Carlos Reyes
Sofovich la eligió como secretaria siendo ella muy jovencita, y desde entonces transitó por una carrera en ascenso, hasta que hace tres o cuatro años empezó a estar en boca de todo el mundo. "Yo no puedo ser objetiva con Gerardo Sofovich, porque forma parte de mis afectos. Lo conozco desde que tengo 14 años: yo empecé como secretaria de él y estuvimos cuatro años trabajando juntos. Después durante 10 años prácticamente no nos veíamos, pero yo siempre lo recordaba con un amor increíble, porque el profesionalismo que hoy tengo se lo debo a él".
Así se presenta Nazarena Vélez, quien no duda en definir a Sofovich como su padrino artístico: "Gerardo puede estar conduciendo un programa en vivo y está mirando al camarógrafo, mira lo que hace el director, lo que estás haciendo vos al lado suyo y a la vez está enterado del rating. Es una persona que puede manejar absolutamente todo y creo que eso de mujer orquesta que yo tengo se lo debo a haberme formado junto a él".
Sofovich, que escribió y dirige El champán..., le propuso en un momento a Vélez incorporar a la uruguaya Claudia Fernández al elenco, y Nazarena reconoce que tenía ciertos prejuicios sobre ella. "Mirá, yo con Claudia tenía muchos prejuicios, porque ella ya de por sí es una persona tan imponente, que yo pensaba `a ver qué pasa con esa mina`, porque en este medio te encontrás con todo tipo de personas. Pero el primer día que vino me dio un beso y me dijo, `vamos a laburar y a hacer un buen equipo`, y desde entonces puedo decir que es una mina increíble, totalmente transparente".
La comedia va en el Teatro Metro (San José y Zelmar Michelini, tel. 9022017), hoy y mañana a las 21 hs. y el domingo a las 20 hs,. Localidades de $ 250 y $ 500.
- ¿A qué crees que se debe el éxito de "El champán... "?
- Es de esas cosas inexplicables. La comedia está escrita hace 20 años por Sofovich, y tiene la particularidad de que además de ser muy graciosa, y para toda la familia, resultó un suceso la vez anterior que se hizo, con un elencazo. Y en este momento creo que es un gran suceso nacional, primero en la calle Corrientes, y después en verano. Tanto que Gerardo decidió hacer dos elencos paralelos, porque la obra era requerida en Carlos Paz y en Mar del Plata, que es la plaza que hicimos nosotros. En Carlos Paz mi papel lo hizo Florencia de la V., y en los dos lugares salió primera como la más vista del país. Es inexplicable, porque pueden haber comedias muy bien escritas, con actores increíbles, que no tengas ese gancho, esa magia. Para mi tiene un ángel, nada más.
- Tu personaje es la mucama.
- El papel de Eutanasia puedo decir que me lo regaló Sofovich, porque me dijo que tenía el papel para mí, y realmente es un personaje increíble, porque me quita del lugar que todo el mundo está esperando encontrar a Nazarena Vélez. O sea, si bien se van a encontrar con una mucama muy sexy (y bastante irreal, porque nunca te vas a encontrar al abrir la puerta de una casa con una mucama con faldas y portaligas), el papel me permite jugar con caras y ser un poco guarra. O sea que es algo distinto a lo que la gente me puede tener encasillada, manteniendo el envase, claro.
- ¿Cómo se vive "Bailando por un sueño" desde dentro?
- Puede parecer una locura absoluta, pero para mí es un bálsamo, porque estoy trabajando en el programa más exitoso del momento y al lado del conductor más exitoso de la Argentina, que además es una persona increíble, porque Marcelo, cuando se larga a llorar por un sueño, se larga a llorar en serio, no es un acting. Y la verdad es que trabajar y que te paguen por estar en un programa tan importante, y encima que eso ayude, es un mimo al alma. Es mucha responsabilidad -más cuando también estoy saliendo de gira-, pero también te da un placer y una adrenalina bailar, y ver la gente que acompaña a tu soñador. Y después que terminás de bailar, cuando tu teléfono explota en llamadas, ahí te das cuenta la repercusión del programa. Y si encima te dan un buen puntaje, sentís que el esfuerzo sirvió...
- ¿Qué es lo más difícil de "Bailando... "?
- Es un casting todos los días. Porque en el jurado tenés a cuatro especialistas, y yo tengo doble presión con Gerardo, porque yo soy como su ahijada y él siempre me pide que sea la perfección absoluta: nunca me va a poner un diez. También está la presión de tener a Marcelo al lado, de saber la cantidad de gente que te ve, y de saber que muchas veces somos más observados los famosos que los soñadores, y que si bailás mal, capaz que él bailó divino y no le dieron ni cinco de bolilla, y porque vos te equivocaste estás terminando un sueño por el que él luchó, se vino de su provincia, dejó a toda su familia. Y la verdad que todo está armado como para que te pongas nerviosa, pero a mí me gusta la adrenalina.
- ¿Te ves entre los finalistas?
- Por supuesto, como buena leonina tengo esa cosa de salir a ganar. Yo no salgo a ver cuánto duro. Después, si la vida te dice `es hasta acá, nena`, sé ganar y sé perder. Pero mi meta es siempre ganar. Además, después de lo que sufrí con Cantando por un sueño, que está bien, cantaba horrible, espantoso, era para echarme a patadas, y la gente me aguantó, me votó igual, ahora bailando me siento más relajada, porque me siento mucho más segura.
- Siempre se dice que Daniel Agostini no parecía tu tipo.
- Sí, es verdad, todo el mundo me lo dice, pero cuando me enamoré de él me enamoré de su esencia, de su persona, y también de él físicamente, por supuesto. Yo justo lo conocí cuando mi abuelo, que es el hombre más importante de mi vida, falleció, y él se comportó conmigo de una manera increíble, como a veces ni los familiares se comportan. Y ahí me entró directo al corazón, sin escalas. Y vivimos seis años maravillosos, con turbulencias, como todo matrimonio, principalmente por los celos. Como artista también lo respeto mucho, por eso cuando nos cruzamos en Bailando..., la gente dice `¿pero qué onda?`. Y es que yo le deseo lo mejor, quiero que le vaya bien. Yo estoy en pareja, enamorada, y si no le deseo lo mejor al padre de mi hijo, eso no es de buena persona, de buena madera. Y yo quiero que él sea feliz, porque si él es feliz, mi hijo es feliz. Así que no será el estereotipo físico que la gente se imagina para mí -eso siempre me lo dijeron-, pero yo soy impredecible en todo, también en el amor.
"Hay gente que te dice que no ve los programas de chimentos y saben todo sobre mi vida"
"Nosotras cargamos con el mote de que porque tenés cola y lolas, entonces no sabés hacer otra cosa"
Perfumes y ropa interior
"Me encanta la ropa, soy impulsiva con los perfumes y con la ropa interior, pero como soy la cara de una marca de ropa interior (y tengo mi propia línea de perfume, aunque soy fanática de los perfumes importados), no gasto tanto en eso. Además, muchas cosas te las regalan y tenemos mucho canje, o sea que soy bastante relajada con el tema de la ropa", cuenta Vélez, quien afirma que no le gusta salir de noche y que prefiere "estar en casa comiendo pochoclo con mis hijos", acompañada de su perro, un caniche toy que se llama Gomba. "El nombre es por Gonzalo, mi hijo, y Bárbara, mi hija, porque es de ellos, aunque también es parte de la familia".
"Yo soy mi propia empresa, y cosas de mi carrera que parece que salen de carambola, como si estuviera a la deriva, están completamente planeadas". Es que Nazarena Vélez se define a sí misma como impulsiva y a la vez reflexiva: "Soy impulsiva con la ropa de las criaturas, y cuando viajo de gira salgo de compras y a veces me gasto toda la plata cuando entro a un negocio para chicos. En ese sentido soy un desastre, pero después soy muy organizada, porque soy el sostén de mi casa. Yo laburo para darle de comer a mis hijos, para pagarles el colegio, para terminar de pagar mi casa, y en ese sentido soy un poco hombre-mujer, y nada, o soy organizada o soy organizada. Por algo me rompo el alma trabajando."