SILVIA PÉREZ
- ¿Esperaba este momento?
- Lo esperaba, pero sin ansiedad con tranquilidad y normalidad. Era algo que estaba previsto.
- Hace siete meses del accidente, ¿los tiempos se cumplieron según estaba previsto?
- Más o menos. Lo podía haber hecho mucho antes, pero mi problema era que tenía demasiada masa muscular y no había manera de que disminuyera. Mi gran masa muscular, esa que me hacía saltar tanto, en esto no me ayudó. Lo que era tan bueno antes, fue malo ahora. Pero como me lo tomé con calma, no me preocupó. Yo nunca estuve ansioso. Los que estaban deseando que me pusieran la prótesis eran mis amigos y mi gente, pero yo no. Creo que me ayudó el hecho de que yo hago exactamente las mismas cosas que hacía antes, claro, salvo jugar al fútbol. Trabajo con mis caballos y mis animales. Corro el campo, baño a los animales con mis muletas sin problemas.
- ¿Su familia estaba ansiosa también?
- Sí, pero yo no les doy fechas. No les cuento mucho. Y como están afuera, un día voy a aparecer caminando, sin las muletas, como estuve haciéndolo hoy.
- ¿Es cierto que el médico se impresionó por la forma en que caminó la semana pasada cuando se probó la prótesis por primera vez?
- Sí, la primera vez arranqué caminando tranquilamente sin muletas y si nada. Y a él le impactó. Dijo que nunca había visto eso en un paciente, que era demasiado pronto, y que no era normal. Me dijo que tenía que ir más despacio. Caminé con dificultad, pero sin agarrarme de nada. El médico me explicaba que tenía que dar pasitos cortos y yo le dije que no, que lo iba a hacer a lo grande. Si no iba a demorar mucho en llegar. (Se ríe).
- O sea que no es muy loco pensar que va a terminar jugando al fútbol, como lo había anunciado, ¿no?
- Con los amigos voy a jugar, sí. Y va a estar complicadísimo para ellos porque si antes daba patadas, imagínate ahora con esta pierna de fierro. No, hablando en serio, lo único que quiero es estar tranquilo. Poder caminar, hacer mis cosas con total normalidad. Agarrar mi coche y no tener que molestar más a mis amigos, como Alberto, para que me lleven de un lado al otro. No voy a tener más a estos choferes de alta categoría que tengo.
- ¿No es difícil volver a manejar después de un accidente como el que tuvo?
- No, si yo ya conduzco. Hace dos meses que manejo.
- ¿Un auto especial?
- No, un auto normal. Con un pie solo. Lo hago en el campo para ir adaptándome. Ando tranquilamente en mi coche. Lo hice justamente para evitar eso que decías de la primera vez. No fue algo que me haya propuesto, pero estaba en el campo con mis amigos y se había disparado un caballo. Mis amigos no lo traían y como el caballo sólo me hace caso a mí, me subí al coche y lo fui a buscar. Mis amigos me vieron venir y no entendían quien manejaba. Porque la única que estaba en el campo era mi madre y ella no podía ser. Llamé al caballo y lo agarramos. ¿Cómo hiciste?, me preguntaban mis amigos. Y, normal. Prendí, arranqué, puse primera y después segunda. (Se ríe).
- ¿Y no se sintió mal? ¿No se acordó del accidente?
- No, para nada. Sólo me preocupaba el caballo. Yo tengo amigos que al pasar por donde tuve el accidente se sienten mal o putean. Y yo les pregunto por qué. Si ya pasó.
- ¿Y usted suele pasar por ahí?
- Todos los días. Para mí es algo normal. Es más, ayer estuve con unos periodistas franceses, de la revista L` Equipe, que vinieron a hacerme una nota y yo mismo los llevé al lugar del accidente. No siento nada. Para mí es sólo una anécdota.
- ¿Es consciente que no es normal reaccionar de esa forma, que no deben ser muchos los que se toman las cosas como usted?
- Sí, por eso la gente piensa que a lo mejor digo las cosas por decirlas. Para quedar bien o para no enfrentar la realidad. A veces vienen amigos míos, o conocidos, y empiezan con rodeos y yo les digo `preguntame nomás, yo te voy a contar hasta lo que sé o lo que me contaron mis amigos`. Y hago chistes con la pierna o sobre la muerte. Muchos creen que después de esa experiencia yo pienso de otra forma, pero no es así. Sigo siendo el mismo de antes del accidente. Y sigo pensando lo mismo. Lo único es que a veces cuando voy en coche y mis choferes (se ríe) van muy rápido me da un poco de cosa, pero no lo digo.
- ¿Y después de esa primera vez en que manejó siguió haciéndolo?
- Sí, en el campo y voy al pueblo (a Treinta y Tres) a hacer compras. Todo el mundo me mira sorprendido y yo subo y bajo del auto con mis muletas.
- ¿Cuáles son sus proyectos para el futuro?
- ¡Son muchos! Por un lado lo de los caballos árabes. Tengo una sociedad con un amigo, un uruguayo que está radicado en Brasil. Tenemos un haras en San Pablo y nos va muy bien. Eso es lo que más me gusta.
- ¿Y el proyecto del programa de televisión sigue adelante?
- Sí, pero estaba esperando la prótesis para arrancar. Es un programa de entretenimientos y solidaridad. El proyecto está encaminado, pero hay cosas que quiero cambiar y que quiero hacer yo mismo.
- ¿Le ilusiona hacer ese programa de TV?
-Sí, porque es para ayudar a la gente que necesita. Y yo quiero devolverle a la gente la forma en que se solidarizó conmigo cuando tuve el accidente.
- En el futuro, ¿se imagina como conductor televisivo, o como empresario del campo?
- Puedo hacer las dos cosas a la vez. Y tengo otro negocio de marketing con otros amigos.
-¿No hay nada relacionado con fútbol en su futuro?
- Sí, tengo la posibilidad de armar una escuela de fútbol. Y de hacer intercambio de jugadores con Europa. Me mandarían jugadores desde allá y yo los entreno a la uruguaya, y también mando otros de aquí para Europa.
- El hecho de tener la vida resuelta económicamente, ¿lo ayuda a estar tan bien?
- Si me hubiera pasado en otro momento de mi vida sería diferente. Yo en ese sentido puedo estar tranquilo. Además, me pasó cuando me quedaba un año más de fútbol. Quería jugar un año más y dejar. Yo ya tenía pensado dedicarme a esto, sobre todo al campo.
Breves de Darío
PRUEBA. Darío ayer por la tarde en el "Laboratorio Ortopédico Antonio Garagnani", escuchando atentamente las explicaciones. Los médicos se sorprendieron cuando caminó.
"Si a mis amigos antes les daba patadas, imagínate ahora con la pierna de fierro"
MULETAS. La semana próxima realizará la tercera prueba y saldrá caminando. Será su adiós a las muletas. Ya no necesitará de sus amigos, como Alberto Bica, quien lo acompañó ayer.
Estuvo en Los Aromos, pero piensa en remar
Ayer por la mañana Darío Silva estuvo en Los Aromos. Fue a acompañar a los periodistas franceses que vinieron a hacerle una nota, para que entrevistaran a Paolo Montero. "Es que cuando me preguntaron por un técnico yo les nombré a Gregorio Pérez y cuando me preguntaron por un capitán les hablé de Paolo. Pero también vine porque cada vez que estuve en Los Aromos ganaron. Soy una especie de cábala", dijo el olimareño.
Increíblemente, Darío no extraña el fútbol y como ejemplo contó que el día antes cuando llamó a Paolo para decirle que iba a ir con los franceses, Montero estaba en el vestuario y él ni se acordaba que se jugaba la fecha y que Peñarol se enfrentaba con Central.
Aseguró que jamás sería técnico porque eso implicaría seguir con las concentraciones y las presiones, pero confirmó que practicar remo lo entusiasma. "Siempre quiero estar en actividad. Estoy entrenando, pero todavía no he agarrado agua porque también para eso estaba esperando la prótesis. Entreno en el Club Nacional de Remo, (se ríe) porque me queda a diez minutos de mi casa. Remar es algo que sé hacer y que me gusta. Sólo me falta tener un poco más de técnica para poder enfrentar cosas importantes. Me puse la meta de llegar a los Juegos del 2008 que son aquí en Uruguay. El problema es ver si puedo hacerlo por el resto de mis actividades. Tengo que tratar de que me coincida la parte empresarial, con lo de los caballos, el programa de televisión y también con el remo. No va a ser fácil, pero es algo que me gusta mucho y quiero hacer".