El racionamiento de combustibles que entró en vigor a partir de la medianoche desató violentas protestas y un gran caos en las estaciones de servicio de Irán.
En la capital fueron incendiadas doce estaciones, según informó el cuerpo de bomberos de Teherán. La radio estatal, por su parte, menciona "varias estaciones dañadas por elementos agitadores", sin más detalles.
Durante la noche un grupo de manifestantes incendió una gasolinera en un barrio popular del noroeste de Teherán. Luego le lanzaron piedras a las fuerzas del orden mientras gritaban sin contemplaciones lemas contra el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. "¡Cañón, tanque, fuego de alegría, muerte a Ahmadinejad!", llegaron a gritar en el barrio de Punak.
El presidente, elegido en 2005, había prometido entre otras muchas cosas poner "el dinero del petróleo en la mesa de la gente". Pero las finanzas del Estado, cuarto productor mundial de petróleo, están por el suelo debido a la deficitaria producción de gasolina, de la que Irán importa alrededor del 40% de sus necesidades.
El plan de racionamiento fue anunciado por sorpresa ayer, sólo unas horas antes de su entrada en vigor, y su duración prevista es de cuatro meses, prorrogables otros dos. A partir de ahora sólo se permitirá adquirir 100 litros de combustible por automóvil, por mes.
En el caso de vehículos que funcionan con gas líquido, la cantidad se reduce a 30 litros, mientras que los taxis podrán consumir entre 600 y 800 litros.
Ante las medidas restrictivas los automovilistas quisieron llenar sus tanques hoy, lo que provocó filas de hasta varios kilómetros en las gasolineras, protegidas por la policía. El fenómeno no se limitó a la capital, que concentra aproximadamente la mitad de los siete millones de autos que tiene Irán.
Irán padece una insuficiente capacidad de refinado con la que sólo cubre el 60% de la demanda de gasolina, mientras crece el parque automovilístico. Según Alí Farahani, director de distribución de los productos petroleros, el gobierno habrá agotado a finales de julio los 2.500 millones de dólares que había fijado el Parlamento para la importación de hidrocarburos en el presente año del calendario iraní.
AFP