ROSARIO TOURIÑO
Un verdadero drama humano se vive en el Hospital de Clínicas. Ayer, los médicos confirmaron que el caso de las siamesas es de extrema complejidad y que no se conocen separaciones exitosas siquiera en el mundo.
Los dos corazones de Jéssica y Victoria están unidos, pero lamentablemente no son sanos. Tienen graves cardiopatías, y el pronóstico es el peor posible. El equipo médico que atendió a las bebitas dio ayer por primera vez una conferencia de prensa. Las respuestas fueron duras.
"En este momento, no hay posibilidad alguna de hacer ninguna intervención quirúrgica", confirmó el neonatólogo Daniel Borbonet. El especialista explicó que la única intervención exitosa descrita en el mundo (ocurrida hace cinco meses en Tailandia), se produjo en un escenario más favorable que el uruguayo. Los corazones de las gemelas asiáticas no tenían cardiopatías tan complejas como las que afectan a las niñas nacidas en Uruguay.
"Una cosa son dos corazones unidos sanos, y otra cosa son dos corazones que por sí mismos tienen cardiopatías complejas", puntualizó Borbonet. El equipo del hospital no sólo revisó toda la literatura médica mundial, sino que también realizó interconsultas con cirujanos pediátricos internacionales que han realizados intervenciones de separación. "Lamentablemente, a nivel mundial, tampoco hay casos con vida", tuvo que decir el neonatólogo.
Los médicos explicaron detalladamente la morfología de los corazones de Jéssica y Victoria, afectados por malformaciones severas y complejas. Los dos órganos de las niñas están unidos por aurículas y ventrículos, pero a su vez la pared ventricular contiene varias comunicaciones entre ambos corazones. Cada órgano tiene una sola aurícula.
El corazón de una de las niñas tiene un ventrículo izquierdo muy grande y uno derecho que no se formó (hipoplasia del ventrículo derecho). También la arteria pulmonar tiene una alteración muy severa.
La segunda niña tiene una sola aurícula y dos ventrículos (aunque el derecho no tan disminuido como el de su hermana). Este corazón tiene a su vez un doble tracto de salida desde el ventrículo izquierdo: las arterias pulmonar y aórtica salen ambas desde esa zona. Pero, a su vez, como los dos órganos están unidos, tienen comunicaciones interventriculares. Increíblemente, esos vínculos a través de conductos arteriosos permeables, son los que están permitiendo que las gemelas sigan viviendo.
Borbonet dejó en claro que esta situación es transitoria. "Las comunicaciones que tienen entre ambos (corazones) permiten, lo que quizás por separado hubiera llevado a un desenlace más rápido", ilustró el neonatólogo. Un silencio se hizo cuando el médico tuvo que responder francamente sobre las posibilidades de sobrevida. "Ya llevamos 48 horas. Lo que se pensó que quizás podían ser horas, ya son dos días", apuntó. "Es una pregunta difícil de responder. Los días irán pasando e iremos evaluando la funcionalidad, sobre todo cuando empiecen a cerrarse comunicaciones que normalmente se cierran", agregó luego.
Según el parte difundido sobre el mediodía de ayer, a las 48 horas de vida, las gemelas permanecían "estables", con buena tolerancia digestiva y "sin complicaciones".
la detección. El equipo médico también detalló el proceso previo al nacimiento de las niñas. Los especialistas ratificaron que se informó a los padres a partir de la primera ecografía que se le practicó, una estructural realizada a las 24 semanas de embarazo. "Allí se detectó la compleja situación en la cual estaba el área cardíaca de ambas bebas. Se informó, y conjuntamente con la pareja, se decidió seguir con el embarazo", explicó la obstetra Estela Conselo, quien destacó que el embarazo fue "bien controlado".
Los médicos desmintieron tajantemente la versión suministrada por la abuela materna de las siamesas, quien había cuestionado la forma de comunicación del problema. El padre de las niñas, Víctor Rivero, destacó en cambio el trabajo del equipo de especialistas.
La madre de las niñas comenzó a controlar su embarazo en el centro de salud de Ciudad de la Costa. Conselo explicó que la gravedad del tema se comenzó a percibir a las 24 semanas de gestación, pero a medida que avanzó el embarazo se describió el defecto con "una precisión mayor". Otros especialistas consultados por El País explicaron que es posible detectar la gestación de siameses en una ecografía realizada en el primer trimestre, pero que no siempre las embarazadas son captadas.
Conselo explicó que se buscó la poca información nacional y mundial disponible, y se hicieron consultas con importantes ecocardiografistas referentes del medio. El caso fue tratado en un ateneo en el que participaron múltiples especialistas y se hicieron consultas con expertos que atendieron casos similares, de Estados Unidos o Francia.
"La información se les dio siempre a la mamá y el papá. Los demás familiares no sé cómo habrán interpretado la información", dijo Conselo, en relación al testimonio de la abuela.
"Nadie, por ahora, puede hacer nada por mis hijas"
El padre de las siamesas Víctor Rivero desmintió las declaraciones que había realizado la abuela materna de las niñas. Justa Olivera sugirió que los padres de las niñas habrían resuelto interrumpir el embarazo, si hubieran conocido antes la situación de las gemelas. "Eso es mentira. (Esto fue) una ilusión mía y de mi señora. Llevamos todo el embarazo hasta el final, y si venía como venía, lo íbamos a enfrentar hasta el final. Y acá estoy", relató el desconsolado padre sobre el final de la conferencia de prensa.
Rivero se mostró molesto con que se haya relevado el testimonio de su suegra. "Ella no sabía nada de esto. Nadie sabía nada. Yo pedía privacidad, que me respetaran un poquito y no se me respetó", dijo el hombre, con voz quebrada.
"Lo único que quiero es que me dejen en paz. Son mis hijas. Y nadie, por ahora, puede hacer nada por ellas. Yo cuento con los doctores y nada más", narró Rivero, padre de otros tres hijos.
El caso se mantuvo en absoluta reserva hasta el momento del nacimiento, a expreso pedido de la familia. Los padres son asistidos desde que conocieron la situación de los gemelos por un equipo de psicólogos. Rivero narró que hace una semana que está en el hospital, casi sin comer ni dormir, y que además tiene internados a sus dos padres.