Estación de Buenos Aires retoma la calma

La estación de trenes de la Plaza Constitución, en Buenos Aires, retomaba hoy sus servicios luego de losdisturbios que se registraron ayer y que terminaron con 21 heridos y 16 detenidos.

Un despliegue policial preventivo y redobladas tareas de limpieza y reparaciones dotaban, en las primeras horas de hoy, de una inusual actividad a la estación, donde el servicio comenzó normalmente a las 3.40 con la frecuencia habitual.

La diferencia de hoy no era sólo que no se cobraran peajes en la cabecera de Plaza Constitución (ayer las boleterías fueron destruidas), también perduraba el olor a humo que dejaron los destrozos de ayer.

Decenas de limpiadores pasaban trapos húmedos en el gigantesco hall, ya liberado de cascotes que fueron proyectiles, cartuchos de gases policiales y añicos de ventanas de boleterías destrozadas, los vestigios de los choques de unas horas antes entre pasajeros enardecidos y el cuerpo policial especializado en disturbios.

Ayer la cancelación de los servicios de trenes en la céntrica estación Constitución de Buenos Aires fue la chispa de un enfrentamiento que duró dos horas y que incluyó incendios y roturas de las instalaciones ferroviarias.

EL PROBLEMA. En la hora pico, a las cinco de la tarde, un un tren sufrió un desperfecto eléctrico a la salida de Constitución. Esa máquina bloqueó la salida de otras formaciones en dirección a Temperley.

Diferentes fuentes ubican entre las 17.30 y las 18.30 el inicio del descontrol. La Nación.com indicaba ayer que la furia explotó luego que un grupo de pasajeros fuera retenido durante media hora en un vagón sin ser avisados de nada. La edición digital de Clarín dijo que la mecha fue el anuncio de la suspensión de los servicios.

Así, al grito de "Argentina, Argentina", una multitud arrojaron piedras, botellas y todo tipo de elementos contundentes contra la policía, que reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos. También se registraron combates cuerpo a cuerpo. Las doce ventanillas de las boleterías quedaron destruidas, los negocios fueron saqueados y los combates se desarrollaron entre el hall y los andenes de la estación céntrica.

A las 20.00 y luego que otro cuerpo de Infantería se acercara al lugar (llegó a haber un centenar de uniformados) el caos comenzó a difuminarse.

El servicio ferroviario en Argentina, privatizado en la década de 1990 durante el gobierno de Carlos Menem, es de pésima calidad en la mayoría de sus ramales. La cancelación de servicios, los vagones sucios, rotos e inseguros, y el hacinamiento de los pasajeros en horas pico son constantes. Tampoco son infrecuentes los incidentes.

En base a La Nación.com y EL PAÍS.

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