Lavalleja | Fernando Bonhomme
Apenas el sol asomó entre las sierras, ya el cerro de Verdún vivía clima de festividad y los peregrinos comenzaban la subida. Un camino de casi 1.500 metros para llegar a la cima del Verdún, que recrea el vía Crucis, la imagen de la Virgen María.
En la falda del cerro los sacerdotes de la diócesis de Minas y otras vecinas, que participaron de la celebración, se entrevistaban con la gente esperando la hora 10, cuando se realizaría la misa central con la presencia del Nuncio Apostólico, y obispos de Florida, Canelones y Maldonado.
Peregrinos de distintos puntos del país subían el cerro, como cada año, a pesar del calor que a la hora 11 llegaba a los 30° C. Gorros, capelinas, pantalones remangados y pañuelos de mano para secarse la transpiración, botellas de agua, cantimploras y mate, fueron válidos para aliviar la alta temperatura reinante y cumplir con la visita prometida.
Año a año, son miles las personas que visitan el santuario y aunque muchos de ellos asisten por una cuestión de "paseo tradicional", la mayoría lo hace por devoción a la Virgen. Hasta Verdún llegan con promesas de las más variadas y ofrendas de todo tipo.
Lo mismo sucedió en Montevideo, en la capilla de San Expedito (Acevedo Díaz y Miguelete). Cientos de personas hicieron cola al sol durante horas para agradecer favores a San Expedito y rezarle una oración. Una verdadera feria se instaló a las puertas del templo: allí se vendían desde velas hasta tortas fritas.
DE RODILLAS. Laura Pérez subió parte del camino sobre sus rodillas. La senda empedrada y empinada no la asustó: ella cumplió la promesa que le había hecho a la Virgen cuando su padre estuvo muy enfermo. Dijo que la subida "de esa forma" la hace en tramos y etapas y que el próximo fin de semana, recorrerá a pie, el camino entre su casa y el cerro. Vive en Costas de Santa Lucía a 50 kilómetros del santuario.
Otros dos jóvenes de Tala llegaron y subieron con sus bicicletas de carrera y la casaca de Nacional. Gustavo Ferreira hace ocho años que realiza el viaje, Andrés Sire hace seis y ambos coinciden que mientras la virgen los siga acompañando, van a continuar visitándola ca-da 19 de abril.
Sólo se permiten faltar si hay tormenta eléctrica.
También Helen Martínez recorrió el camino de la Cruz con su traje de quinceañera. La promesa fue por unos exámenes y por la salud de dos compañeros que sufrieron un accidente.
También hay quienes, sin tener promesas para cumplir, suben descalzos en un gesto de agradecimiento y humildad hacia su protectora.
En el camino del cerro se cruza la más variada gama de personas de subida y bajada. Ricos y pobres, niños y adultos, unos con bastones, otros a babucha. Todos bajo una consigna. La religiosidad y la devoción que más allá de su práctica cotidiana, los reúne un día al año.
Monseñor Francisco Barboza, dijo a El País que si bien duele ver cómo la gente se ha ido alejando de la vida de la iglesia y de las doctrinas cristianas, no deja de ser una luz de esperanza, ver como cada año, desde hace más de un siglo, los uruguayos de los lugares más recónditos, participan de esta festividad. El domingo habrá dos misas en la gruta: a la hora 12 y a las 15.
Controles especiales de caminera
Como lo hace cada año con motivo de esta fecha, la Policía Caminera hizo pública una serie de recomendaciones relacionadas con la peregrinación a la Virgen del Verdún. Personal policial controla y ordena el tránsito en los accesos y las inmediaciones al cerro. Los controles se mantendrán hasta el lunes 23, porque la convocatoria se extiende durante todo el fin de semana largo. Las rutas 8, 60 y 12 tendrán vigilancia especial. Caminera indicó que no se permite estacionar ni instalar puestos de venta en las banquinas. Las autoridades recordaron que se prohíbe viajar parado en la caja de los camiones y que se debe limitar el número de personas en los camiones: siempre sentados contra la cabina.