Quiere adoptar al bebé que encontró

Progreso. La Policía busca a la persona que abandonó a un recién nacido a la intemperie

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Canelones Patricia Mango

"A mí me gustaría, no te voy a decir que no. Pero sé que adoptar un niño es algo que debe pensarse bien", dijo Baltasar Cruz, el hombre que hace dos días encontró un bebé abandonado en la puerta de su casa.

Cruz no se quiere ilusionar mucho con esa idea, aunque se anima a imaginar un poco... "Se llamaría Baltasar Salvador. Baltasar como me llamo yo, y Salvador porque tuve la suerte de salvarlo".

El bebé fue abandonado el lunes de madrugada en la localidad de Progreso, Canelones.

Hasta ayer seguía internado en estado grave en el Hospital Policial, aunque se encontraba estable.

El hecho tomó estado público por una nota publicada ayer en El País. Baltasar Cruz, el "salvador", se convirtió en la persona más buscada por las cámaras de televisión, apareció en todos lados contando la historia -con seguridad una de las más fuertes de su vida- y es ahora el tipo "más famoso del barrio".

"vi una manito". La situación que dio vuelta la rutina en una jornada más en la vida de la familia Cruz comenzó a tejerse el lunes a las 6.30 de la mañana.

Cruz fue el primero en salir de la cama en su casa. Como casi siempre desde que es jubilado. Se vistió y fue hasta la cocina donde aprontó el mate para arrancar el día entrando en calor con unos amargos.

La panadería es el siguiente paso de sus hábitos mañaneros, lo que fue determinante para que encontrara al bebé.

Cruz tiene la costumbre de comprarle bizcochos a su hija para dárselos antes de que se vaya a trabajar.

Con el mate pronto abrió la puerta de la casa, salió al porche, dio unos pasos y escuchó una especie de gemidos que venían desde un costado de la entrada, sobre la tierra húmeda. Miró y vio un bulto blanco. Indudablemente, los sollozos venían desde allí.

Lo primero que pensó fue que alguien le había dejado un gatito o un cachorrito de perro. Pero cuando se acercó vio "una manito y una carita".

"Le pegué un grito a mi hija Mónica. Le grité que se levantara, que había un niño", dijo.

Estaba envuelto en trapos y tenía claros síntomas de haber sufrido por el frío. Mónica lo agarró y lo arropó con todo lo que tenía a mano. Lo notó morado de frío. "Yo tenía cinco buzos puestos y no podía entrar en calor...", recordó Cruz.

Mientras Mónica lo envolvía, los llantos de la mujer se confundían con los del bebé.

Tras el descubrimiento Cruz llamó a la Policía, que vino casi enseguida. Primero lo llevaron a la emergencia del hospital de Las Piedras y de allí fue trasladado al Hospital Policial, en Montevideo. Se le diagnosticó hipotermia y paro cardiorrespiratorio como consecuencia del frío que pasó y la helada que soportó a la intemperie, en la hora más fría. Se estima que estuvo a la intemperie durante cuatro horas. Las mismas cuatro horas de vida que tenía cuando fue hallado.

¿Y la madre? El caso fue tomado por la Seccional 19 de Canelones. Se intentó averiguar si en algún hospital había ingresado una mujer con signos de haber dado a luz un bebé recientemente o con hemorragias propias de un parto. No ubicaron a nadie.

La Dirección de Investigaciones desde el departamento de Homicidios, trabajó en la búsqueda de una mujer posiblemente joven, que estuviera embarazada a término y que viviera en la zona, o por lo menos cerca del lugar de los hechos.

Ayer se hizo una nueva búsqueda en los centros de salud cercanos, sin resultado.

Se siguió la pista de una mujer que no se controla el embarazo, según dijeron funcionarios, pero que aún no fue identificada.

Fuentes policiales dijeron que tienen expectativas de encontrarla lo antes posible para descartar que sea la madre o, en caso contrario, aclarar definitivamente el hecho.

MOROchito. Cuando lo reanimaron en el CTI, contó Cruz, le permitieron verlo. "¡Mirá papá, es morochito!", le dijo su hija.

Ahora la única preocupación que tiene la familia Cruz es saber cómo evoluciona el pequeño. "Sería una satisfacción salvar una vida", aunque no se anima a hacerse expectativas dada la fragilidad y la situación vivida por el niño.

Sin embargo, la esperanza no la pierde. "Se fue con vida de acá", dijo.

Desde el lunes, y cada vez que repite la historia, Cruz piensa que si lo hubiese encontrado cinco minutos después, tal vez ahora la criatura estaba muerta. "Y creo que me moría yo también".

Baltasar Cruz atendía un bar y cuando lo vendió se dedicó a llevar adelante una provisión que está a dos cuadras de su casa. Su salud no le permitió seguir trabajando.

Actualmente sólo se dedica al cuidado de su huerta y espera por la jubilación de marino que ya está tramitando.

Se levanta a las 6.30 de la mañana. Los vecinos le gritan "¡qué hacés levantado a esta hora!" cuando lo ven caminando por la calle. Ayer, entre nota y nota que daba con la televisión, también le felicitaban por su heroico accionar.

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