El nuevo Código Penal no contendrá faltas, se suprimirán algunos delitos, como el desacato por ofensa, y se fijarán sanciones ejemplarizantes para delitos de terrorismo. Vuelve la figura del juez de Instrucción y los juicios orales y públicos.
Todo esto ocurrirá cuando el Parlamento apruebe, tal como le llegue o con modificaciones, el nuevo Código Penal y el Código del Proceso Penal. A fines de 2007 las comisiones de juristas que trabajan en los dos textos terminarán su tarea. Pero quedará en manos de los legisladores la decisión en torno a algunas figuras polémicas que contempla el Código Penal: el delito de abuso de funciones y el de aborto, son dos claros ejemplos.
El martes pasado los juristas Milton Cairoli y Dardo Preza, respectivos titulares de las dos comisiones que trabajan en la preparación de los textos, informaron en el Senado acerca de los avances en la materia.
Las propuestas eliminan incluso conceptos anacrónicos que el vigente Código Penal - que data de 1934 - y términos que acumulan décadas de polvillo en los anaqueles del lenguaje: "honorabilidad, buenos antecedentes, honestidad, doncellez", según la cita del profesor Cairoli.
los delitos. Al comenzar a explicar los avances de la Comisión de Reforma del Código Penal, Cairoli precisó que "estamos actuando de acuerdo con lo que marca el artículo 22 de la Ley N° 17.897 en cuanto a insertar, en la parte general, normas que sean de la más moderna política criminal y disposiciones ejemplarizantes en lo que tiene que ver con los delitos de terrorismo y demás".
La compleja labor de revisión del cuerpo de normas, empero, dejará algunos temas pendientes y llegará a los legisladores un resumen de derecho comparado, con normas de otros países, que orientarán la decisión de los parlamentarios.
No obstante, los juristas eliminaron algunos conceptos que, en el siglo XXI, resultan anacrónicos. Cairoli se refirió a ello al reseñar las modificaciones al capítulo de atenuantes y agravantes de delitos. "Suprimimos en las atenuantes la sordomudez, porque no tiene sentido que hoy en día, con los adelantos técnicos que existen, un sordomudo pueda ser considerado medio imputable o que su conducta pueda ser considerada como atenuada. Del mismo modo, entre las causas de inimputabilidad, eliminamos la sordomudez", refirió Cairoli.
Otro extremo que eliminaron los juristas fue el de concebir como simple agravante el hecho de que alguien delinca cuando goza de una salida transitoria de la cárcel. "No se va a considerar como un agravante, sino como un delito más; entonces, se le cortan, se le suspenden o se le limitan las salidas transitorias", explicó.
Pero también desaparecen figuras delictivas que actualmente existen en el Código Penal. Tal es el caso del delito de "desacato por ofensa". Cairoli dijo que además se suprimirán las referencias de ofensas, por considerarlas absurdas. "Hay algunos casos absolutamente absurdos, como el de proferir gritos y ademanes ofensivos en presencia de un funcionario público, aunque no tengan nada que ver con él ni con su función. De acuerdo con esta definición de ofensa, actualmente, si soy funcionario públicos, voy al Estadio a ver un partido de fútbol y hay gritos y ademanes ofensivos contra el juez del partido en mi presencia, tengo que sentir que se ha cometido desacato respecto de mí", ilustró el jurista.
el proceso. La reforma del proceso penal también guardará algunas novedades de importancia. En tal sentido el jurista Dardo Preza informó que hay un acuerdo generalizado "en la necesidad de volver a un régimen en el que tengamos jueces de Instrucción o juez de Garantía en la etapa del sumario, en la etapa de búsqueda de la prueba y un juez diferente durante el Plenario".
Asimismo, se crearía un "juez de Ejecución y Vigilancia", que actuaría en el ámbito del sistema carcelario y velaría por el cumplimiento de los derechos humanos de la población reclusa.
Desacato y abuso de funciones
Algunos de los delitos que serán modificados, o directamente suprimidos del futuro Código Penal, constituyeron recientes casos resonantes. Uno de ellos fue el de la dirigente de Plenaria Memoria y Justicia, Irma Leites, que fuera procesada por el delito de "desacato por ofensa", en relación con las pintadas agraviantes en las paredes de un tribunal que archivó el caso Gelman. En relación con el delito de "abuso de funciones", el profesor Cairoli opinó que "no tendría razón de ser y habría que arreglarlo, modificarlo o sacarlo de los tipos penales porque, realmente, es una norma muy abierta". Sin embargo el equipo de juristas que trabaja en la reforma del Código se limitará a una exposición de motivos, que incluirá legislación comparada contemporánea sobre esta materia. Otro tanto ocurrirá con la figura del aborto, que se dejará para la futura discusión legislativa.