Hawks y su libretista Ben Hecht sugirieran medio siglo antes se vuelve explícita, y Michelle ayuda.

Relaciones peligrosas

1988

Visualmente elegante, dramáticamente débil traslación de la novela epistolar de Laclos sobre malas costumbres aristocráticas en el Antiguo Régimen. Se adivina a los actores americanos bajo el ropaje francés, aunque Michelle otorga una dosis de encanto a su Madame de Tourvel.

Fabulosos Baker Boys

1989

La historia de un grupo musical permite exhibir a Michelle no solamente sus dotes como cantante sino también una sólida formación de actriz dramática. La primera de sus candidaturas al Oscar en una película que afirmó como pocas el estrellato de Pfeiffer.

Batman vuelve

1992

Segunda incursión de Tim Burton en el universo del Señor de la Noche. Es típico de Tim que los villanos sean mucho más interesantes que el héroe, y que la más interesante de las villanas sea Michelle, en su doble papel de la sufrida Selena Kyle y la seductora y casi invencible Gatúbela.

Mi nombre es Sam

2001

Drama "políticamente correcto" sobre un discapacitado (Sean Penn) que pretende retener la tutoría de su hija (Dakota Fanning) pese a la bienintencionada incomprensión del sistema de asistencia social. Michelle es la abogada que defiende el caso, y vence hasta al libreto.

White Oleander

2002

Una adolescente recorre varios hogares adoptivos mientras su madre va a prisión tras cometer un crimen pasional. Pfeiffer no es el único nombre femenino importante del elenco: también asoman allí la espléndida Robin Wright Penn y la ascendente Renée Zellwegger.

Tras años de abandono Hollywood vuelve almusical

Por alguna razón que los sociólogos deberán explicar, los musicales parecen estar de moda en Hollywood, a la que se suma "Hairspray". El disparador, y también acaso el último ejemplo realmente valioso del género fue

"Chicago", que provenía de un éxito previo de Broadway pero también conectaba con una tradición más antigua y creativa: no hay que olvidar que en la base del original escénico estaba nada menos que Bob Fosse, un hombre cuyos comienzos como bailarín y coreógrafo conectan con la Era de Oro del género en Hollywood.

La tendencia hollywoodense más reciente ha sido si se quiere menos arriesgada y mucho menos cinematográfica: una película como "El fantasma de la Ópera" de Joel Schumacher no pasa de ser la transcripción de un éxito de Broadway, con vestuarios vistosos, decorados que llenan el ojo y música (o algo parecido) de Andrew Lloyd Webber. Más complicado es el caso de "Los productores", que empezó siendo en 1968 una película de Mel Brooks, se convirtió luego en un musical de Broadway y luego volvió al cine con más canciones y más bailes. Uno de los más graciosos (al igual que la historia de estafadores que constituye el centro del asunto), "Primavera para Hitler", estaba ya en el original.

Es curioso que uno de los mejores exponentes recientes del género haya sido también uno de los menos exitosos a nivel de taquilla. Lo menos que puede decirse de "Rent" (1955) de Chris Columbus, con su descripción de unas vidas bohemias y marginales, es que resulta una película "rara" y talentosa. Habrá que ver qué hicieron Broadway y Hollywood con "Hairspray", porque para tipos raros, hay pocos como John Waters, de veras.

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