DANIEL ISGLEAS
El gobierno está preocupado porque la perspectiva de emigración va en aumento. Las informaciones oficiales disponibles indican que es probable que la situación en el futuro cercano "empeore".
Según los estudios, los países más demandantes de recursos calificados van a profundizar su presión sobre esas personas. Las cifras oficiales a la fecha ubican en 500.000 personas -casi un 15% de la población de Uruguay- la cantidad de compatriotas residentes fuera de fronteras. Es "una sangría tremenda", dijo ayer el canciller Reinaldo Gargano.
Pero si por algún motivo todos estuvieran de acuerdo en retornar, el Estado no podría absorber esa mano de obra ni atender sus requerimientos más elementales. El director general para Asuntos Consulares y Vinculación, área conocida como Departamento 20 de la Cancillería, Álvaro Portillo, dio a conocer aspectos centrales de la política de vinculación con los uruguayos residentes en el exterior, y destacó el hecho negativo que supone la acentuación de la corriente migratoria fuera de fronteras, del mismo modo que advirtió que el gobierno "ni política ni moralmente puede impedir" que las personas se vayan del país, como tampoco cercenar su derecho a la libre circulación.
En vistas de este panorama, según el embajador Portillo una de las pocas alternativas que el país tiene es negociar bilateralmente con las naciones captadoras de recursos calificados, y sostener "una estrecha y fructífera relación con nuestros compatriotas para que compartan su éxito, experiencia, trabajo y conocimiento con nuestra sociedad".
Los lineamientos de esta política de relación con los uruguayos fuera del país han sido transmitidos al personal diplomático de las distintas misiones para que sea aplicado, de acuerdo con las directivas impartidas a partir de 2005 por el actual gobierno.
POLÍTICA EXITOSA. Hasta el presente, el gobierno entiende que la política planificada ha dado sus frutos porque en los países donde la presencia de compatriotas es más fuerte se han conformado ya un total de 40 consejos consultivos, que tienen por cometido la identificación de la mejor forma de vincular a los compatriotas con el país, establecer una agenda de propuestas y problemas, canalizar ayudas, aspectos culturales, turismo social, entre otros temas.
"Tenemos un problema serio: quienes emigran son los uruguayos más calificados", alertó Portillo, por lo cual se procura encontrar soluciones para frenar en parte la emigración de estas personas. "Hay una presencia elevadísima de recursos humanos calificados de nivel terciario, empresarial o artístico en el exterior", agregó
Luego de estudiar experiencias de otros países, la Cancillería considera que la mejor solución es aprovechar su estadía en el exterior para alentar su vinculación con el país, para tratar de potenciar la aplicación de su conocimiento en Uruguay. A partir de las oficinas consulares, se ha conformado un archivo bastante completo compuesto por unas 3.000 personas altamente calificadas.
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Medio millón, la mayoría menores de 35 años
Según los estudios de la Cancillería, el perfil de los 447.000 uruguayos en el exterior, que con sus hijos llegan al medio millón, es mayoritariamente de menores de 35 años de edad. Se fueron del país a causa de la falta de trabajo y de oportunidades para el desarrollo personal. La estrategia que el país ha desplegado no es la de un operativo retorno, porque hoy en día el país no tiene posibilidades de absorber a todos y darles trabajo. Por eso, Álvaro Portillo, director del Departamento 20 de la Cancillería, explicó que la estrategia es la vinculación.
Algunas de las herramientas con que se procura mejorar la relación son el envío de una revista gratuita mensual al domicilio del emigrante, y facilitarle el acceso por Internet a un canal digital de información diaria sobre Uruguay.
Asimismo, la estrategia indica que se implementarán módulos educativos para jóvenes uruguayos en el exterior, que les permitirán revalidar materias de Secundaria en el exterior para facilitarles la finalización del bachillerato sin necesidad de venir al país. O el ofrecimiento de cursar una licenciatura en Química de la Universidad de la República, desde el lugar de residencia.