Arturo Torres
"El Comercio’’ de Ecuador / GDA
µSobran los dedos de una mano para contar las personas ante quienes el coronel Hugo Chávez, ya como presidente de Venezuela, ha rendido honores militares. Uno de los personajes que tuvieron ese privilegio vive en Quito. Es el general retirado René Vargas Pazzos.
Puntal en la relación entre Ecuador y Venezuela, Vargas, ex jefe del Estado Mayor del Ejército y ex ministro de Energía, conserva el video que captura ese momento inolvidable, el 16 de enero pasado, al día siguiente de la posesión de Rafael Correa como presidente.
Al mediodía, Correa y Chávez ingresaban al Palacio de Carondelet, sede del Gobierno, cuando vieron a Vargas, de 74 años, detrás del cordón de seguridad. Correa rompió el protocolo y lo abrazó. Chávez se acercó y se cuadró ante el general (r), en medio de la sorpresa de los presentes.
A los saludos de ambos mandatarios siguió una propuesta que Vargas no pudo rechazar: ser el nuevo embajador en Venezuela y así poner en marcha convenios estratégicos.
Vargas festejado en Miraflores
Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1998, los lazos buscan reafirmarse al calor del discurso bolivariano, bajo la bandera de la unidad regional y el rechazo a la política estadounidense.
Con la posesión del coronel Lucio Gutiérrez en la Presidencia, en enero del 2003, la alianza parecía tomar cuerpo, por las similitudes entre ambos: uniformados, golpistas, apresados, nacionalistas. Sin embargo, no fue más que un espejismo. La ilusión acabó a los pocos meses, cuando Gutiérrez se declaró "el mejor amigo de EE.UU.".
Su sucesor, Alfredo Palacio (abril 2005-enero 2006), firmó cinco acuerdos de cooperación con Venezuela, sobre todo en el campo energético. Sin embargo, éstos nunca prosperaron debido a las voces discordantes dentro del propio Gobierno que denunciaban el "horrible proyecto bolivariano de Chávez para desestabilizar al Ecuador".
Cuando la llama bolivariana parecía extinguirse, Vargas la reavivaba. En ese lapso viajó varias veces a Venezuela y festejó su cumpleaños en el Palacio de Miraflores, junto a Chávez y sus allegados. Además, escribió el libro "La Unión Cívico Militar para el Éxito de una Revolución", del cual el mandatario llanero es coautor.
A Rafael Correa, Vargas lo conoció en un foro petrolero meses antes de que el hoy presidente fuera nombrado ministro de Economía por Palacio. Así, el militar ecuatoriano se convirtió en el eslabón que unió la cadena Chávez-Correa.
Otro pilar también fue el embajador venezolano Óscar Navas, amigo personal de Vargas, quien canaliza directamente hacia Caracas los pedidos ecuatorianos.
En apenas cuatro meses de gobierno, ambas naciones firmaron 12 acuerdos binacionales, 10 de ellos en petróleos y energía, según la Cancillería y el Ministerio de Energía.
En los dos regímenes anteriores (2003-2006) se sellaron cinco acuerdos. Pero de los 12 últimos protocolos, sólo uno está en plena ejecución: "Es el intercambio de crudo por derivados. Hasta el momento se han realizado siete embarques y el beneficio económico para Ecuador es de 6,1 millones de dólares", explica Jorge Albán, subsecretario de Energía. Con este sistema de canje, Ecuador busca ahorrar unos 60 millones de dólares anuales.
Correa y la espada de Bolívar
El gobierno venezolano también entregó al Ecuador 10.000 toneladas de urea como fertilizante para el agro a precios convenientes.
A pocas semanas de la gestión de Correa, Venezuela envió aviones a Ecuador para transportar a cientos de ecuatorianos a España, luego de la quiebra de Air Madrid. Y desde el 2005 realiza la Misión Milagro, gracias al cual 2.000 ecuatorianos han sido operados gratuitamente en Caracas.
Si bien el gobierno ecuatoriano ha manifestado que su política exterior no está concentrada en Venezuela, paradójicamente fue el propio Correa quien envió señales confusas, dando a sus detractores combustible para encender la mecha de las críticas por su "alianza incondicional con Chávez".
El día de su posesión, Correa blandió una réplica de la espada de Simón Bolívar que le obsequió Chávez y recordó que hay una corriente "que inunda las calles de América". Y agregó: "Alerta, alerta, alerta, que camina la espada de Bolívar por América Latina".
"La primera imagen que Correa proyectó cuando se encontró con Chávez era la de un fan junto a su ídolo pop. El hombre simplemente desbordaba de felicidad, no podía creer que tenía tanta suerte", observa con picardía Pablo Andrade, catedrático de la Universidad Andina.
Entrevista con la canciller María Fernanda Espinosa:
"Revitalizamos la relación con ocho países"
—¿Cuál es el eje de la política exterior ecuatoriana?
—Impulsar un claro liderazgo de Ecuador en la integración regional. Esa estrategia está pensada, por un lado, para fortalecer el espacio de la Comunidad Andina.
—¿Pero Venezuela anunció su salida del bloque?
—Venezuela está interesada en reingresar, hay una apertura del Presidente Chávez.
—¿Qué papel estamos jugando en la Unión Sudamericana?
—El Presidente Correa hizo una propuesta en Río de Janeiro. La Unión Sudamericana no avanzaba por falta de propuestas claras en materia comercial. Planteó que lo comercial se deje al proceso de convergencia CAN-Mercosur, y que avancemos con la Unión Sudamericana en cinco temas de consenso: energético, cohesión social, educación, infraestructura y financiamiento. Además, propusimos la creación de la Secretaría con sede en Quito, y el nombre del ex Presidente Rodrigo Borja para ese cargo.
—Se han firmado convenios con Venezuela, pero se ha descuidado la relación con Colombia y Perú.
—Revitalizamos de manera profunda la relación con ocho países. Los medios dan demasiada prioridad a lo que pasa con Venezuela. Hemos firmado 14 convenios con Brasil, más que con Venezuela. Hemos reactivado agendas con Chile, Perú, Argentina...
—¿Cómo interpretar las denuncias de que Ecuador sigue los pasos de Venezuela?
—Creo que ha sido una construcción mediática. Es una preocupación que surge desde Estados Unidos. Cuando vino una persona de tercer nivel del gobierno venezolano, eso fue noticia; pero cuando vino la misión de la presidenta del Senado argentino, que llegó con los cinco superministros y se firmaron varios acuerdos, hubo muy poco despliegue.
—¿Qué pasa con Brasil?
—Nadie se dio cuenta de que la visita de Correa a Brasil traía por detrás una poderosa alianza en materia económica de cooperación y política.
—¿Esos acuerdos no resienten las relaciones con Venezuela?
—De ninguna manera, nosotros tenemos las mejores relaciones con Venezuela, no sólo diplomáticas, sino de agradecimiento porque nos han ayudado en varias crisis. Pero son igualmente buenas y óptimas como nuestras relaciones con Argentina, Brasil o Chile.
—¿Con Chile, qué tipo de acuerdos existen?
—El Presidente Correa tiene una relación de enorme simpatía con la Presidenta Bachelet. Eso permite que la relación entre ambos países fluya naturalmente. Varios ministros iremos a Chile estos días. Trabajamos en temas de agricultura y economía. Vamos a mirar el acuerdo de complementación económica con Chile y en materia aduanera; y hay cooperación en temas de DD.HH. y seguridad con la Policía ecuatoriana.
—El socialismo del siglo XXI tiene dos espejos: Chile, más moderado; y Venezuela, radical. ¿En cuál se refleja el Ecuador?
—Apuntamos hacia Ecuador. Los planes económico y social son nuestra iniciativa. Los ecuatorianos no necesitamos emular a nadie para tener una revolución ciudadana radical, con paz y democracia.
—¿Cómo van la relaciones con EE.UU.? ¿Cuál ha sido su respuesta a la política ecuatoriana de agresivo multilateralismo?
—Fue bueno hacer todo este depliegue a EE.UU. a propósito de la renovación del Tratado de Preferencias Arancelarias (ATPDA). Los ministros que viajamos a Washington nos dimos cuenta de que había una percepción un poco equivocada sobre lo que pasa en el país, que circula en los medios y se convierte en una especie de cliché. Sólo se percibe que Ecuador tiene alianzas con Chávez, sin entender el contexto global de lo que queremos hacer.