Canelones Patricia Mango
El miércoles de noche, Daniel Cabana miró el partido que Defensor le ganó a Flamengo junto a su amigo y vecino Eduardo Caballero en su casa de Empalme Olmos. Cuando Defensor logró el segundo gol, Eduardo pensó que ya era hora de irse.
Se despidió de Shirley Gao (32) de los dos hijos de ella -Richard (13) y Carlos (8)- y de la hija del matrimonio, Alison de 5 años, a la que todos cariñosamente le dicen "la enana".
No imaginó, no podía imaginar, que pocas horas más tarde, él y otro vecino estarían arriesgando su vida para rescatarlos de un incendio que se llevó la vida de su amigo, del mayor de los niños, Richard y dejó en grave estado a la mujer y a Carlos. El fuego comenzó a las 4.30 de la madrugada. Caballero sintió los gritos desde su casa, que se encuentra a 50 metros y corrió descalzo hasta el lugar.
Y no fue el único; hubo quienes escucharon los gritos desesperados a tres cuadras de la vivienda ubicada en Rufino Conde y la vía.
Cuando Caballero llegó, encontró a la mujer tirada afuera de la casa con la niña. Estaban casi intoxicadas por el humo. Cuando supo que Daniel había logrado salir con vida y que había vuelto a entrar a buscar a sus dos hijastros que se escondieron en el baño, no dudó. Entró, él también , desafiando grandes llamaradas que salían por la puerta.
Junto a Pablo, vecino de puerta, "lo buscamos desesperados por todas partes, abajo de la cama y no lo pudimos encontrar, si no, capaz que se salvaba" repetía mordiendo la impotencia y el dolor.
Arrastrándose por el piso, sacaron al adolescente de 13 años y al más pequeño de los varones, de 8. Aunque pudieron cargar a Daniel sobre sus hombros ya era tarde. Su amigo había muerto intoxicado con el humo.
Los niños fueron trasladados en un patrullero y horas más tarde Richard dejó de existir. Su hermano estaba anoche en estado crítico, con muerte cerebral. Los tres sufrieron las consecuencias de la intoxicación y quemaduras graves.
La vivienda, aunque modesta, es sólida, pero el cielorraso de espumaplast ardió rápidamente, al igual que los muebles. El fuego consumió el living y el dormitorio de la pareja. Los equipos de Bomberos de Pando llegaron en cinco minutos al lugar, según dijeron a El País los propios vecinos.
Si bien hay una puerta trasera la llave fue hallada en el piso y la puerta cerrada. Se presume que o bien los nervios jugaron una mala pasada o el humo fue una trampa mortal.
Y la tragedia pudo costar la vida de los dos vecinos: los cables pelados y chamuscados estaban a la vista y colgaban por toda la casa, de milagro no tocaron uno.
QUERIDO. Daniel era considerado "buen padre, amigo, vecino y esposo". Ayer el barrio estaba tan conmovido que el silencio había ganado la cuadra. Como en una procesión, de a dos y tres personas llegaban a comentar lo sucedido con incredulidad. Los compañeros de Daniel en la fábrica Metzen y Sena estaban como en estado de shock. Con la voz quebrada, Marcelo Echevarría contó a El País que -al igual que Julio Estévez, otro de los compañeros- se enteró cuando había ingresado a trabajar pero a las 12 esperaba en la puerta, que llegara su amigo. "Es que no lo podía creer, pensé que lo iba a ver cuando entrara a la fábrica", repetía ayer de tarde mientras miraba con desconsuelo los rastros que dejó el fuego.
Eduardo Caballero prácticamente perdió el habla. Quiere recordar a su amigo mirando el partido pero tiene patente el cuerpo inerte en el piso del baño. Y Fredy Cano, que fue quien presentó a la pareja, no encuentra consuelo: ayer pensaba en Alison, "la enana", que le dice "Tata" sólo por un vínculo afectivo.
Los sobrevivientes fueron internados en grave estado en el Pereira Rossell pero Richard no sobrevivió.
En el Centro Nacional del Quemado, Shirley, en grave estado, aparentemente se estabilizaba. Alison se encontraba estable. Sufrió quemaduras en una nalga y en las manos.
De forma unánime, los presentes supusieron que la joven se irá a vivir con sus suegros a Lavalleja.
La estufa a leña encendida es la causa que más fuerza ganaba ayer en contrapartida con un cortocircuito, pero oficialmente no se había culminado con las pericias, informó a El País el jefe de Relaciones Públicas de Bomberos Carlos Nicola.
Eduardo: Miró el partido con su amigo y horas después lo cargaba muerto