ELENA RISSO
Dicen que lo hacen por "vocación". En Uruguay hay unos 500 jóvenes siguiendo la carrera militar, en un país que no se plantea hipótesis de conflictos armados. Igual están dispuestos a soportar cuatro años de dura disciplina.
Es por esa "vocación" que saltan de la cama de lunes a viernes sobre las seis de la mañana e inician una intensa rutina de estudios, actividad física y prácticas militares hasta cerca de la hora 22. Y por la cual deben resignarse a no tomar contacto con el mundo exterior salvo contados días, siempre y cuando no incurran en una conducta que derive en una sanción, que los puede llevar a la suspensión de las salidas, por cosas como dejar la cama desarreglada o una prenda fuera de su lugar.
Esa es parte de la realidad que enfrentan diariamente los "vocacionales" 459 estudiantes que concurren a los tres centros de formación de las Fuerzas Armadas: la Escuela Militar (EM), la Escuela Naval (EN), y la Escuela Militar de Aeronáutica (EMA). Para llegar a ser parte de ese grupo, todos debieron enfrentar severas pruebas de ingreso que incluyen exámenes académicos, pruebas físicas y controles psicológicos.
En 2007 ingresaron, luego de dejar la Secundaria, 149 jóvenes a esos centros. Según un relevamiento realizado por El País a partir de entrevistas con autoridades y estudiantes de esos institutos, el 11% de los alumnos son mujeres y el 28,1% del total tiene familiares militares. La mayoría viene del interior: 64% en el Ejército, 60% en la Fuerza Aérea y "cada vez más gente" en la Marina.
OPCIONES. Públicamente y en privado, personal de los centros y jerarcas del gobierno admiten que en los últimos años bajó la cantidad de personas que eligen como futuro profesional ser parte de las Fuerzas Armadas (FFAA).
En el caso de la EMA, eso sucede desde 2002. Como máximo en ese centro puede haber 100 estudiantes. Ahora hay 79.
El director del instituto, el coronel (av) José Lupinacci, dijo a El País que en 2002 se presentaron 199 aspirantes e ingresaron 19. Un año después, ingresaron 19 de los 178 interesados. En 2004 hubo un leve aumento de aspirantes: 182, de los cuales entraron 18. En 2005 el número de aspirantes cayó a 124, de los cuales ingresaron 18. En 2006 llegaron a la EMA 101 aspirantes y entraron 22. Este año, sólo 98 personas quisieron ingresar y lo hicieron 22. Lupinacci entiende que la caída en los ingresos puede responder a que ante el aumento de las opciones laborales, los jóvenes se vuelcan hacia otras alternativas.
Asegura que lo más atractivo para captar a estudiantes es la posibilidad de volar, algo que hacen en el último de los cuatro años. Para eso se llevan adelante acciones de marketing.
Mientras que en la Fuerza Aérea se piensa en volar, la "zanahoria" que persiguen los estudiantes de la EN está en el último año, cuando pueden embarcarse en el Buque Escuela Capitán Miranda, dijo a El País su director, capitán de Navío (CG) Fernando Franzini.
En el caso de la EN, Franzini indicó que actualmente está completa la capacidad de los alumnos, debido a que en el instituto se forman también los futuros marinos mercantes. Actualmente hay 47 estudiantes de esa orientación, de los cuales 12 ingresaron ahora.
En el Ejército, el general Sergio D`Oliveira, director de la Escuela Militar, indicó que el máximo de alumnos puede llegar a 255. En esa fuerza no hay aviones ni un Capitán Miranda. Además es impensable que Uruguay pueda atacar otro país, sea invadido, o enfrente un estado de guerra interna como el de hace unos 40 años.
¿Qué lleva entonces a alguien a querer ser parte del Ejército? D`Oliveira hace referencia a esa "vocación" a la que aluden los distintos jerarcas. En el de esa fuerza, a una "vocación de servicio" que otorga "múltiples posibilidades de desarrollo" y permite a los egresados cumplir distintas tareas en todo el país.
También hay un componente que siempre está presente: la posibilidad de ser parte de las misiones de paz de Naciones Unidas en el exterior, actividad que reporta un importante beneficio económico a la fuerza y al soldado. Y que en los hechos, es la única posibilidad de ver una verdadera guerra.
FUTURO. Los directores de los centros niegan que, a pesar de lo que se dice popularmente, las FFAA constituyan una suerte de seguro de desempleo, al que muchos apelan ante la certeza de tener un salario, casa, comida y la tranquilidad de la inamovilidad. De todas maneras, los números fríos indican que la cantidad de aspirantes es más baja cuando la economía está mejor y el índice de desempleo cae.
Es por eso que ahora, las FFAA intentan otorgar a oficiales de una formación más amplia, que no sólo se limite a lo militar. En ese sentido, uno de los principales objetivos es fortalecer la enseñanza de la administración.
Para eso, los centros tienen acuerdos con universidades e institutos, que esperan ampliar, que permitan a los estudiantes tener una preparación más amplia, que los habilite a cumplir en el futuro tareas de "civiles". Algunos optan por Ingeniería, otros por Economía, Derecho o Relaciones Internacionales, entre otras disciplinas.
En distintos ámbitos, y muchas veces a partir de la visión de integrantes del hoy gobernante Frente Amplio, hay una pregunta que da vueltas: ¿por qué los futuros oficiales no pueden formarse en centros de enseñanza comunes y recibir aparte la instrucción militar?
La respuesta a eso es que más allá de la preparación específica, los futuros oficiales serán parte de una estricta estructura jerárquica, en la que estarán siempre sujetos a un superior, tanto en el combate como en la vida cotidiana. Por eso que el respeto y el "orden de derechas" se aplican hasta en la distribución de las camas o en los lugares para almorzar.
CENTROS. En los pasillos de la EN de la rambla de Carrasco, la primera sensación que se experimenta es la de frialdad, por los techos altos y los pisos de baldosa. En particular eso se siente, en los austeros dormitorios, donde no hay ninguna decoración. Al estar frente a la playa, en algunos ambientes el olor a humedad está presente.
En Pando, en tanto, las construcciones en las que viven los estudiantes de la EMA se asemejan por fuera a sencillos edificios de apartamentos de clase media. Pero adentro, durante el día, parece desierto, con una mínima decoración que se limita a retratos de José Artigas y algunas láminas de aviones.
En tanto, en Toledo, la actividad en la EM a media mañana se asemeja a la de cualquier centro educativo. Tal vez más silencioso. Los alumnos también uniformados, pero en este caso, vestidos de camuflaje.
En ese edificio donde ahora se prepara a oficiales antes se formaba a sacerdotes. Por eso que algunos destacan que a ese lugar sólo asisten personas dispuestas a vivir una vida atípica sujeta a estricta disciplina.
Ahora en los dormitorios no hay crucifijos como sucedía antes. Sino leyendas que intentan infundir valor y hacen culto a la disciplina y a la verticalidad.
Por eso, cuando los estudiantes se paran frente a los espejos, se encuentran con un mensaje que les indica que están viendo "la imagen de un soldado".
Inquietud en el gobierno por baja en número de aspirantes
En el gobierno del presidente Tabaré Vázquez existe "preocupación" por la baja en la cantidad de aspirantes que quieren ingresar a los centros de instrucción militar. Así lo informó la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, el 8 de marzo, a una delegación de parlamentarios del Partido Nacional. En los distintos centros de instrucción militar se admitió a El País que esa visión del gobierno es una realidad. Es por eso que los centros llevan adelante actividades promocionales para difundir la enseñanza en los centros, que consisten en stands en lugares públicos, apertura de los edificios en el Día del Patrimonio y charlas a estudiantes de Secundaria, entre otras. El País intentó conocer la opinión de Berrutti sobre la situación. En su secretaría indicaron que la ministra "agradecía mucho" el interés pero no iba a hacer declaraciones sobre el tema.
Mensaje de Vázquez, retratos de Trabal y de Oscar Pereira
Cuando se ingresa a la Escuela Naval (EN), a alumnos y padres se les exhibe un video sobre la actividad en el centro educativo, que tiene como inicio el saludo del presidente Tabaré Vázquez a un grupo de estudiantes.
Algo similar sucede cuando alguien accede a la revista Alas, del cuerpo de Alumnos de la Escuela Militar de Aeronáutica (EMA). En la página 2 hay una única foto: Vázquez con la banda presidencial. En la siguiente página, un mensaje suyo destacando la importancia de los alumnos de la Fuerza Aérea.
Jerarcas y alumnos aseguran que en los centros educativos no está presente el tema vinculado a los procesamientos de militares y las referencias a los hechos de la dictadura (1973-1985). Dicen que como tienen prohibido hablar de política, el tema está ajeno y que sólo se enteran de esos hechos como "una noticia más" a través de los medios de comunicación a los cuales acceden.
En el único caso que se puede encontrar alguna referencia al pasado reciente es en la Escuela Militar (ME), donde en una pared, junto a la leyenda "El espíritu de una Nación vibra en el alma de un soldado", se encuentran referencias a militares fallecidos durante la dictadura. Entre ellos, un retrato de Ramón Trabal con la leyenda: "Es asesinado el 19 de diciembre de 1972 por un comando terrorista en Francia. Sus asesinos aún por identificar".
En el primer piso de la EM hay otro retrato que llama la atención. El del general (r) Oscar Pereira, que en los últimos años asumió una actitud crítica de los hechos de la dictadura. Pereira fue jefe del cuerpo de cadetes en 1978.
Vuelos y prácticas físicas
En la Escuela Militar de Aeronáutica hay 12 aviones para que los alumnos de cuarto año puedan comenzar las prácticas de vuelo. El año siguiente, tienen 12 meses de instrucción en Durazno. Hace unos años, falleció un cadete y su instructor en un accidente. En ese mismo hangar están los aviones en los cuales la Fuerza Aérea traslada a autoridades por el país. En la Escuela Militar, en tanto, los cadetes reciben una intensa actividad física en las instalaciones de Toledo.
El deseo de "largar" es frecuente
"Todos los que estuvimos acá adentro alguna vez quisimos largar", aseguró el cabo honorario Diego Medeiros, un cadete de 3° de la Escuela Militar de Aeronáutica (EMA), de 21 años. Su compañero de instrucción, el también cabo honorario Guillermo Mendieta, de la misma edad, asiente con una sonrisa.
Daniela Roux, de 19 años, está en su primer año en la EMA y asegura que la intención de abandonar la formación militar es similar a lo que puede suceder en cualquier carrera. "Hay ganas de largar cuando se junta todo. El cansancio, los escritos, no dormir bien…".
En los tres institutos de formación sucede eso. Es más, autoridades y docentes aseguran que la parte más complicada de la instrucción militar son los cuatro años de internado, adaptándose al estricto sistema. Una vez pasada esa etapa, sostienen, el resto es más fácil, porque se entiende que recién a la salida de los centros están ejerciendo lo que querían.
Las personas que están a cargo de la dirección de los centros y de la parte académica no pueden dejar de comparar la situación a la que se enfrentaron ellos, algunos en los 70 y otros en los `80. Además de la situación interna de Uruguay, ahora los alumnos pueden acceder sin problemas a Internet o al uso de celulares.
"Casino", libros y gastos
La Escuela Aeronáutica está en el km 31.500 de la ruta 101 (Pando) desde 1961, en un edifico que pertenecía a la compañía Air France. Posteriormente se fueron edificando otras construcciones, que en total ocupan 120 hectáreas. La Escuela Naval está desde 1968, en el edificio que antes ocupaba el Hotel Miramar. Ocupa 93 mil kilómetros cuadrados. Un año después, la Escuela Militar comenzó a funcionar en el kilómetro 22.500 de la ruta 6 (Toledo), donde estaba un seminario religioso. Ocupa 51 hectáreas.
En los tres centros hay un "casino", una cantina donde los estudiantes pasan el tiempo libre. Hay televisores, equipos de música, mesas de ping pong y de pool y futbolitos. En las tres escuelas hay bibliotecas con acceso a Internet, están todos los textos de estudios y revistas. Los inmensos comedores en los tres lugares son utilizados por los alumnos, personal y docentes, que en su mayoría son civiles.
Entre las asignaturas de los centros se encuentra una denominada Derechos Humanos, que incluye aspectos internacionales y tratamientos humanitarios.
En las escuelas hay carteleras con anuncios y recomendaciones de lectura, similares a las que pueden existir en cualquier facultad. En el caso de la Escuela Militar la lista de textos es variada: libros de Francis Fukuyama, un trabajo del periodista José Pedro Díaz sobre la guerra de Irak, uno de la subversión en Argentina y uno de Paulo Coehlo, entre otros.
Desde el momento en que ingresan, los alumnos perciben un salario "mínimo", que según estimaron algunos de los directores, ronda los $ 800. Dicho dinero se destina para los gastos en el lugar, por ejemplo en la cantina. Uniformes y materiales de estudio son otorgados por la escuela correspondiente. Cuando ingresan se les da una lista con objetos que deben llevar.
En muchas cosas el funcionamiento en los centros es similar al de cualquier instituto. Pero hay variantes. Se mueven en grupos, a paso rápido y se detienen a hacer la venia al grito de "¡atención!" cuando pasa un superior.
Los tres centros tienen página web:
www.escuelamilitar.edu.uy
,
www.escuelanaval.edu.uy
y
www.ema.edu.uy
. Además de esas tres escuelas, el Ejército cuenta con un Liceo Militar (en Camino Castro) y la Armada con un Liceo Naval (en el mismo predio). En el Liceo Militar se dictan cursos desde 4° año y distintas opciones de bachillerato. El Liceo Naval tiene bachilleratos de 5° Científico y Humanístico y 6° de Ingeniería y Ciencias Económicas.
Ensayo para el uniforme
Los alumnos del primer año de la Escuela Naval practican para el desfile del 19 de junio. Ese día, junto a estudiantes de los demás centros, recibirán el primer uniforme. Los momentos para estar a solas son pocos. Y sólo para algunos con más años en la formación del Ejército.