Domingo 08.04.2007, 21:08 | Montevideo, Uruguay
 
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Con Nicolás Cotugno
"Como que se está apagando la fe"
"La Iglesia está en un camino de reducción a un recuerdo histórico, como otras culturas o civilizaciones", afirmó el arzobispo de Montevideo en plena Semana Santa. Criticó la "incoherencia" de ser católicos por tradición o "de labios para afuera" y subrayó la importancia de "el salto de la religiosidad a la fe". A su juicio "el fenómeno más preocupante es que el ser humano ya no tenga ni siquiera religiosidad, no tenga fe en alguien, en algo trascendente". Además, dijo que no cree que en Uruguay haya libertad de educación al no haber una dimensión religiosa en la educación pública.

DEBORAH FRIEDMANN

-El domingo de Ramos usted dijo que muchos cristianos prefieren hablar de semana de Turismo y no de Semana Santa. ¿Qué es lo que sucede de fondo?

-Era una constatación, que creo objetiva. Hay un cierto sentir religioso que ha quedado y no es pequeño. En esas celebraciones del domingo de Ramos en todas las iglesias hay mucha gente. Pero queda un poco en la superficie. El aplicar lo que se celebra en la Iglesia a la vida de todos los días es un pasaje muy difícil. Uno constata que hay una religiosidad que de pronto se reviste de catolicismo. Es una religiosidad en el sentido amplio. De pronto son católicos por tradición. ¿Pero qué quiere decir ser católico? Ahí viene la preocupación que tenemos en la Iglesia de Montevideo. El salto de la religiosidad a la fe es un pasaje importante y cuesta. Y en estos últimos tiempos a nivel universal sobre todo en los ámbitos de la cultura occidental que integramos (se da) esta avalancha de secularismo, ateísmo libertino, según Alberto Methol Ferré. Vivimos como si Dios no existiera. Somos escandalosos, decimos una cosa y hacemos otra. Somos incoherentes. De labios para afuera decimos que creemos en Dios, en Jesucristo. Fíjese usted cuánta gente va a la gruta de Lourdes o a la peregrinación al Verdún. ¿Y después en la vida? En la vida tienen posturas que son diametralmente opuestas a las que tendrían que darse siendo coherentes con esa fe que se está profesando.

-¿Cuál es el problema allí?

-El problema es que la fe ha quedado en el aire. No ha hincado en el corazón, no entró en la cabeza, en todo el ser humano como para determinar una conducta de vida acorde al evangelio que profesamos.

-¿Y qué puede hacer la Iglesia para cambiar eso o intentarlo?

-Lo que nos hemos propuesto como Iglesia de Montevideo fue hacer el cuarto Sínodo Arquidiocesano. Hemos llegado a algunas orientaciones. En síntesis, queremos discípulos y testigos de Jesús el Señor, resucitado, juntos, todos y siempre.

-El obispo Luis del Castillo mencionaba que en Uruguay el 75% de las personas son bautizadas pero sólo 5% va a misa con regularidad. ¿Esto es tradicional en Uruguay o se ha ido profundizando en los últimos años?

-Se ha acentuado en los últimos tiempos. Se está dando en todo el mundo.

-¿Se refiere a que haya menos practicantes?

-Menos practicantes. En un cierto sentido, es muy fuerte la expresión, pero como que se está apagando la fe. Como que la Iglesia está en un camino de reducción a un recuerdo histórico como otras culturas o civilizaciones. ¿Quién hubiera pensando que Europa pudiera resistirse a la mención en su Constitución Europea de las raíces cristianas? Pero por más que Juan Pablo II haya intervenido, no entró. Este es un síntoma muy emblemático. Está pasando algo que para nosotros es preocupante.

-En Uruguay, hay iglesias como "Pare de Sufrir" que han concitado mucha atención. ¿Usted relaciona el que haya menos practicantes con esas cuestiones?

-No tanto, porque estas personas son creyentes en algo a su manera. Dicen que creen en Jesucristo. Lo más preocupante no es esto que yo llamaría una distorsión de la fe en Jesucristo. El fenómeno más preocupante es que el ser humano ya no tenga ni siquiera religiosidad, no tenga fe en alguien, en algo trascendente. Es lo que uno llama el secularismo a ultranza. Todo se reduce a lo que acontece en el mundo, no hay nada más.

-¿Cree que ciertas posturas de la Iglesia referidas por ejemplo a los anticonceptivos, los homosexuales o la educación sexual alejan a ciertos fieles en la práctica?

-Creo que sí. La autenticidad de la fe se mide también por la adhesión a este magisterio que es el Papa y los obispos que nos dicen a través de documentos, como Evangelium Vitae. Ahí están claramente expuestas las verdades acerca de la vida, concepción, aborto, eutanasia, educación sexual. Hay algunos que dicen a mí no me interesa.

-También hay quienes dicen que tienen fe en Cristo pero no se sienten identificados con esas posturas de la Iglesia.

-Desde el punto de vista de la criteriología para decir si uno es católico o no, este punto, la adhesión al magisterio es fundamental. Si no me adhiero a lo que dice el magisterio, uno se pone al margen de la Iglesia Católica. Si un católico acepta esta manera de considerar la sexualidad, despenalización del aborto, son síntomas para decir que tú no estás en la fe católica. Podrás tener otra fe. No discuto, no hago juicio de valor. Tú mismo no puedes considerarte católico.

-He escuchado reiteradamente, personas divorciadas que se preguntan: ¿por qué si yo soy divorciado no puedo comulgar y un asesino sí puede?

-Es un problema que siempre está en el tapete. Los primeros que sufrimos con esto somos el Papa y los obispos. El Papa no puede ir en contra de Jesucristo. No puede darle interpretación opuesta a las enseñanzas de Jesucristo. Hay una preocupación del Papa para hacer sentir a estos hermanos que no están fuera de la Iglesia, pero tienen algunas limitaciones. Esto no depende de nosotros, depende de Jesucristo, que dice que no es lícito divorciar porque si lo haces adulteras.

-¿Cuáles son los temas que hoy usted observa con mayor preocupación en la sociedad uruguaya?

-Me preocupa la paz y la educación. La paz de poder aceptarnos en la diversidad y apuntar todos al bien común de todos.

-¿Cree que eso no sucede?

-Para mí está a la vista que en determinados aspectos lo que prima es el partido, la ideología y no la gente. Yo estoy muy en contacto con los barrios marginales de Montevideo y cuando uno visita Borro, Casavalle, Aparicio Saravia, observa miles de seres humanos que están en una situación inhumana. A mí me afectan sobre todo los niños. Si de verdad en todos los partidos, en todos los gobernantes estuviera la prioridad absoluta del bien común, no habría tantas trancas para poder realizar estas reformas, que de pronto están al alcance de la misma sociedad uruguaya.

-¿Y la educación?

-Sé que alguien se puede sentir agredido con esta afirmación, pero yo no creo que haya libertad de educación en Uruguay, porque es requetesabido que si los padres quieren elegir la educación para sus hijos, no sólo la católica sino en cualquier otra religión, no lo pueden hacer. Cito a Juan Pablo II: "Hay que denunciar toda forma de totalitarismo del Estado que impide a los padres elegir la educación que quieren para sus hijos". Esto está pasando en Uruguay. ¿Cómo pueden elegir los padres si tienen que pagar? ¿Por qué en la escuela pública si hay padres que quieren una educación religiosa para sus hijos no pueden formar un grupo a los que se le dé esta instrucción? ¿Por qué? ¿Por qué todo el mundo tiene que ser instruido en la línea de un laicismo prescindente de la dimensión religiosa? Uno desearía que de veras el estado asumiera el papel del Estado, es decir una institución al servicio de la persona, de los ciudadanos, y que no se pusiera por encima de la persona sino al servicio de la libertad de la persona.

-¿Tiene esperanzas de lograr algo en este punto?

-La esperanza es lo último que se pierde.

-¿Hay algo concreto?

-Concreto no hay nada.

-¿Cómo es su relación y la de la Iglesia con el gobierno?

-Tuve el placer de recibir al presidente y su señora aquí. Y espero que el presidente cumpla su promesa y me devuelva el almuerzo (risas). Porque prometió hacer el tuco. María Auxiliadora hace la pasta y el tuco lo hace él.

-¿Hay diferencias con otros gobiernos?

-Cada uno es cada uno. El presidente Batlle, a los pocos días de asumir, vino al Arzobispado. Y me dijo: `Monseñor, ¿se da cuenta lo que quiere decir que el presidente esté aquí en el Arzobispado?` Yo le dije, `por supuesto, y sobre todo si es un Batlle`.

-¿Habla con frecuencia con Vázquez?

-Nunca hablé con frecuencia con ningún presidente. Con éste tampoco. Pero la relación es buena desde el punto de vista personal e institucional.

-El año pasado usted sostuvo en la Primera Jornada Arquidiocesana sobre vida y familia que hay iniciativas del gobierno y legisladores que consolidan situaciones "patológicas o de anormalidad". ¿A qué se refiere concretamente?

-Para mí el aborto es patológico y anormal. Hay una ley que penaliza y en muchos casos se hace la vista gorda. Por ejemplo el famoso tema del Misoprostol que se pone al alcance, tiene un uso abortivo.

-¿Qué otras iniciativas le preocupan?

-El reconocimiento de las uniones de facto, la facilitación del divorcio más de lo que hay todavía. Hay una batería de propuestas que van en ese orden. La iglesia tiene una visión del ser humano. No podemos aceptar concepciones que puedan achicar la dignidad del ser humano.

-Esta semana Benedicto XVI señaló que el proceso de beatificación de Juan Pablo II está avanzando "rápidamente"…

-"Santo súbito", "Santo en seguida", fue lo que dijo la gente.

-¿Cree que es por eso que el proceso avanza tan rápido?

-En cierto sentido por el clamor, pero el clamor se da porque hay una realidad anterior que motiva este "santo súbito" del pueblo. La gente se ha sentido tan querida e iluminada por él. Lo hemos sentido un reflejo del buen pastor.

- ¿Qué uruguayos hay en proceso de beatificación?

-El primero es monseñor Jacinto Vera, el primer obispo del Uruguay. Es siervo de Dios; se ha concluido el proceso canónico diocesano. Después está un joven, de 18 años, Walter Chango, que también es siervo de Dios. Hay testimonios que recogimos e hicimos toda una documentación que está en Roma. También están las dos beatas, las hermanas Dolores y Consuelo Aguiar.

Pascua y la fisión del átomo

-¿Cuál es el mensaje para el domingo de Pascuas?

-He tratado de enfocar el mensaje desde la fe de siempre, en Cristo resucitado y tratando de presentarlo a la mentalidad del hombre de hoy. Este augurio podría parecer de carácter simplemente religioso, dirigido a quienes creen que Jesucristo resucitó. Y en realidad puede ser un punto de partida pero no es exclusivo ni excluyente. La fisión del átomo es un elemento de carácter científico que afecta a toda la humanidad. Sin eso, todos, científicos y analfabetos, creyentes y ateos, nos moriríamos de frío. Afortunadamente la existencia del Sol no depende ni de los científicos ni de los creyentes sino sólo de Dios que lo creó. Este punto de partida es interesantísimo, porque la resurrección desde esta visión no es para quien va a misa el domingo y canta Aleluya. La energía está y nos hace vivir. La resurrección es tan real como el Sol, como la fisión nuclear. El augurio es que nosotros podamos desmoronarnos en nuestra incredulidad y en nuestra autosuficiencia como seres humanos. La razón humana no lo puede todo y está a la vista. En la resurrección de Cristo hay una fisión del ser humano por la que la corporeidad humana adquiere una capacidad de ser y de existir que no está afectada ni por el dengue, ni por ninguna clase de tumor.

Perfil

Nombre: Nicolás Cotugno

Nació: Milán (Italia)

Edad: 68

Otros datos: Arzobispo de Montevideo desde 1998

De Italia a Uruguay, luego a Chile, y de nuevo a Uruguay

Nicolás Cotugno ingresó a la Congregación Salesiana de Italia en el año 1957. En 1962 lo destinaron a Uruguay, donde trabajó hasta que en 1967 fuera ordenado sacerdote en Chile. Cuatro años más tarde regresa a Uruguay y en 1996 es consagrado Obispo de Melo.

Lo que sigue es el primer saludo que Monseñor Cotugno realizó al asumir como Arzobispo en diciembre de 1998: "A todos mis hermanos y hermanas de la Arquidió- cesis de Montevideo: Reciban el saludo más cordial de quien el Señor ha puesto al frente de su pueblo como amigo y Pastor. Quiero expresarles mi total disponibilidad para entregar mi vida al servicio de cada uno de ustedes, sobre todo de los más pequeños y marginados.

Me pongo a total disposición de nuestra Iglesia para que siguiendo el proyecto pastoral San Felipe y Santiago, seamos un pueblo de testigos cada vez más solidarios y fraternos, corresponsables y misioneros. Que María, La Virgen de los Treinta y Tres, nos auxilie y nos acompañe siempre. Los bendigo de todo corazón."

MENSAJE. "La informática está determinando otro de los momentos para el desarrollo de la comunicación".
Foto: El País. Fotógrafo: Archivo.
Desaparecidos: se agotaron casi todas las instancias
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