HENRY SEGURA
El fenómeno se instaló en Uruguay con un ligero atraso respecto a la región. Pero llegó con la misma capacidad de impacto que ha tenido en todos los mercados del mundo, sin respetar fronteras.
El entusiasmo se traduce en 36 mil millones de dólares. Esa es la "capacidad compradora", según los especialistas, de jovencitos con edades entre los 7 y 14 años que literalmente hacen que sus familias desayunen, almuercen y cenen High School Musical. Tal como están planteadas las cosas, el menú no cambiará de plato hasta el 2009, por lo menos.
La mitológica hidra de múltiples cabezas es una alegoría de los tiempos que corren. Es que la televisión ha generado uno de los fenómenos de mercado más importantes de su historia. Nació con el formato de una película (telefilme, para ser menos), cuya producción apenas superaba los 4 millones de dólares, que es muy poca cosa en términos de la gran industria. Pero enseguida evidenció su virulencia: en apenas 12 emisiones por la televisión estadounidense congregó a más de 30 millones de espectadores. En Disney Channel acababa de ver la luz el fenómeno que prácticamente no registraba antecedentes en la historia de la televisión para abonados, un cuento que apuntaba directamente a lo ideal y que, como siempre, está más cerca de la fantasía más simple que de la realidad aunque basta entrar en ella para reanimar hasta al más escéptico.
Durante las vacaciones invernales (el fin de año boreal), Troy y Gabriella, dos muchachos muy tímidos, se conocen. La aproximación entre ambos, empero, es suficiente para encender una llamita que el futuro reencuentro en las aulas del colegio avivará de la mejor manera. Lo mejor es que todo estará servido con la música con que se presentarán para una obra colegial sin saber lo que el destino (maravilloso aliado) les tiene preparado. Una cosa es segura: el paseo de la fama de Hollywood les quedará chico. Para allanar todo, hasta quienes pretenden competir con ellos terminan reconociéndolos en el estallido de alegría compartida con el que la película alcanza su punto más alto. Por ahora.
Porque semejantes hallazgos no podían quedar librados al azar, y menos al de las secuelas. Hace unas semanas el propio presidente de producción de Walt Disney, Oren Aviv, se reservó el privilegio de anunciar que el revuelo emergido en 2006 tendrá una continuidad en 2008, cuando desembarque en los cines Haunted High School Musical. Él ha dicho "queremos llevar la misma energía, entusiasmo y entretenimiento a la pantalla grande con una idea original". Si bien esto último puede sonar a exceso triunfalista, hay un hecho más que ilustra lo que ocurre con el producto. En el mismo acto de anunciación, el presidente de Disney Channel Worldwide, Rich Ross, abrió otra puerta al reconocer que nada detendría "nuestros planes para High School Musical 3". La criatura tiene su futuro asegurado.
A fines de febrero, el elenco del telefilme volvió a reunirse en un lujoso resort de Salt Lake City para comenzar los ensayos de la continuación de la obra que a Disney ya le rindió 100 millones de dólares.
Había una preocupación por los tiempos. Sobre todo el referido a las edades de los protagonistas que cuando filmaron la primera parte tenían 16 o 17 años de edad y que ahora promedian los 20.
La otra preocupación es que esos actores desconocidos antes de High School ahora tienen vida artística propia. Varios de ellos editaron discos (Ahsley Tisdale que interpreta a la competitiva Sharpay, Vanessa Hudgens, Corbin Bleu) y el galancito Zac Efron ya entró a la pantalla grande al lado de John Travolta en Hairspray, musical que se estrenará en Estados Unidos en el segundo semestre. Aunque todavía se sienten atrapados en la matriz del éxito, es previsible que comiencen los conflictos por independencia.
Tampoco la segunda historia aspira a la originalidad. Todo consistirá en armar un triángulo en el que Sharpay (la niña rica) intentará separar a Troy de la tímida Gabriella. La excusa para que la música siga siendo el hilo conductor vendrá de una competencia organizada en un club campestre al que los jóvenes llegan mayoritariamente para realizar trabajos de verano.
El lanzamiento ahora se hará desde los cines, pero la llave de la popularidad es la misma: apelar a la ingenuidad y la capacidad de soñar de jóvenes tan ideales como inexistentes.
Las cifras
2:000.000 de sobres de figuritas son los que llegaron a Uruguay para ser distribuídos por una cadena de supermercados.
3.500 son las copias de DVD vendidas en nuestro país. La cantidad aumentará con la campaña de interacción con el CD y las figuritas.
Fenómeno que se multiplica
La primera emisión de la película fue realizada por Disney Channel en Estados Unidos el 20 de enero de 2006. En las 13 primeras emisiones de las 14 realizadas fue primera en audiencia dentro de la televisión paga. En total fueron 40 millones los televidentes que la vieron en EE.UU.
En América Latina las cifras de televidentes superaron los 14 millones.
El telefilme recibió dos premios Emmy, a mejor programa infantil y mejor coreografía. A ellos se sumaron los del Teen Choice a mejor comedia musical de televisión y actor revelación para Zac Efron.
El responsable de las coreografías es Kenny Ortega ya participó en otras dos películas (incluyendo Baile caliente), en varios clips de Madonna y en shows de Barbra Streisand. Reconoce como su maestro a Gene Kelly, con quien trabajó en la película Xanadú, en 1980.
Para la empresa Disney, la mayoría de los 100 millones de dólares facturados llegaron de la venta de discos compactos y DVD. Hasta ahora se siguen agregando productos como mochilas y bolsos.
Tinelli hará su versión del musical
Otro de los productos que derivaron del telefilme son los musicales que el propio elenco de la película paseó por las salas de Estados Unidos. A niveles regionales han surgido otras puestas. En Argentina el tema acaba de plantearse a partir de la decisión de Marcelo Tinelli de llevar adelante su versión.
De acuerdo a lo informado hace cuatro días, en pocos días estarán apareciendo por la pantalla de Canal 13 los anuncios que convocan para la realización de castings. En esta etapa radica una de las claves para el éxito de una historia que ha probado por sí sola poseer una capacidad para entusiasmar al público. En Argentina hay cierta tradición en el género, sobre todo por las producciones que llevó adelante Cris Morena.