La pesada carga de ir a la escuela

Mochila. Niños no deben llevar más del 15% de su peso; hay más consultas por dolores

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H. VAROLI Y D.FRIEDMANN

Eduardo tomó la mochila de su hija Antonella para acompañarla hasta la parada del ómnibus y la cargó durante cinco cuadras No podía creer lo que pesaba. Y decidió llamar a la maestra para plantearle el problema.

La docente le dijo que los alumnos de ese grado -sexto año de una escuela pública- tienen que llevar a diario todos los libros y cuadernos. "¿Y usted no les podría decir qué temas tocará al día siguiente en clase para que lleven sólo esos libros?", preguntó Eduardo. "No, porque no necesariamente sé qué temas voy a abordar", contestó la maestra.

Eduardo propuso comprar un armario para guardar los libros en la escuela, pero el planteo tampoco convenció. "Los libros tienen que llevarlos a la casa para consultarlos en sus deberes", dijo la maestra.

Como contracara, Nicolás, de 10 años, no tiene que llevar todos sus libros a clase. Su maestra les dijo que para que no cargaran con mucho peso cada día les comunicaría los materiales para la siguiente jornada. Les comentó, además, que eso les serviría para aprender a cumplir obligaciones.

"En la mochila van los útiles y los inútiles", dijo Oscar Gómez, consejero de Primaria, citando un libro de Ignacio Martínez ("La mochila infernal y otros cuentos escolares").

En su época de maestro hacía "inspecciones" para ver qué traían los alumnos y no era necesario. Se llevó varias sorpresas. En una mochila podían aparecer tareas domiciliarias de hacía meses que el alumno nunca entregó; o un libro que llevó para una clase en el mes de abril y que en julio seguía en la mochila; hasta un bizcocho a medio comer. "Sólo un 10% de lo que llevaban lo terminaban usando", dijo Gómez.

También están los alumnos que llevan cartucheras demasiado grandes, la propia mochila es demasiado amplia o cargan con juegos para el recreo que también tienen su peso.

En los grados más altos, como quinto y sexto año, cuando se usan más libros y materiales, la gran mayoría de las maestras distribuye las disciplinas la semana. Las causas de que sigan llevando todo el material pueden ser varias: o los maestros no comunican su planificación, o los alumnos no escuchan, o los maestros no planean y hacen que los niños lleven todo. "Con la planificación no sería de preocupar el peso de las mochilas", dijo Graciela Aramburu, inspectora nacional de Educación Común.

Para la presidenta de la Federación de Magisterio, Teresita Capurro, el problema se atenuaría si hubiera muebles en las escuelas donde los niños pudieran dejar algunos de sus libros. Además, dijo que si bien muchas maestras indican los materiales necesarios para el día siguiente, hay "una ansiedad de los niños de querer llevar sus pertenencias porque se identifican con ellas".

Pensando más que nada en el bolsillo de los padres y no tanto en la espalda de los niños, Primaria hizo un texto único -que incluye todas las disciplinas y llegará después de julio- para cada año escolar.

No pasa lo mismo con los cuadernos: queda a criterio de las maestras pedir un cuaderno para todas las disciplinas o uno para cada una.

"Sin duda que la mochila esta muy cargada: hay un hábito de poner y poner", dijo Graciela Moizo, del área de Salud de la Administración Nacional de Educación Pública. Dijo que en las recomendaciones a maestros y directores se menciona el peso de la mochila, aunque no es un tema "que se trate específicamente".

Más consultas. ¿Cuánto puede cargar un escolar? Lo aceptado científicamente es el 15% del peso corporal del niño, explicó el traumatólogo Miguel Karsaclian, jefe del servicio de cirugía de columna de la Asociación Española. "Si pasan ese límite, los estudios internacionales señalan que aparece la lumbalgia, el dolor", indicó el especialista. Esto se debe a que la columna puede soportar un determinado peso de acuerdo a la edad de la persona.

En España, un estudio indicó que la mayoría de los niños (69%) llevaba más peso de lo recomendado.

"Lo que nosotros vivimos es un brutal exceso. Muchas veces los maestros hacen llevar cosas innecesarias, que luego no se van a usar", sostuvo.

Karsaclian señaló que es notorio el aumento de consultas de niños por dolores de espalda. "Hace 10 años era ocasional; hoy es más que frecuente".

De todos modos, prácticamente todos los niños usan mochila, por lo cual no es fácil vincular el dolor con ella. Cuando en vacaciones las molestias desaparecen, es una señal de que el peso que se lleva durante el año se relaciona con el dolor.

Las mejores mochilas son las que tienen ruedas, pero muchos niños declinan usarlas. Es que no están a la moda.

La mochila y 10 kilos más

La mochila de Pamela, que va a una escuela en Carrasco, no pesa menos de 10 kilos y sólo lleva materiales exclusivos para la clase. Tiene: una cuadernola para matemáticas, otra para lenguaje y una tercera para laboratorio; un libro de geografía, otro de historia y un atlas; tres carpetas (de esas con tapa transparente), un diccionario, una cartuchera, lápices de colores, tres marcadores, los útiles de geometría, la calculadora. "Hay diccionarios que son más grandes que otros, así que hay compañeros que tienen mayor peso", dijo. En su caso es "obligatorio" llevar todos los materiales a clase. A todo esto se suman los materiales para determinadas clases puntuales. Por ejemplo, cuando un alumno prepara un trabajo puede precisar un material de apoyo, en ocasiones un libro, lo que aumenta el peso de la mochila. Hay niños que llevan Atlas grandes, de cientos de hojas con tapas duras porque son los que tienen a mano en su casa. Mientras más grandes los alumnos (de 1° a 6°) mayor cantidad de materiales piden las maestras. Y los libros, por lo menos los de consulta, son uno de ellos. Educación Primaria espera para julio la partida de libros que integran todas las disciplinas escolares (en cada grado). Las maestras siguen pidiendo -al menos por ahora- uno para cada disciplina, según lo necesiten. Y los chicos cumplen para no sacarse un "deficiente".

La cifra

10% es la proporción de útiles que utilizan los niños del total que llevan a la escuela, según dijo el consejero Oscar Gomez.

Hombros (y bolsillos) castigados

El peso de la mochila no sólo se siente en los hombros de los niños, sino también en el bolsillo de los padres. El bolso los lastima primero y después se rompe lo que significa, en ocasiones, tener que comprar otro.

El caso de Antonella (11) es bien descriptivo. A ella el tirante de la mochila le molesta mucho y "por tanto peso" se le está rompiendo la unión con el bolso. "Con esto tengo que caminar cinco cuadras hasta la parada", comentó.

A Pamela le pasa algo parecido. Los tirantes de su mochila también le lastiman los hombros; de la espalda no se queja. Ella no tiene que caminar cinco cuadras hasta la parada, pero "tengo que viajar parada muchas veces, porque a esa hora vamos muchos a la escuela".

Una mochila nueva cuesta entre $ 100 y $ 1.000 dependiendo del modelo y tamaño que se busque.

Es mejor la mochila con ruedas

Las mochilas menos dañinas son, casualmente, las que los niños prefieren menos. La que tiene rueditas puede ser la mejor si uno tiene que cargar muchos libros, pero es la peor a la hora de "hacer pinta".

Por eso, distintos especialistas hacen recomendaciones a la hora de comprar una mochila. Por ejemplo, que la parte de atrás y los tirantes sean acolchonados; las correas deben ser anchas porque de lo contrario pueden lastimar los hombros y limitar la circulación de la sangre. Se recomienda usar siempre los dos tirantes y no colgarla de un hombro, lo que puede causar problemas musculares y cambiar la curvatura de la columna. También aprovechar todos los compartimentos, haciendo que lo más pesado quede en la parte media de la espalda.

Los alumnos con dolor de espalda deberían consultar un médico y usar mochila con rueditas. El inconveniente que tienen es que hay que levantarlas para subir escaleras.

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