Teherán - El régimen de los ayatolás se ha embarcado, como cada año cuando comienza a apretar el calor, en una campaña de islamización del aspecto físico que no sólo afecta a las mujeres sin velo, sino también a hombres y hasta a productos cosméticos.
Pero en esta ocasión la ofensiva es permanente, y no temporal, como solía ocurrir en años anteriores cuando subía el termómetro y bajaba el recato al vestir.
Aunque el Gobierno iraní no ha facilitado cifras exactas, centenares de personas han sido detenidas desde hace una semana, mientras que más de 10.000 han recibido algún tipo de aviso o amonestación por parte de los "guardianes de la virtud".
Un corte de pelo atrevido o una barba rasurada caprichosamente pueden acarrear a un hombre una severa reprimenda policial, o incluso llevarle directamente al calabozo.
Pero, sin duda, quienes se llevan la peor parte son las mujeres iraníes, obligadas a respetar escrupulosamente el código.
En las universidades de Teherán, donde la mayoría de las estudiantes son mujeres, es donde más fácilmente se puede verificar la campaña.
En una facultad de la universidad pública de Alame Tabatabi, una mujer vestida con "chador" (que cubre todo el cuerpo femenino, de la cabeza a los pies) da el alto a una chica que lleva un pañuelo que deja escapar buena parte de su flequillo.
"No vengo de casa. Estuve invitada en casa de un familiar en Karaj (afueras de Teherán) y vengo directamente a la universidad. No he tenido la oportunidad de cambiarme", se excusa la joven a la vigilante para que la permita entrar en la universidad.
Según el responsable de información de la policía de Teherán, el coronel Mahdi Ahmadi, un total de 10.159 personas han recibido avisos, de las cuales la abrumadora mayoría son mujeres, frente a 67 hombres.
Aunque no hay datos concretos sobre el número de detenciones, el policía reveló a modo orientativo que el tercer día del dispositivo un total de 168 hombres y mujeres fueron detenidos por su modo de vestir.
Ahmadi, citado por la agencia Fars, añadió que la mayoría de esos detenidos fueron puestos en libertad tras haber sido trasladados a la comisaría, donde dieron garantías escritas de que no volverían a hacer lo mismo.
"Solamente 17 mujeres fueron entregadas a las entidades judiciales para ser juzgadas", dijo el policía, sin dar detalles sobre el delito que habían cometido éstas.
Pero el examen islámico no acaba en las personas.
También han sido revisadas 866 tiendas de ropa en Teherán, de las que más de 780 han recibido avisos, y unos 80 establecimientos han sido clausurados.
Los causantes de estas amonestaciones o cierres han sido las vestimentas que allí se vendían, pero también otros productos "poco islámicos", como algunos cosméticos.
Sin embargo, la ofensiva en calles y tiendas es sólo una pieza del engranaje gubernamental en pro de la decencia y las buenas costumbres.
La televisión iraní ha lanzado una campaña en la que prácticamente todos los entrevistados por la calle aseguran estar a favor de la vestimenta islámica.
Tan sólo una minoría de los consultados, que aparece con la cara difuminada, reconocen que su indumentaria va contra las reglas, pero que, en realidad, no saben muy bien por qué visten así.
"¿Alguien ha encontrado alguna vez una perla en el fondo de mar que esté fuera de la concha?", se preguntaba una mujer al defender el velo islámico en una entrevista.
Para completar la campaña, un grupo de expertos, psicólogos y sociólogos refuerzan las tesis de los ayatolás y afirman que las mujeres que no visten de acuerdo a lo indicado padecen un desorden mental que las lleva a no creerse nadie, por lo que quieren reafirmar su personalidad a través de los halagos a su belleza.
EFE