En el legado del maestro Altman

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GUILLERMO ZAPIOLA

Es a la vez la despedida de Robert Altman, y otro encuentro con Meryl Streep, una de las actrices norteamericanas más versátiles. El estreno de la muy elogiada "Noches mágicas de radio", el viernes próximo, habilita ambos acercamientos.

De hecho, Streep no es esta vez la absorbente protagonista sino una de las varias figuras notorias que pueblan el multiestelar elenco de Noches mágicas de radio, una de esas películas corales características del fallecido maestro Altman (MASH, Un día de boda, Las reglas del juego, Ciudad de Ángeles), en las que se junta mucha gente en torno a un espacio o una situación significativa.

Para el caso, el lugar es una estación de radio, y la oportunidad la última salida al aire de un famoso "talk show". Durante treinta años, el programa Prairie Home, dirigido por Garrison Keillor, fue uno de los más populares de los Estados Unidos, Lo que Altman cuenta y en parte ficcionaliza en éste, su último filme, es la última emisión del programa. Además de Meryl, el elenco incluye a Tommy Lee Jones, Lyv Tyler, Kevin Kline, Woody Harrelson, John C. Reilly, Virginia Madsen, Lindsay Lohan y otros, entre ellos el propio Garrison Keillor, el auténtico conductor del programa original.

Streep encarna a una de las cantantes hermanas Johnson (la otra es Lily Tomlin), en medio de una historia que entremezcla realidad y fantasía y en la que se incorpora incluso un elemento sobrenatural: el extraño "ángel de la muerte" encarnado por Virginia Madsen.

La actriz ha declarado que trabajar con Altman fue a la vez un placer y una responsabilidad. Había que tener cuidado: "Todos teníamos la sospecha de que las cámaras estaban siempre grabando. Teníamos que tener mucho cuidado con lo que decíamos y el lenguaje que utilizábamos, porque las cámarassiempre estaban funcionando. No era algo novedoso, en todas las películas de Altman era así porque le gustaba capturar todas las cosas extrañas que ocurren en un rodaje, daba igual que tuvieran que ver o no con la historia que contaba".

TRÁNSITOS. A esta altura de su carrera, una de las más ricas del cine norteamericano contemporáneo, Streep debería estar acostumbrada a las cosas extrañas. Nacida en 1949 en Baskin Ridge, Nueva Jersey, en el seno de una familia acomodada, a los ocho años decidió que quería ser actriz y no paró hasta lograrlo. Estudió música, arte dramático y ópera en la Universidad de Yale, hizo teatro, obtuvo alguna nominación al Tony (el Oscar teatral), desempeñó papeles menores en televisión y cine, y su trabajo en la miniserie Holocausto (1978) le valió un Emmy.

Desde el principio actuó a las órdenes de gente importante: Fred Zinneman en Julia (1977), Michael Cimino en El francotirador (1978), Woody Allen en Manhattan (1979). La primera fama le llegó realmente como la esposa fugitiva de Kramer versus Kramer (1979). El estrellato, con La amante del teniente francés (1981) de Karel Reisz. Un año más, y ya tenía su segundo Oscar, éste protagónico, por La decisión de Sophie. En adelante se convertiría en una de las actrices fetiches de Mike Nichols (Silkwood, 1983; El difícil arte de amar, 1986; Recuerdos de Hollywood, 1990; Ángeles en América, 2003).

PERMANENCIA. Ahora tiene cincuenta y siete años (cumple cincuenta y ocho el inminente 22 de junio), y parece empeñada en refutar la afirmación de Goldie Hawn en El club de las divorciadas, quien sostenía que una mujer en Hollywood sólo puede conseguir tres papeles: pimpollo, fiscal del distrito o Conduciendo a Miss Daisy.

Ya no es un pimpollo, claro, pero a la edad de "fiscal del distrito" ha conseguido algunos de sus mejores papeles, y hasta la más reciente de sus catorce candidaturas al Oscar. No habría motivo alguno para ver El diablo viste a la moda (2006) si no estuviera ella: hay que ver esa escena a cara limpia, sin maquillaje, en la que se desmorona ante la revelación pública de un fracaso personal y privado, en una película en la que se la ha visto mayormente jugar a la frivolidad y el esplendor. Un complejo ser humano se abre de pronto en medio de la falsedad de la máscara.

Se sabe poco de su vida personal, que ha sabido resguardar de los "paparazzi" y los periodistas chismosos. Es católica, está casada desde 1978 con el escultor Don Gummer, tiene cuatro hijos y vive con su familia en una granja en Francia, lejos de la curiosidad mundana. Dos de sus hijos, Henry y Mamie Gummer, han comenzado a actuar en cine.

Sin muchos alardes, Streep pone su familia por delante de su trabajo. De todos modos, en algún reportaje ha dicho: "Estoy agradecida a todo lo que han conseguido las mujeres. Mi madre, que era ama de casa, es la persona más importante en mi vida, pero yo sería muy infeliz si lo más importante para mí fuera ir a la Universidad para conseguir un marido y después aparcar toda la educación recibida. No hubiera sido suficiente para mí. Mi madre siempre me dijo que la felicidad era vivir en el presente y yo estoy de acuerdo con ella".

Es posible que haya sido injusta con su país cuando, al agradecer en Francia un premio otorgado por "su valor, delicadeza, sensibilidad y determinación" afirmó que "en los Estados Unidos no se suele gratificar a las personas de mi edad, ni en la vida diaria ni como artistas". Al menos no es su caso.

Tan tranquila casi siempre, no deja de esgrimir, cuando se lo propone, una lengua viperina. Se pensó en ella para hacer la Evita (1996) de Alan Parker, aunque finalmente los productores optaron por Madonna. Streep, quien tiene una buena formación musical, sostuvo tras ver la película que no sólo pudo ser una superior Evita, sino que también canta mejor que Madonna pero que no ha tenido la oportunidad de demostrarlo.

MATERNIDAD. Reconoce que se llevó muy bien con Lindsay Lohan, que interpreta a su hija en Noches mágicas de radio: "Es una chica adorable, la veo como de la familia. Hoy en día es muy duro para los jóvenes actores triunfar en Hollywood. Ahora ganan muchísimo dinero a costa de su vida personal, son jóvenes heridos decididos a conquistar el éxito a cualquier precio y acaban pagándolo muy caro. En este trabajo sentí que debía protegerla, ellos han heredado el mundo que hemos creado los de mi generación. Se lo hemos dejado sin avisarles de las consecuencias."

Y continúa enamorada de su profesión. "Ahora siento más pasión por mi trabajo que cuando empecé. Al principio creía que lo sabía todo, pero ahora tengo una humildad saludable, sé que todavía tengo mucho que aprender, que cada película es una nueva lección y por eso amo la actuación".

Tampoco se olvida de su amor inicial, el teatro. Para el inminente verano boreal prepara una versión de Madre Coraje que representará en forma gratuita en el Central Park. Es, sostiene, una forma de agradecer lo que recibió de la vida.

Meryl no descansa. Luego de El diablo viste a la moda ha estrenado en festivales el drama independiente Dark Matter y aportó su voz para el largo de animación Las aventuras de Lucas. También ha completado Evening, un drama romántico dirigido por Lajos Koltai donde también actúa su hija Mamie Gummer.

También está en postproducción Lions for Lambs, un film dirigido por Robert Redford y ambientado en la guerra de Afganistán, donde igualmente actúan Tom Cruise y el propio Redford. Meryl es una periodista. Y un poco más allá está Rendition, un "thriller" dirigido por Gavin Hood en el que actúa junto a Reese Witherspoon, Jake Gyllenhaal y Alan Arkin.

El nombre de Streep aparece igualmente vinculado a otras seis películas en etapa de preproducción: Mamma Mia (una comedia romántica con elementos musicales junto a Pierce Brosnan), Chaos (dirigida por la francesa Coline Serreau), Doubt (un drama sobre sacerdocio y abuso sexual, con Philip Seymour Hoffman), First Man (una comedia con Robert De Niro en la que se postula para presidenta de los Estados Unidos), Dirty Tricks (un drama político post-Watergate donde actuarían también Brad Pitt y Sharon Stone) y The Last Station (donde encarnaría a la esposa de Tolstoi).

Otras diez películas en apenas tres años

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